El 85% de las mujeres en todo el mundo ha sufrido -o ha sido testigo- de violencia machista en el ámbito digital, según un estudio de Economist Intelligence Unit, cuya investigación abarcó más de 50 países y a más de 4.500 mujeres (2021). Las expertas alertan que el engendro va en aumento y que requiere de respuestas inminentes y sistémicas.
La violencia machista digital es una prolongación de la violencia ejercida contra las mujeres fuera de internet. Los insultos, las calumnias y las amenazas son las formas más extendidas, pero no las únicas. El aumento del uso de las Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación (TRIC) ha permitido a los agresores sofisticar las formas de violencia, ya sea en forma de control y/o manipulación de dispositivos, difusión de imágenes no consentidas, desprestigio y difamación online y, en última instancia, inducción al feminicidio.
Un tesina que aglutina diferentes entidades feministas
Delante esta efectividad machista, diversas entidades feministas como Calala Fondo de Mujeres, Donestech, Alia y la Universitat de Barcelona, pegado a profesionales del derecho como Laia Serra o la socióloga Alex Hache, han creado FemBloc, un tesina sin humor de provecho financiado por la UE y puesto en marcha en Catalunya, cuyo objetivo es elaborar un maniquí de derivación de las violencias machistas digitales a través de una linde digital de atención y apoyo a las víctimas.
Se comercio de un servicio de balde y confidencial que ofrece apoyo psicológico, procesal y digital para enfrentarse las violencias digitales. La atención es holística, feminista e interseccional, y las personas que lo necesiten pueden contactar a través de WhatsApp, Signal y Telegram (643 528 573) o escribiendo un correo a atencio@fembloc.cat. La linde está dirigida a mujeres, a partir de 16 primaveras, y al colectivo LGTBIQ+, así como personas del entorno y profesionales que atienden violencias machistas o LGTBIfóbicas.
FemBloc, linde digital de atención y apoyo a las víctimas de violencias digitales machistas.
FemBloc ha realizado un tesina piloto de 14 semanas durante la primavera de 2022, en el que se atendieron un total de 33 personas -entre 16 y 71 años- y cuyos resultados se han transmitido a conocer este jueves. El 50% de las mujeres atendidas tenían menos de 35 primaveras y un 45% se situaba entre los 36 y 60 primaveras, e incluso llegaron a atender tres mujeres de más de 61 primaveras. Las responsables del tesina advierten que cuando hablan de víctimas no solo se refieren a las nativas digitales o a las más jóvenes, sino igualmente a las mujeres -de cualquier rango de edad- que ya vienen enfrentándose a otras violencias analógicas.
Los resultados han permitido detectar cuatro grandes tipos de violencia digital. En primer ocasión, aquella que se produce en el ámbito de la pareja o expareja, en forma de ciberacoso, control y manipulación de dispositivos; violencia sexual digital, como la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento o el acoso sexual; ataque y acoso online, mediante discursos de odio y difamación online; y herramientas para espiar y censurar la voz de la víctima.
Según la UNESCO
Un 58% de las políticas europeas ha sufrido acoso digital
Precisamente, esta última tipología de violencia preocupa especialmente a entidades y expertas feministas. Las mujeres que ocupan espacios que tradicionalmente han pertenecido a lo masculino, como políticas, periodistas y activistas, y participan en el debate digital son uno de los colectivos más vulnerables.
Un estudio de la UNESCO revela que casi la porción (48%) de las mujeres periodistas y un 58% de las parlamentarias europeas ha recibido algún tipo de acoso digital. Muchas de estas profesionales declaran favor sido acosadas (igualmente sexualmente) con mensajes privados no deseados, lo que pone de manifiesto que gran parte de la violencia digital ocurre en las sombras de Internet, remotamente de la apariencia pública. Encima, un 47% de las políticas ha recibido amenazas de crimen, violación y embestida física contra ellas o sus hijos.
La preservación de la prueba
Otro de los datos obtenidos en la prueba piloto han revelado que las violencias digitales se producen tanto en el ámbito de la pareja o expareja (51%), como en el ámbito de relaciones familiares, conocidos o del entorno en universal (49%). Los datos revelan igualmente que el 75% de las mujeres atendidas sufrieron daño psicológico, al 42% el acoso afectó a su finanzas y el 39% de mujeres vieron afectadas sus relaciones sociales.
La abogada penalista y miembro de FemBloc, Laia Serra, explica a La Vanguardia dos recomendaciones básicas a las mujeres que se encuentren delante una situación de violencia digital. En primer ocasión, es fundamental explicar la situación a algún de confianza y, en segundo ocasión, preservar todas las pruebas de los diferentes dispositivos para que los procedimientos judiciales sean viables. La jurista advierte que la pérdida o la inutilización de estas evidencias suele causar muchos fines para depurar responsabilidades.
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