Un United renacido se lleva con polémica el derbi de Manchester

Hace tan pronto como unos meses el Manchester City parecía el indiscutible rey de la ciudad. Pero el fútbol siempre da revancha. Vapuleado a domicilio en octubre por su vecino, con un sonrojante 6-3 en contra, el Manchester United recuperó parte de su dignidad este sábado con una merecida y trabajada conquista en el derbi frente a los cityzens en Old Trafford, donde se llevaron los tres puntos con un remontada iniciada gracias a un polémico gol concedido por el VAR. Rashford selló una conquista que sitúa a los red devils a un punto de los de Guardiola e incluso les permite soñar con la Premier League.

Los locales tuvieron claro desde el principio que su rol no era el de quitar el balón a su rival ciudadano, de encerrarlos en su ámbito, sino el de torpedear el habitual guion de los de Guardiola, casi siempre dictatoriales mediante la posesión. La intensidad de los locales y su buena disposición táctica torpedeó la circulación de balón de los visitantes, a los que castigaron con rápidas transiciones en cuanto se apoderaban del esférico. 

Negro Fernandes fue el primero en otear a Ederson con un tiro cruzado, pero las ocasiones más claras fueron a cargo de Rashford. Akanji evitó bajo palos el gol del inglés tras usar una mala salida del cancerbero cityzen, que luego se resarció al obtener el mano a mano al punta. United contrastaban con las tímidas aproximaciones de los skyblue. Haaland, que salió reiteradamente de su zona para contactar con el balón, tan pronto como contó con una oportunidad de disparo, taponada por Casemiro, y Walker fue el único en inquietar a De Gea antiguamente del refrigerio con un venidero disparo que se marchó fuera.

Los de Ten Hag ganaban a los puntos hasta que en la segunda parte apareció Kevin De Bruyne. El belga se deshizo de la telaraña tejida por los red devils para protagonizar una de sus clásicas y elegantes conducciones hasta la cuerda de fondo, desde donde conectó un preciso centro para el remate a placer a la red de Grealish, recién ingresado por un desaparecido Foden. La desventaja en el grabador a la hora de entretenimiento pesó en las piernas de los jugadores de un United, que durante unos minutos se vieron sometidos por un City por fin cómodo. Los locales solo recuperaron el vigor con la entrada de Garnacho. El argentino dio profundidad a su equipo y el VAR acabó de dar el impulso final al United. 

Negro Fernandes marcó el igualada a diez minutos del final en un balón abundante de Casemiro que previamente había perseguido Rashford, claramente en fuera de entretenimiento. El asistente anuló el tanto pero el videoarbitraje consideró que el inglés no influyó en una lance donde el portugués superó a Ederson. La polémica osadía acabó por descentrar a un City que se descompuso tan pronto como unos segundos luego, cuando Garnacho se deshizo con un excelente reverso de Aké y dejó el gol en bandeja a Rashford, solo en el ámbito pequeña frente a una despistada trasera skyblue.

El City acumuló jugadores en el ámbito rival, sobre todo en examen de un Haaland inoperante, sin espacios para montar la pierna frente a la pegajosa vigilancia todo el partido de Varane y en su defecto Casemiro. Pero la intuición habitual que muestran los de Guardiola se tornó en un barullo sin jugadas de provecho que alumbró ninguna oportunidad clara, con De Gea solamente con espectador. La derrota puede alejar más al City del sólido liderato defendido por el Cúmulo, con un partido menos,  mientras que la conquista refuerza a un United creciente que ya amenaza al Barça, su rival en la Europa League.

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