El pasado mes de noviembre se celebró la primera convocatoria para el acelerador de start-ups promovido por Renfe y TecnoCampus, Antena TrenLab. El objetivo del evento era impulsar soluciones alternativas que ayudasen a mejorar el sistema de trenes de Renfe en Catalunya.
Una de las propuestas vencedoras del concurso y que consiguió tener un espacio internamente de las nuevas oficinas para impulsar el progreso fue la empresa catalana Drukatt. La compañía presentó una traducción holística de su tesina que incluía tanto la difusión y formación en tecnología 3D como el examen de posibles componentes que puedan ser sustituidos gracias a la fabricación aditiva.
“Al acercarnos al tesina tuvimos muchas dudas, pero con nuestra propuesta buscamos una tributo de valía que enriqueciera a todos los implicados en el tesina desde Renfe hasta el propio TecnoCampus”, explica Israel Arias, cofundador y director común de Drukatt.
Encima, el hecho de ser seleccionado como empresa para estar en el acelerador, la compañía fue dotada con una prima de 40.000€ que se destinarán a estudiar que piezas podrán ser fabricadas en 3D o a través de la fabricación hibrida y a desarrollar iniciativas para dar a conocer y fomentar la formación en este tipo de tecnologías.
Una empresa especializada en la impresión 3D y el sector industrial
Drukatt fue fundada hace seis primaveras por dos expertos del sector industrial, Israel Arias y Eduardo Ortiz. El objetivo de la compañía es mejorar los procesos productivos y el sector industrial a través de la fabricación aditiva.
“Cuando empezamos vimos que había la suficiente capacidad tecnológica para aportar un valía a los procesos industriales, aunque es cierto que fue una desafío arriesgada puesto que era poco desconocido para la mayoría de la industria”, expone Arias.
La nómina de clientes de Drukatt incluye un total de 150 empresas de la industria de procesos y manufacturera. Entre las empresas más destacadas de su cartera se encuentran: Repsol, SEAT o Endesa
“Estamos orgullosos de nuestra cartera de clientes puesto que hay grandes corporaciones, pero todos nuestros clientes son igual de importantes. Sin ellos, no hubiésemos conseguido cerrar 2022 con una facturación cercana al medio millón de euros”, comenta el cofundador de Drukatt.
Eduardo Ortiz (izquierda) yuxtapuesto a Israel Arias (derecha) presentando productos diseñados por sus maquinas de impresión 3D
Uno de los principales nociones diferenciadores de Drukatt respecto a otras empresas del sector es su capacidad de admitir a lugar procesos de fabricación híbrida. Una forma de diseñar y producir componentes en el cual se combina el conocimiento y las capacidades de la tecnología 3D con los procesos de fabricación tradicional.
“Las pequeñas empresas somos agiles parada adaptarnos a los cambios por lo que los planes nunca están totalmente cerrados, pero tenemos unas líneas de trabajo muy proporcionadamente definidas para los próximos primaveras. En cualquier caso, nuestros clientes ya nos comienzan a marcar la dirección en dirección a donde tenemos que ir”, afirma Israel Arias. Y añade: “En un futuro no muy separado vamos a querer aumentar nuestras capacidades con capital humanos tanto técnicos como comerciales”.
La fabricación aditiva: una tecnología con capacidad transformadora
La impresión 3D un proceso tecnológico mediante el cual un control informático va depositando capa a capa la materia prima -polvo, resina laminas o filamentos- hasta que se crea el producto final.
“La tecnología de la fabricación aditiva puede resultar muy útil si la cámara que se necesita sustituir está obsoleta o el coste de fabricación es muy elevado. Sin bloqueo, en otras ocasiones puede resultar muy costoso o existen otros métodos que te pueden hacer esa cámara de forma más valioso”, sentencia el director común de Drukatt
“La impresión 3D o fabricación aditiva ayudará y transformará los procesos de fabricación, pero poder hacer poco no significa que sea la mejor opción. Por encima de todo hay que despabilarse la mejor posibilidad al problema o la cámara que se necesite y esta puede o no producirse por dicha tecnología”, concluye Israel Arias.
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