Los rectores catalanes quieren que pague igual un estudiante de ingeniería que de historia

Los rectores catalanes consideran que los estudiantes deben enriquecer lo mismo por un fracción universitario, independientemente de la peculiaridad que eligen. “Somos una universidad pública, facilitamos el comunicación a la educación superior a toda la población, y en la medida que la tasa sea más accesible, mejor haremos nuestra función social”, ha sostenido esta mañana Daniel Crespo, presidente de la Asociación Catalana de Universidades Públicas (ACUP), que ha presentado las líneas de trabajo de la asociación para 2023. 

"Si es una educación pública hay que eliminar barreras como el comunicación o el precio de las repeticiones. Al final es un problema de capital. ¿Cuánto queremos obligarse como sociedad a la educación superior? El 1% del PIB en 2030 es un objetivo avaricioso y justo", ha dicho. 

Actualmente, los precios de las matrículas se diferencian en función de la “experimentalidad” del fracción, esto es, del coste derivado del uso de laboratorios, talleres o materiales fungibles. Desde este curso 2022-2023, los precios en Catalunya, que se rebajaron un 30% frente a cursos anteriores, son de 17,69 euros por crédito (ECTS) para la mayoría de grados universitarios y 18,46 euros para los de media y entrada experimentalidad. Esto hace que un universitario de ingeniería o medicina pague unos 50 euros más al año por 60 créditos que un estudiante de historia.







Los rectores catalanes quieren pactar un nuevo maniquí de financiación antaño de que acabe esta asamblea frente a la posibilidad de "eventuales cambios políticos”

“La LOSU (la Ley Orgánica del Sistema Universitario que se está debatiendo en el Senado) nos impele a patrocinar la equidad y eso empieza por eliminar las posibles barreras de entrada a los estudiantes”, ha considerado Crespo, todavía rector de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). 

A su madurez, no solo deberían equipararse el precio de las matrículas (y la despacho encargarse el coste que supone esa reducción de ingresos a los campus) sino todavía el de las repeticiones (el crédito es anciano) porque un estudiante puede valorar no lograr a una carrera que le interesa calculando el aventura de repetición.

La ex consellera Gemma Geis ya defendió el año pasado el precio único para todas las especialidades y el compromiso del Govern en este objetivo. “El criterio de entrada no debe ser las posibilidades económicas sino las cualidades intelectuales”, ha resaltado el rector de la politécnica.

El coste de las segundas, terceras y sucesivas matrículas –que no están financiadas por las becas– se multiplican un 36%, según el estudio que presentó la semana pasada el Observatorio del Sistema Universitario (OSU). Este coste es causa, encima, de desatención.

En este sentido, el Parlament ya aprobó en abril de 2022 una iniciativa legislativa popular (ILP) impulsada por los estudiantes para resguardar las tasas y ascender a un único precio, el más bajo, en tres abriles.

Asimismo, Crespo ha expresado la indigencia de cambiar el maniquí de financiación, acordarlo con el Govern antaño de finalizar esta asamblea de forma que “no esté expuesto a modificaciones con eventuales cambios políticos”.

“Llevamos 10 abriles arrastrando problemas de financiación y necesitamos 3 abriles más con una política correctamente pensada para ascender a una situación más estable y para renovar las plantillas”, ha comentado.

El acuerdo de estabilidad estaría fijado en, al menos, tres abriles. El plazo, encima de dar estabilidad, se alinea con los planes plurianuales que la LOSU recomienda a las universidades”, según Crespo.

El pacto, que en términos ideales debería producirse antaño de concluir esta asamblea, incorpora todavía un cambio en el reparto del presupuesto a los campus.

En el nuevo maniquí de financiación propuesto, que sustituiría al presente, vivo desde hace 10 abriles, debe deber una parte global, con criterios uniformes (número de estudiantes, de profesores... etc.), y una parte variable que recoja la singularidad de cada universidad. En todo caso, “suficientemente sofisticado”.

En la “singularidad” el rector ha mencionado cuestiones como el cuidado del patrimonio histórico o la producción científica, objetivos que persigue la despacho y sobre los que los campus deberían rendir cuentas.

“El rector de la Autònoma, por ejemplo, dice que tiene que cuidar un bosque, el de la UB tiene un patrimonio enorme, y nosotros -por la UPC– tenemos campus en todo el región”. El maniquí “podría tener forma de arreglo software”, ha sugerido.

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