Cuarenta libros que sonarán fuerte este Sant Jordi

En este mundo de civilización transversal y globalizada, nadie más global, podríamos proponer, que encontrar una mujer checa que escribe en castellano y catalán a la vez como Monika Zgustova. Esta ha rememorado parte de su vida en Nos veíamos mejor en la oscuridad/ Ens vèiem millor en la foscor (Galaxia Gutenberg ), en que aparece la Praga sumida en la represión comunista y los Estados Unidos donde consigue huir la grupo, haciendo peculiar hincapié en el vínculo, tenso, entre la religiosa y la hija en lo que será la recta final de la primera.

Otro autor sensible a cómo afectó el comunismo en Europa, como dejó reflejado en sus memorias, fue Wenceslao Fernández Flórez, del cual se edita Novelas escogidas (Biblioteca Castro ). Se recogen cuatro títulos de este autor.

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Javier Cercas publica 'El castillo de Barbazul' (Tusquets) 

Àlex Garcia

Otra recuperación destacada es la de las Sonatas de Valle Inclán por Reino de Cordelia Una completa y cuidada impresión que cuenta con un prólogo de Luis Alberto de Cuenca y se enriquece con las ilustraciones de Manuel Alarcón.

Autor igualmente recuperado es Luis Martín-Santos, escritor conocido por una única obra, Tiempo de silencio , de quien ahora se recupera su segunda novelística, Tiempo de destrucción (Galaxia Gutenberg ), trabajo inconcluso de Martín-Santos –fallecido en 1964– que fue objeto de una primera impresión en 1975 y que ahora se presenta en un bulto que hace probidad al interés de esta novelística de formación con un protagonista, Agustín, de gran fuerza.

Acertado rescate igualmente es la publicación de Yo maté a Kennedy (Planeta ), la novelística con la que Manuel Vázquez Montalbán alumbró a su famosos detective Pepe Carvalho. Esta impresión, con prólogo de Miqui Otero, celebra el 50 aniversario de uno de los personajes más célebres de la humanidades española.

Más allá de lo convencional

Desbordando géneros, lo histórico, en su variedad de épocas, se funde con
el thriller o lo quimérico

Enésimo ejemplo de temática de la Conflagración Civil podría ser La comedia salvaje (Galaxia Gutenberg ), de José Ovejero, que ha enfocado el asunto de guisa singular. Su protagonista tiene la ocupación de detener la conflicto, y el duelo acaba siendo un represión estrambótico entre personajes extravagantes.

Pedro Herrasti, en Madrid era una fiesta (Edhasa ), nos conduce a 1924, con un hombre que no se separa del caudillo Franco y que tendrá que esclarecer el hallazgo del restos de un policía en la Residencia de Estudiantes. Una novelística de intriga llena de nombres propios de la civilización española en la ristra de lo postrero de Ignacio del Valle. En Cuando giran los muertos(Algaida ), se cuenta cómo, durante una paseo literaria por Hispanoamérica, un escritor y diplomático gachupin es secuestrado por una bando de republicanos exiliados; y ahí entra el capitán Arturo Andrade y sus pesquisas por todo México.

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Mariana Enríquez recupera su primera novelística, 'Desmontar es lo peor', Logotipo 

Archivo

Porque ¿dónde establecer las fronteras de los géneros? De modo habitual, lo histórico se funde con el thriller o lo quimérico. En cualquier caso, siempre mantiene su deriva documental, como ocurre en La última indeterminación de Sencillez Conflagración (Planeta ), de Leandro Pérez. Una historia esta sobre una periodista en el Madrid de la transición, aún con las heridas abiertas tras la dictadura y las cuestionables acciones de la policía. En el plano de la novelística puramente histórica, tenemos a Tony Gratacós con Nadie lo sabe (Destino ), que coloca a Diego de Soto siendo requerido por el cronista existente Pedro Mártir de Anglería, con el encargo de recorrer a Sevilla y obtener cierta información con respecto a Magallanes y su épica expedición.

Por su parte, Rafael Tarradas Bultó, en El valle de los arcángeles (Espasa ), invita al leedor a pisar la Barcelona de 1864, en la cual el hijo de un barón se entera de que ha heredado una plantación en el Caribe, un zona que presenciará toda una serie de asesinatos.

Metaliteratura

Los escritores se convierten igualmente en objetivo poético, con Borges o Melville como protagonistas de novelas

En el campo de la historia, la atención a la época romana siempre tiene seguidores, y el líder en el categoría en España actualmente es Santiago Posteguillo. Ahora publica Roma soy yo (Ediciones B / Rosa dels Vents ), primer bulto de los seis que el escritor calcula que necesitará para idear la vida de Julio César.

Más contemporáneo es el periodo que muestra Pilar Eyre en Cuando éramos ayer (Planeta), la Barcelona de 1968, con una protagonista que es la esperanza para que una buena boda salve la patrimonio de la grupo; pero la muchacha tendrá otros horizontes de autodeterminación y estudios en un contexto de lucha antifranquista.

Mujer protagonista igualmente lo es la Valerina de Dientes blancos, piel negra (Edicions Bellaterra ), de Juan Tomás Ávila Honor, prolífico escritor guineoecuatoriano, residente en Sant Cugat, que presenta la historia de una señorita de Guinea Ecuatorial enviada a estudiar a Barcelona en la decenio de los abriles treinta. Una novelística sobre la autoconciencia de ser africano desde una inspección de mujer.

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Carlos Zanón propone una movie road musical en 'Love song', Salamandra 

Xavier Cervera

Lo intrigante y enigmático habrá que buscarlo en obras como Crimen en Santa Rita (Roca), de Elia Barceló, sobre una anciana que escribe novelas de enigma y de apego. La situación dará un transformación cuando aparezca un hombre muerto en la alberca de riego de su casa. Asimismo, vemos cómo Javier Cercas, en El castillo de Barbazul (Tusquets ), ha reanudado los pasos de su personaje Melchor Marín, que ha de enfrentarse a la curiosidad de su hija por memorizar la forma en que murió su religiosa.

Otra autora superventas como Eva G.ª Sáenz de Urturi, con El vademécum enfadado de las horas (Planeta ), plantea un caso impactante: el hecho de que la religiosa del protagonista, un ex inspector, tras sufrir muerta cuarenta abriles, ha sido secuestrada.

No es una novelística propiamente de categoría enfadado, pero Juan Tallón, en Obra Maestra ( Logotipo ), ha ideado una trama que propone cómo pudo desaparecer de un almacén del Museo Reina Sofía una escultura de 38 toneladas. Poco increíble pero cierto, sucedido en los noventa.

Los escenarios

De Madrid a Barcelona, de Buenos Aires a Nueva York, la riqueza de las historias va en paralelo a la de sus situaciones

Esta obra de trasfondo picaresco podría hermanarse con dos más de corte humorístico. La primera es de Isaac Rosa, Ocasión Seguro (Seix Barral ), en torno a un hombre que quiere hacer negocio con la traspaso de búnkeres low-cost para las clases más humildes, frente a un posible colapso mundial. La segunda es de Juan Pablo Villalobos, Peluquería y saber (Logotipo ), sobre un personaje en rastreo de una permanente sensación de ventura.

En una ristra más dramática se mueve Lucia Lijtmaer en Cauterio (Logotipo ), ubicada en el verano del 2014, con una señorita que acaba de ser abandonada por su pareja y huye de Barcelona a Madrid; lo cual se conecta con lo que le pasó cuatro siglos antiguamente a otra mujer que emigró a América del Boreal.

Además con trasfondo sudamericano se presenta Jordi Soler con Los hijos del volcán (Manantial ), aproximadamente de una plantación cafetera y una selva de la que se separa su protagonista inmediato a un coyote para acercarse a la tribu que puebla una zona tremendamente hostil. Seguimos en zona hispanoamericano para conocer la primera novelística que escribió Mariana Enriquez, Desmontar es lo peor (Logotipo ), que palabra de cómo tres adolescentes viven entre drogas y amores el Buenos Aires más noctívago de los abriles noventa. La autora se ha consagrado como una figuras de la novelística flagrante en castellano desde la aparición de Nuestra parte de indeterminación , premio Herralde 2019.

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Monika Zgustova rememora parte de su vida en 'Nos veíamos mejor en la oscuridad' / 'Ens vèiem millor en la foscor', ambas en Galaxia Gutenberg 

Xavier Cervera

Por otro flanco, disponemos de la obra de Juan MiñanaLa novelística ideal (Catedral ), que pone en enfadado sobre blanco la Barcelona más holganza y naturista de la primera fracción del siglo pasado.

Y mucho tiene de referencias a lo natural y pacifista La vida aludido de los delfines / La vida aludido dels dofins (Seix Barral / Ed. 62 ), de Kirmen Uribe, quien, a partir de la mitología vasca, escribe sobre una feminista y una grupo vasca en el Nueva York flagrante. Además con un entorno vasco narrativo hallamos La descenso (Letras Random House ), de Aroa Bronceado Durán. En ella, Adirane vuelve a la casa habitual de su pueblo para investigar sobre la vida de su abuela durante la Conflagración Civil.

Un autor experimentado de la misma tierra, Bernardo Atxaga, nos ofrece los relatos de Desde el otro flanco (Manantial ), que tienen el trabazón global de averiguar en los intersticios entre la vida y la crimen a partir de la relación de dos hermanos o la tragedia de un hombre que perdió a su hijo. Además en el categoría del historia, nos encontramos con Camila Sosa y Soy una tonta por quererte (Tusquets ), con una serie de peripecias llenas de gran imaginación, como la protagonizada por una mujer que se anhelo la vida como novia de arriendo de hombres gay. Soledad Puértolas, por su parte, ofrece Cuarteto (Logotipo ), acerca del flechazo o la admisión del paso del tiempo. Y en Maneras de irse (Cuesta), Sònia Hernández condensa en trece relatos idéntico número de maneras de irse, ejemplos de esa menester de escapar del mundo rutilante. En la misma editorial, Cuesta, Isabel Alba publica La ventana, un relato que surge con la pandemia, en el que la protagonista descubre que tras el confinamiento ella no comparte el entusiasmo de los demás cuando se sienten liberados. Dos mundos separados por una ventana. Una historia sobre el dolor.

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Juan José Flores publica 'El combate interminable' en Navona 

Pedro Madueño

Seguimos con un vademécum que mezcla historia existente y ahora, El corresponsal (Planeta), de David Jiménez, que tiene como protagonista a un señorita periodista que es enviado a Birmania para cubrir una revuelta liderada por monjes budistas enfrentada a una dictadura, y tres más que podríamos tildar de metaficticios. Y es que los escritores o lo poético igualmente es tema narrativo de mayor interés. Laura Fernández, en La señora Potter no es exactamente Santa Claus (Letras Random House ), nos enseña la vida de una pequeña ciudad donde una escritora ambientó un historia pueril que dio pie a una tienda de expresiones. Se proxenetismo de una de las obras más reconocidas y premiadas de este año, a medio camino entre la metaliteratura y un impresionante despliegue de imaginación. Ana Merino, en Amigo (Destino ), coloca a una poeta mexicana que llega a la Residencia de Estudiantes de Madrid para investigar poco referente a uno de los amigos de Lorca, igualmente asesinado en Ronda. 

Rodrigo Fresán, en Melvill (Letras Random House), literaturiza lo que le pasó al autor norteamericano una indeterminación de 1831 al cruzar a pie el congelado río Hudson. Y Juan José Flores, en El combate interminable (Navona), nos recuerda que en 1980 Jorge Luis Borges visitó Barcelona y que, cuenta la epígrafe, escuchó a un chófer y antiguo pugilista la historia de su púgil protegido, el llamado crack de Golpe.

Jorge Carrión fabula la posibilidad de que en el año 2100 exista un Museo del Siglo XXI, y especula sobre sus contenidos en Membrana (Galaxia Gutenberg ). Mientras que Carlos Zanón propone una road movie musical a través de la costa mediterránea en Love Song (Salamandra).

Mercedes Cebrián enhebra en Cocido y chelo (Letras Random House) dos de sus pasiones, la música y los platos de cuchara, y nos lleva con su pluma a deleitarnos con ambas. Y para consumir, celebramos el iniciación de Xita Rubert, quien se estrena con Mis días con los Kopp (Logotipo) una obra sobre arte, enfermedad y las trampas de los círculos selectos.

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