Coherencia

Coherencia. ¡Menuda palabra! Pero para ser coherente hay que fertilizar un parada precio, estar dispuesto a ir contra la corriente y mantenernos fieles a nuestros principios, porque si no, acabaremos como una veleta, girando para donde sople el derrota. “El que no vive como piensa acaba pensando como vive”.

Estamos en una sociedad en la que abundan las lamentaciones, parecemos plañideras, pero esto es adecuado a que no somos coherentes. ¿Cómo se puede entender que si en España la mayoría de los ciudadanos se declaraban católicos, se hayan establecido las inicuas leyes que se han promulgado? ¿Católicos? Por si fuera poco, a Todopoderoso, al menos oficialmente, ni se le nombra. Y el resultado es que con el voto de los católicos, están gobernando los que no lo son. ¡Pues vaya una coherencia!

Jaime Fomperosa Aparicio

Santander

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente