Barcelona homenajea a la escriptora Anna Murià con una placa en la casa donde nació

Bajo la chubasco, como reza el título de la colección de cuentos que acaba de divulgar la editorial Comanegra, Sota la pluja, el Consistorio de Barcelona ha dedicado una placa a la escritora Anna Murià (Barcelona, 1904-Terrassa, 2002) en la apariencia de la casa donde nació (Regomir 7-9). Precisamente este 21 de abril Murià habría cumplido 118 primaveras. Por la chubasco, los parlamentos se han trasladado al Pati Llimona, donde su nieta Belisa Bartra recordaba algunas palabras de su abuela sobre la humanidades: “Escribir, mi compulsión siempre (...), es una de las formas que tiene el espíritu cósmico de manifestarse (...) Me satisface ser una mujer con el vicio de escribir”.

Posteriormente, el crítico afectado Sam Abrams (“el tío Sam”, le llamó Belisa Bartra) ha evocado la homenajeada recordando que fue mucho más que la pareja de Agustí Bartra: “Hay muchas Anna Murià: la que escribe cuentos, la novelista, la memorialista, la dietarista, el ensayista, la periodista, la autora de humanidades inmaduro y vivaz, la que escribía cartas... no sabía no ser escritora”. Abrams asimismo explicaba como el expulsión le cambió la escritura porque suceder vivido en países como México o Estados Unidos “le abre la inicio y a la envés tiene una idea de la humanidades más abierta y transversal, y eso hace que principio a mezclar los géneros”.

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Belisa Bartra y su hijo Eric

Mané Espinosa

Versió en català, aquí

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