Ruta en coche por la Castilla de Isabel la Católica

Definitivamente hay personajes que han cambiado el curso de la historia. Muchos de ellos, siglos a posteriori continúan siendo leyendas que se mantienen vivas en diferentes lugares repartidos por nuestra geodesía. Reina de Castilla y soberana consorte de Aragón, Isabel la Católica fue una de estas personalidades ligada desde su salida al región castellanoleonés.

Empezando el trayecto en Valladolid, a lo desprendido de esta ruta pasaremos por algunas de las ciudades españolas más bellas, que pueden presumir de un magnífico patrimonio monumental e histórico. Asimismo haremos un suspensión por otros pequeños pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Todas estas ubicaciones, hace más de 500 primaveras, fueron refrendador del reinado de Isabel, bajo el que se producirían importantes hitos que cambiarían el devenir de Castilla y de la península Ibérica.

Palacio de los Vivero, Valladolid1

Valladolid, el enlace de los futuros reyes de Castilla

Como no podía ser de otra forma comenzamos la ruta en Valladolid, en concreto, en el palacio de los Origen. Una de las estancias de la casa de los Origen fue ambiente, el 18 de octubre de 1469, del casamiento de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Y fue la sala Rica el emplazamiento electo por los monarcas para firmar su compromiso pese a las reticencias de Isabel. A pesar de su apariencia extranjero de lo más sobria y reformada, esta habitación cuenta con un bello artesonado al que debe su nombre.

Hoy en día, sede del archivo histórico provincial, se puede pasar revista su interior realizando un trayecto guiado con cita previa. Encima de este importante edificio, veremos la huella de la reina en otras construcciones de la haber, como la casa de Colón, donde se recuerda la relación del navegante con Valladolid y los Reyes Católicos.

Foto: GFreihalter / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Tordesillas2

Tordesillas, el reparto del Nuevo Mundo

El posterior suspensión en el camino será en Tordesillas, emplazamiento de salida del hermano de la reina, Alfonso El Inocente, y donde se firmó uno de los pactos más importantes de la historia. Posteriormente de varios meses de negociación, en las casas del Tratado se llevó a lugar la firma tan esperada. Los representantes de Portugal y Castilla se pusieron de acuerdo con el tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494. En él se repartirían el región tras el descubrimiento de América.

Oportuno a esta situación, los Reyes Católicos se alojaron en el palacio efectivo de Tordesillas –que ya no existe actualmente- en varios periodos de tiempo. De hecho, primaveras antaño, durante la cruzada de Sucesión, ya habían convertido la villa en su cuartel caudillo. En el año 1504 fallece Isabel, pasando la corona a su hija Juana, que vivirá en el palacio 46 primaveras.

Palacio real Testamentario, Medina del Campo3

Medina del Campo, los últimos días de la reina

Antaño de dejar detrás la provincia de Valladolid, viajaremos hasta Medina del Campo, la que sería residencia habitual de los monarcas. Tanto fue así que Isabel pasó sus últimos días en esta villa. En su momento reformó el palacio efectivo Gerente, donde redactó sus últimas voluntades. Actualmente reconvertido en museo, en su interior se puede ver una reproducción de la sala donde la reina falleció, así como otras estancias que muestran la vida cotidiana de la corona.

Un poco más alejado del casco histórico de la ciudad, se erige imponente el castillo de la Mancha, una gran obra que se culminaría en tiempos de Isabel. Aquí murió la regente, pero por otra parte de esto, hay otros hechos importantes de su vida relacionados con esta tierra del corazón de Castilla. En la pueblo los reyes aprobaron las ordenanzas de la Chancillería de Valladolid, y todavía firmaron una efectivo provisión en la que se recogía el tesina del tercer alucinación de Colón al Nuevo Mundo.

Foto: Zárateman / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Monasterio de Santa María de Gracia, Madrigal de las Altas Torres4

Madrigal de las Altas Torres, la cuna de Isabel I de Castilla

Y de sus últimos días en ámbito vallisoletano, nos desplazamos a Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, emplazamiento de salida de la reina. Allí se puede pasar revista el monasterio de Nuestra Señora de Habilidad, en aquel tiempo, palacio del rey Juan II. En el convento actualmente viven las monjas de la orden de San Agustín, que son las encargadas de mostrar las estancias visitables.

Muy cerca del monasterio se encuentra la iglesia de San Nicolás de Bari, un templo del siglo XIII que posee una esbelta torre de 65 metros de cúspide y un hermoso artesonado en su interior. Allí fue donde se casaron los padres de Isabel y el emplazamiento en el que la pequeña fue bautizada.

Foto: Javiermes / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Castillo de Arévalo5

Arévalo, la infancia de la monarca

Sin dejar detrás la provincia de Ávila, la posterior parada en la travesía será en Arévalo, la conocida como Ciudad de los Cinco Linajes y haber de la comarca de la Moraña. Posteriormente de la asesinato del padre de la futura reina, Juan II, su principio, Isabel de Portugal se mudaría anejo a sus cuatro hijos a esta hermosa pueblo avilés.

La que Isabel conocía como ‘’su villa’’, sería una ubicación secreto a lo desprendido de su vida. Allí pasó su infancia y recibió una esmerada formación por parte de los padres franciscanos. Fue todavía en Arévalo donde entabló amistad con Beatriz de Bobadilla, hija del alcaide del castillo. Y en esta imponente fortaleza del siglo XV, recientemente reconstruida, se alojó con su comunidad hasta la asesinato de Isabel de Portugal.

Toros de Guisando6

El Tiemblo, la firma del tratado de los Toros de Guisando

Tomando dirección sur por las carreteras abulenses, llegaremos hasta El Tiemblo. En esta población histórica fue donde, el 19 de septiembre de 1468, Enrique IV nombró a Isabel princesa de Asturias y su heredera. Esto se materializó gracias a la firma de un pacto que buscaba contrapesar una posible insurrección del clero y la benevolencia, que, por esos primaveras, estaba en plena movimiento.

Este tratado pasaría a la historia con el nombre de la Concordia de Guisando, nombre que no es así por casualidad. Y es que este pacto se firmó en el cerro de Guisando, próximo a la pueblo, donde se ubican las esculturas de los verracos o Toros de Guisando. Estas cuatro misteriosas figuras de roca datan de época prerromana, de entre los siglos II y I a.C.

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Segovia, el hebilla final de la ruta de Isabel de Castilla

Casi nada una hora y media de trayecto separan El Tiemblo de Segovia. En esta ciudad castellana, famosa por su conducción, tiene emplazamiento nuestra última parada. Retrocedemos en el tiempo, hasta la Navidad de 1473, momento en el que la reina decide trasladarse a Segovia. Allí pretendía nutrir contacto directo con su hermano Enrique IV, e intentaría obtener su aprobación de nuevo.

Tras los muros del alcázar, símbolo de la ciudad vieja y patrimonio de la humanidad, primaveras detrás, la infanta pasó largos periodos de tiempo antaño de desposarse con Fernando. Esta fortaleza y las calles de la ciudad serían testigos de la reconciliación con Enrique IV. Encima, en su interior se puede contemplar un fresco de la coronación de la reina Isabel en la villa de Segovia.

Esto nos lleva hasta el hecho más destacado de la estrecha relación entre Isabel I y esta bonita ciudad castellana. El 13 de diciembre de 1474, finalmente, fue proclamada reina de la corona de Castilla en la antigua iglesia de San Miguel. En la frontispicio del templo coetáneo, sito a pocos metros de donde se encontraba el innovador, una placa recuerda aquel momento. 

La nueva monarca se desplazó a heroína desde la villa hasta el alcázar. Arropada por los vítores del pueblo, consiguió que se le entregase de forma simbólica la que fue hasta entonces la residencia del rey. E imaginando este instante ponemos el hebilla final a la ruta de Isabel la Católica, la reina que cambió el mundo.

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