La Fiscalía Anticorrupción solicita penas que ascienden casi a los 100 primaveras de mazmorra para el sentenciador fiscal y cuatro policías que investigaron el caso Cursach de corrupción en las islas Baleares. Según el escrito de incriminación, estos funcionarios públicos presionaron a imputados y testigos, detuvieron ilegalmente a personas y filtraron informaciones interesadas para destruir con el llamado rey de la oscuridad.
El empleo manifiesto ha entregado hoy su escrito, en el que solicita para el sentenciador Manuel Penalva 91 primaveras de mazmorra y para el fiscal Miguel Donaire Subirats 97 primaveras. Lo que se desprende del escrito, es que los dos, pegado a los policías crearon un corro para presionar y obtener una incriminación contra el patrón Bartolomé Cursach, quien recientemente ha quedado absuelto de todos los cargos.
La Fiscalía cuenta como prueba con un corro de Whatsapp en el que participaban todos ellos y en el que quedaría diploma cómo construyeron la macrocausa del caso Cursach, que llegó a sumar más de un centenar de imputados y más de cuarenta encarcelados.
La memoria de los investigadores es que este patrón, que llegó a presidir el Mallorca, habría creado entramado mafioso bajo la protección de policías y políticos.
Según los fiscales que acusan ahora a los investigadores, éstos llevaron a acabo una docena de detenciones ilegales a sabiendas de que no tenían indicios suficientes para el arresto ni ingreso en prisión. Por otra parte, relata cómo tanto el sentenciador como el fiscal presionaron en las declaraciones para que los imputados dijeran lo que ellos querían.
En el chat, se podían acertar algunos mensajes como “son unos hijos de puta, hay que machacarlos”; “a este si tienen huevos de hacerle dimitir y dejar su memoria de diputado hay que detenerlo con esposas, sin miramientos”; “lunes, destrozo de testigos, martes zapatazo [sobre las futuras detenciones] y miércoles, a disposición [judicial] en un furgón empachado de gitanos. Como Altísimo manda”.
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