–¿De dónde me sale el gen vencedor? De mi clan. Mi padre y mi antepasado me lo han dicho siempre. Me han dicho: ‘las finales no se juegan, las finales se ganan’. Y yo me lo tomo como que hay que ir a por ello.
Eso dice Carlos Alcaraz en el crepúsculo del fin de semana en el RCTB, tras su baño en la piscina del club y tras poseer recogido su primer título en Barcelona.
Van cinco victorias en sus cinco finales como tenista profesional (aquí se contabiliza el torneo de la Next Gen). Y ese aura le eleva, le convierte en un referente del deporte, alguno llamado a marcar una época:
–¿Le asusta la triunfo, todo lo que va a venir a continuación?
–Siempre he sido un pequeño regular, de pueblo, y seguiré siendo el de siempre. Aunque me reconozcan cuando salga a cenar con mis amigos, no cambiaré en mi forma de ser.
–¿Y dónde ve su techo?
–No lo veo. Los límites te los pones tú, y yo no me lo quiero poner. No quiero tocar techo todavía.
–Hace 17 primaveras, Rafael Nadal tenía 18 primaveras y alcanzaba el Top 10 tras haberse adjudicado su primer Godó. Usted está haciendo lo mismo. ¿Qué le parece ese noticia?
–Es impresionante, ¿no lo cree? Al fin y al punta, Nadal es mi ídolo.
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