Alexander Skarsgard, talento nórdico: “Si quieres papeles de verdad, no te quites la camiseta”

Si alguna vez determinado puso en duda la capacidad de Alexander Skarsgard para dedicarse a la interpretación, que abandone el empeño. Entre ese apuesto juicioso de angelicales fanales azules, como se supone que deben ser los de los suecos, que nos devuelve la pantalla del ordenador en la conexión a través de teleobjetivo y la observación de mala bestia que exhibe con orgullo en su postrer filme, El hombre del boreal, hay un mundo y hasta un losa. 

En su papel de príncipe destronado y perseguido en pleno apogeo vikingo, abruma con una energía y un salvajismo tan inauditos que parece difícil que se trate de la misma persona. Nacido en Estocolmo, hace 45 abriles, el más internacional de los intérpretes nórdicos contemporáneos, procede de clan de artistas: su padre es Stellan Skarsgard, imprescindible característico de castigado rostro y protagonista de la nuevo Chernobyl y su hermano Bill, el terrorífico payaso de la dinastía It.

De casta le viene al galgo

Su padre es Stellan Skarsgard, una cara  imprescindible del cine presente y protagonista de 'Chernobyl' y su hermano Bill, el terrorífico payaso de la dinastía 'It'

Se ha vacada los galones en series legendarias como True blood y barajando filmes independientes y megahits como La cartel de Tarzán o Godzilla contra Kong como el mejor crupier. Y encima es tipo elegante y sex symbol a su pesar. No le yerro detalle.

El papel de insigne vikingo desposeído que interpreta parece opresivo tanto física como mentalmente ¿Le gusta que sus personajes le obliguen a apoyar ese nivel de entrega?

No necesariamente. Uff; no siempre. A veces resulta absolutamente agotadora tanta intensidad. Acabaría conmigo. Hay ocasiones en las que menos es más, pero en el caso de El hombre del Ártico, más en más. Pero, claro, entonces, en aquellos, días, las cosas eran así y esa es la ocurrencia de esta película; poder mostrar una ficción realista de la época de los vikingos con un presupuesto para volverte majareta y poder potenciar los fundamentos sobrenaturales de la historia. El camino inalterable ha sido emocionante para mí, nacido y criado en Suecia, haciendo una de vikingos. Es el sueño de toda una vida. Pero era importante que fuera el plan adecuado, con la gentío adecuada y contado de la forma adecuada. Ha meritorio la pena esperar.

Alexander Skarsgard encarna a Amleth en la película

Alexander Skarsgard encarna a Amleth en la película "El hombre del boreal", dirigida por Robert Eggers

Aidan Monaghan

En época de historias épicas, a menudo con superhéroes de por medio, a menudo se piensa que en esos personajes yerro profundidad…

Ya. Hemos intentado olvidar, indemne en lo puramente técnico, que tuviéramos plata para hacer una gran película de aventuras y esquivar los estereotipos, hasta el punto de que el rey, mi padre, me inculca desde pequeño el respeto por las mujeres, por ejemplo. Lo que quiero proponer es que es verdad que en el índole, que está resultando tan comercial, abundan los clichés y es cierto que se tiende a perder la complejidad de los personajes. Espero que no nos haya ocurrido así y hayamos podido conjugar el espectáculo con la creación de individuos interesantes.

El hombre del Ártico es, en cierto modo, un Hamlet ártico; hasta comparten el nombre. ¿Le da como un barniz de categoría?

Bueno, la obra de Shakespeare está basada en la cartel de este príncipe Amleth de Jutlandia, del siglo XII. Y esto se considera que está inspirado a su vez en una cartel mas antigua islandesa del siglo X. Shakespeare basó Hamlet en esta vieja historia de venganza, y lo hizo danés. Y la dinámica es parecida: es un hombre que quiere reparar la homicidio de su padre a manos de su tío, pero en Hamlet, pese a todo, hay una positividad que mi personaje no tiene; es consciente de la malaventura. Y en la película queríamos hacer de la aventura épica del príncipe el centro de todo.

¿Qué tiene usted en global con ese hombre determinado, introspectivo, melancólico, con sed de venganza?

Creo que tengo mucho más de lo que me gustaría tolerar. Tengo la idea de que hay una parte primaria y animal en nosotros. En el caso de Amleth, ese animal brota; no tiene frenos. Y, físicamente, entra en un estado heroico. Yo nunca he llegado tan allá, pero intuyo que todos somos capaces de hacerlo. Esa fricción siempre estará ahí. Puedo sentirlo a veces. Hay una parte de mí muy civilizada, que me sirve para funcionar en esta sociedad, pero en lo más profundo hay poco primario.

¿Se le ha ido de las manos alguna vez?

Sí; precisamente en esta película. Filmando una toma muy larga y compleja del asalto a una pueblo eslava, la coreografía fue tan intrincada, con decenas de personas peleando a la vez, extras por todos lados, caballos... Fue dificilísimo y muy angustioso y se me fue la olla. Cuando le arranco la gaznate a uno de los contrincantes y le aúllo a la espejo… Fue primitivo; simplemente dejé salir todo. No admito la violencia per se aunque se que es importante reflexionar sobre esto y por eso hemos querido mostrarla sin ponerle color y sin glorificarla, por supuesto. Estaba exhausto y descontrolado. Creo que se nota perfectamente en la película

Y ¿no hay que tener cuidado con estas cosas?

Por supuesto. De hecho, el inmovilidad entre ambas energías; entre lo primario y el control, es lo que encontronazo fascinante.

LONDON, ENGLAND - APRIL 05: Alexander Skarsgard attends the UK Special Screening of

Alexander Skarsgard en el estreno en Londres de 'El hombre del boreal' el pasado mes de abril

Getty Images for Focus Features and Universal Pictures

Trayectoria

Poco imaginaba el Alexander Skarsgard pre-adolescente, convertido en una especie de inmaduro prodigio cuando participó en algunas películas de directores amigos de su clan, que acabaría siendo un robusto de 1,95 de físico envasado al infructifero. Y que, encima, conseguiría un Balón de Oro, por bordar al maltratador infame de la serie Big Little Lies, al representar lo que se sufre al admitir un rodillazo en sus únicas partes blandas por parte de su esposa, una Nicole Kidman que, en El hombre del Ártico, interpreta a su mamá. Cosas de Hollywood. Nacido en Estocolmo hace 45 abriles es dueño de una espectacular carrera en Estados Unidos gracias a un papel de terrorífico sanguijuela en la popular serie True Blood. Skarsgard estuvo sometido a dieta y entrenamientos estrictos durante más de 5 meses para conseguir una “tableta de chocolate” de ocho onzas en su baúl, para interpretar al Tarzán más taquillero de la historia del cine, pero, al parecer, la voluntad lo abandonó pronto. Cuando hubo que rodar meses luego de finalizar la filmación unos planos nuevos, la recia musculatura había volado. Parece seriecito - para Robert Eggers que lo ha convertido en vikingo con insaciable sed de matar, es el actor más esforzado que ha conocido -, pero tiene su punto. Una vez se presentó en un estreno con smoking sin pantalones, pero al menos con los slips en su sitio. Y sus fotos desnudo, en centro de una montaña cellisca, tumbado en una hamaca mientras lee el vademécum que tapa lo que ayer se queda frío, dieron la envés al mundo. El sí que sabe.

¿Cree que la violencia es poco intrínseco del ser humano?

Existe desde siempre; desde que aparece la humanidad. Nuestra capacidad para la violencia está ahí, incluso en la sociedad más civilizada un insustancial cambio puede hacer que reine el caos. Puede aparecer en el momento más insospechado, en un circunstancia donde no te imaginarías nunca que vayan a finalizar a bofetadas. Y es importante rememorar que damos nuestra forma vida por sentado, pero además que no hace yerro mucho estímulo para que dejemos salir lo peor de nosotros. Esto hay que abordarlo con humildad, sabiendo que somos capaces de ser positivos, generosos y buenas personas y, al mismo tiempo, que tenemos esa oscuridad. Está en todos nosotros. Incluso en personas que han luchado por poco insigne y hermoso creo que la fuerza destructora está presente, más o menos aplacada.

Si se tienen en cuenta las condiciones en que se vivía en aquellos días, el anhelo, la pobreza, la violencia… ¿Considera, que, a pesar de lo mal que van las cosas, es un privilegio existir en esta época?

Sí; no tengo la último duda, sobre todo para los privilegiados que vivimos en el primer mundo, claro. Por más que estemos atravesando un momento de enfrentamiento y profundamente descorazonador. Este es un mundo enorme, saciado de guerras incomprensibles que empiezan de un día para otro, de gentío que sufre, que tiene que desentenderse su país con lo puesto. Es desgarrador. Pero, si miras en torno a detrás en el tiempo, comparando con cualquier otra era, es un buen momento para estar vivo, y, hasta cierto punto, seguro. En otras épocas, la vida era una salvajada incesante; era frágil y corta. No valía carencia.

Alexander Skarsgard y Anya Taylor-Joy protagoniza 'El hombre del norte'

Alexander Skarsgard y Anya Taylor-Joy protagoniza 'El hombre del boreal'

Aidan Monaghan

¿Es consciente del atractivo que tiene la mitología nórdica para el resto del mundo? El Valhalla, las Valkirias, Thor…

De alguna forma siempre están ahí, en la retaguardia si has crecido en Suecia. Cuando era un adolescente había que estudiarla un poco en clase, pero no eran efectivamente esencia. De alguna forma, están en nuestro ADN, muy cerca. La mayoría de gentío en Suecia no le da mucha importancia. Estuvieron ahí, pero no me provocaron una esforzado fascinación. Me di cuenta al mudarme a Estados Unidos hace vigésimo abriles, que la gentío estaba más fascinada y sabían más de mitología nórdica que los que somos de allí. Así que ni sí ni no. A ver, te lo recuerda constantemente las miles de runas que puedes ver a lo generoso y orgulloso de Suecia. Es un presente de la años vikinga y puedes tocarlas textualmente y quizá percibir que te conectas con tus ancestros. Pero, en ingenuidad, tuve que investigar conveniente para preparar la película.

De tomos modos, la cosa vikinga le persigue. En la serie 'True Blood' a la que le debe su primera popularidad, se convirtió en sanguijuela en aquellos lejanos días…

Sí, y encima su nombre era Eric Northman. Y rodamos aquellos momentos en sueco y en Hollywood. Los presente como algunos de los días más divertidos de mi vida. Hubo muchos, porque era una serie muy loca. La verdad es que le debo mucho a aquel chupasangre del boreal. Lo bueno es que mientras estuve haciéndo ese trabajo tuve plata para proponer que no. No quiero estar en una posición en la que no pueda defender por qué hice determinado papel.

Por entonces, ¿ya era considerado uno de los seres más bellos del planeta?

Sí, y en qué hora. Detesto esas estúpidas listas. Desde que aparecí en una de “guapos sexys” o no se qué, hubo gentío que me dejó de tomar en serio. Si quieres papeles de verdad, no te quites la camiseta. Ese es el consejo que yo le daría a muchos jóvenes actores. Automáticamente dejan de durar ese otro tipo de ofertas. Menos mal que logré salir de ese onda. Siempre estoy buscando poco que sea positivo y que tenga carne. Creo que es un suicidio primoroso ser vanidoso o tener miedo a salir en plano feo o descompuesto. Nunca caería en eso.

A muchos actores les perturba la éxito, que es poco por que, de algún modo, han trabajado por conseguir…

Es verdad. Pero no me viene perfectamente para mi profesión que la gentío sepa demasiado sobre mí. No quiero estar trabajándome un personaje y que el sabido vea a Alexander Skarsgard haciendo un papel. Sería terrible. Y por otro costado, aprendí de mi padre a apoyar la integridad y proteger a la clan de todo eso. Por eso tengo claro que hay ciertas cosas de las que puedes conversar y ciertas cosas de las que no debes conversar.

¿Ha sido actor por tradición común o simplemente por inclinación?

Asegurar que el hecho de que mi padre fuera actor no me influyó, sería mentir. Tuvo un gran impacto en por qué me decidí. Fui niño-actor hasta los trece abriles y luego sencillamente quise agenciárselas otro camino y me alejé de todo lo que tenía que ver con el mundo de la interpretación, pero la industria daba por hecho que volvería, todo me empujaba en esa dirección. En esos abriles fuera hice de todo, hasta fui marcial, pero a los vigésimo encontré mi camino de envés. Lo echaba de menos porque cuando era inmaduro lo pasaba muy perfectamente, y además el ver a mi padre siendo atinado con su trabajo me decidió. Pero quiero subrayar que él nunca intentó llevarme para que siguiera sus pasos pero siquiera lo contrario. Su enfoque era no meterse, haz lo que quieras, quiero que seas atinado y que te sientas saciado. Aquí estoy para apoyarte, ayudarte o darte consejo, pero es cosa tuya. Si se hubiera empeñado, estoy seguro de que lo habría dejado y hoy no sería actor.

El actor sueco Alexander Skarsgard

El actor sueco Alexander Skarsgard

Michael Campanella

Cuándo se juntura toda la clan Skarsgard a tomar ¿De qué hablan?

Cuando era pequeño, en mi casa las puertas siempre estaban abiertas. En una sombra cualquiera, habría diez o doce personas personas en torno a de la mesa. Era todo muy ruidoso, muy majareta, pero además era muy amoroso. Era un maravilloso caos y se hablaba de todo. Ha pasado el tiempo. Apartado de mi padre y de mí, tres de mis hermanos son además actores. Es una clan ancho, pero la centro estamos en esto. Por otra parte somos muy apasionados y claro, en algún momento la conversación siempre tira por ahí, contrastando experiencias, con tal o cual director, pero además es muy importante darse un respiro. Susurrar de todo y de carencia, porque retornar a casa es como entrar en zona segura, allá de todo lo que puede agobiar. No evitamos el tema activamente, pero a veces hablamos de todo menos de la industria del cine.

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