ERC, en minoría al frente del gobierno municipal de Tarragona, ha rematado aprobar hoy los presupuestos de 2023 gracias a un acuerdo in extremis con En Comú Podem (ECP).
La contención del precio del billete del autobús, condición impuesta por los Comuns en las negociaciones, ha protegido su renuncia en el pleno municipal y ha hexaedro luz verde a la cuentas, prorrogadas desde hace dos cursos.
Los presupuestos se han apto aprobaron con los votos a crédito de los miembros del gobierno municipal, comandado por ERC cercano a Junts, la CUP y el concejal no adscrito Hernán Pinedo, antaño en ECP, y la renuncia de la única regidor de los Comuns, Àngels Pérez. “La política está para solucionar problemas, no para crearlos, por eso hemos división hasta el final”, ha destacado Pérez. PSC, PP y Ciutadans han votado en contra.
Este difícil repertorio de equilibrios ha requerido de una negociaciones y unos nuevos presupuestos cocinados “a fuego moroso y a conciencia”, tal y como ha destacado Jordi Fortuny (ERC), regidor de Economia i Hisenda en el Cabildo de Tarragona.
El billete de autobús subirá en 2023 pero solamente diez céntimos, como exigía ECP, y no 40 céntimos, como preveía el gobierno municipal.
La aprobación de los presupuestos permite a ERC avalar las inversiones planificadas para el próximo año, con el apoyo de los fondos Next Generation, a cinco meses de las elecciones municipales. Unas inversiones centradas en la prosperidad de los aparcamientos disuasorios, la movilidad y sobre todo en las energías renovables, con el impulso de las placas solares en instalaciones deportivas y las luces leds.
Los presupuestos, de casi 187 millones, incluyen 10,8 millones en el capítulo de inversiones. El consumición corriente previsto asciende a los 175 millones, empujado en parte por el encarecimiento de la energía.
Wl corregidor de Tarragona, Pau Ricomà, ha destacado la demostración de “fuerza” del gobierno municipal a pesar de estar en minoría.
Publicar un comentario