Trànsit instalará un nuevo modelo de radar, a la vez fijo y móvil

Se conocen como “carro-radares”. Son dispositivos de control de la velocidad en las carreteras similares a lo que están en ubicaciones fijas, pero que pueden moverse con facilidad y colocarse donde sean necesarios. Y, a diferencia de los móviles, no necesitan de la presencia de los Mossos d’Esquadra porque, como los estáticos, están conectados con el Servei Català de Transit. Un par de estos aparatos se estrenará a principios de año y la previsión es que a lo dispendioso del 2023 haya una decena.

“Pasamos del radar fijo al de tramo, y ahora hacemos una progreso del móvil”, ha explicado este lunes el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, durante la presentación del referencia EuroRAP, del RACC. Este tipo de cinemómetro se utiliza en otros países europeos. En Francia ya cuentan con más de trescientos.

Los “carrorradares” se irán moviendo, ha anunciado Lamiel, por los diferentes puntos en los que sea necesario humillar la velocidad porque se haya detectado que se corre demasiado y se generan situaciones de peligro. “Y no descartamos entrar en los perímetros de los ámbitos urbanos”, refiriéndose a los accesos a Barcelona.







La accidentalidad solemne se dispersa cada vez más por el condado, según el referencia EuroRAP

Esta conducta es una de las respuestas a la creciente dispersión de la accidentalidad en Catalunya que requiere de acciones adaptadas a cada vía y momento. El estudio EuroRAP, que analiza la concentración y el aventura de sufrir un percance solemne en la red viaria, así lo indica. La razón es que el número de siniestros de este tipo, que sigue disminuyendo, aunque lentamente, obedece cada vez más a criterios ajenos a las infraestructuras, por ejemplo a que haya más camiones o usuarios vulnerables, como ciclistas, motoristas e incluso peatones. Esta tendencia dificulta el acometida por parte de las administraciones titulares (la central, la Generalitat y las diputaciones) para redicir el número de accidentes.

El estudio evalúa 428 tramos que representan el 92% de la movilidad interurbana en carretera en Catalunya que concentran el 75% de los accidentes con muertos y heridos graves. Si sólo se tienen en cuenta los trayectos con un tráfico diario superior a 5.000 vehículos y con una largo de al menos cinco kilómetros que hayan registrado al menos un siniestro de pesadez en los últimos dos abriles, se reducen a 196, que copan el 79% de la circulación, pero tan solo el 53% de estos percances más lesivos. Este postrero porcentaje cada vez es más bajo, lo que indica que las zonas con más accidentes graves tienen cada vez menos peso en el conjunto de la siniestralidad.

Motoristas en la carretera de la Rabassada o Arrabassada

Motoristas en la carretera de la Rabassada, que conecta Barcelona con Sant Cugat 




Mané Espinosa







La Rabassada sigue siendo la vía con más aventura de Catalunya y entra en el ranking de las diez con más siniestros

“Antaño hablábamos de puntos negros, posteriormente de tramos con anciano aventura y de concentración, y ahora de itinerarios, porque la accidentalidad es cada vez más dispersa”, ha explicado David Prat, director militar de Infraestructures de Mobilitat de la Generalitat, en el mismo acto organizado por el RACC.

Además Xavier Flores, secretario militar de Infraestructuras del Empleo de Transportes, ha indicado que “cuando los accidentes se dispersan, las soluciones no pueden ser las del pasado, necesitamos actuaciones preventivas, una visión de modernización y mejoría continua de, más que de mantenimiento”.

Cada año, el referencia EuroRAP radiografía la progreso de la accidentalidad de los tres abriles precedentes. En esta ocasión, la del 2019, el 2020 y el 2021; es afirmar, acoplado ayer y durante la pandemia. En comparación con la preparatorio tiraje (2018, 2019 y 2020), el promedio de siniestros graves y mortales ha disminuido en un 8,7%. En el mismo periodo, la movilidad se ha escaso en menos intensidad, en un 3%. Y. mientras tanto, el índice de aventura se ha cortadura en un 6,1%.



BP-1417 (la Rabassada, entre Barcelona y Sant Cugat del Vallès)







2




GI-555 entre Sils y Massanes







3




BV-5001 entre Martorelles y Vilanova del Vallès







4




BV-5224 entre Manlleu y Torelló







5




BV-1201 entre Olesa de Montserrat y Castellbisbal







6




TV-3146 entre el puerto de Tarragona y el faro de Salou







7




N-260 entre la N-152 (la Cerdanya) y la N-1411







8




C-63 entre Lloret de Mar y Vidreres







9




BV-2041 entre Gavà y Begues







10




TV-3141 entre Cambrils y Reus





C-58 entre Barcelona y Cerdanyola







2




B-10 (Ronda Ribera), entre el nudo de la Trinitat y el enlace con la B-20, la C-32 sur y la A-2







3




A-2, entre el enlace con la B-20 y la C-32 sur y el enlace con la AP-2







4




C-58 entre Cerdanyola y Terrassa







5




B-20 (Ronda de Dalt) entre Esplugues y el nudo de la Trinitat







6




BP-1417 (la Rabassada, entre Barcelona y Sant Cugat del Vallès)







7




N-II entre la rotonda del Mil•leni en Montgat (enlace con la B-20) y el enlace de Mataró con la C-32







8




T-11 desde el final de la cambio de Reus hasta Tarragona







9




C-31 entre El Prat y l’Hospitalet







10




C-32 entre Sitges y Esplugues



Pese al descenso de la peligrosidad, el 25% de la red viario de Catalunya presenta un aventura poco o muy stop de sufrir accidentes graves o mortales. Son cuatro puntos menos que en el trienio preparatorio pero, ha subrayado Josep Mateu, presidente del RACC, “un muerto en las carreteras siempre es un muerto, defendemos víctimas cero”.

La siniestralidad del 2022 se ha conocido condicionada por el final de los peajes en la AP-7, la AP-2, la C-32 ártico y la C-33, que se hizo efectiva en septiembre del 2021 y que ha supuesto una redistribución del tráfico y de los accidentes. El referencia EuroRAP todavía no lo refleja. Lo hará en la próxima tiraje, que llegará hasta el 2022. Hasta el 30 de noviembre pasasado han perdido la vida 149 personas en 134 accidentes, lo que supone un retazo del 10,8% respecto al mismo periodo del año pasado. La previsión es cerrar el gimnasia con títulos similares al 2021 y por debajo del prepandémico 2019.

El estudio vuelve a situar la Rabassada (BP-1417, entre Barcelona y Sant Cugat) como la carretera con más aventura de sufrir un casualidad de pesadez o mortal de Catalunya. El peso de las motos es esencia en esta vía ya que intervienen en el 88% de estos siniestros (están en el 45% del total de accidentes de la red viario). La GI-555 entre Sils y Massanes pasa del tercer lado al segundo. Les siguen, por este orden, la BV-5001 de Martorelles a Vilanova del Vallès; la BV-5224 de Manlleu a Torelló; la BV-1201 de Olesa de Montserrat a Castellbisbal; la TV-3146 del puerto de Tarragona al faro de Salou; la N-260 desde la N-152 hasta la N-1411; la C-63 de Lloret de Mar a Vidreres; la BV-2041 de Gavà a Begues; y la TV-3141 de Cambrils a Reus. 

Cinco de las diez más peligrosas están en la provincia de Barcelona, tres en la de Girona, dos en la de Tarragona y ninguna en la de Lleida. Los diez tramos con anciano riestgo son carreteras convencionales de calzada única con un carril por sentido.

En cuanto a las vías con más concentración de este tipo de accidentes, la C-58, entre Barcelona y Cerdanyola, repite como primera de la inventario. A continuación están la B-10 (Ronda Ribera), desde el nudo de la Trinitat hasta el enlace con la B-20, la C-32 sur y la A-2; la A-2, desde este postrero punto hasta el enlace con la AP-2; la C-58 entre Cerdanyola y Terrassa, la B-20 (Ronda de Dalt) entre Esplugues y el nudo de la Trinitat; la BP-1417, entre Barcelona y Sant Cugat (la Rabassada, que entra igualmente este ranking); la N-II, entre la rotonda del Mil•leni en Montgat (enlace con la B-20) y el enlace de Mataró con la C-32; la T-11 desde el final de la cambio de Reus hasta Tarragona; la C-31 entre El Prat y l’Hospitalet y la C-32 entre Sitges y Esplugues.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente