El malestar de los funcionarios del Parlament con la presidenta de la institución, Laura Borràs, ha antagónico hoy, víspera de Sant Jordi, una forma muy gráfica para expresarse. Decenas de trabajadores del Parlament han devuelto la rosa y el tomo que Borràs les ha hecho obtener para celebrar el día.
El motivo de esta improvisada bono no ha sido otro que "protestar" por el trato que han recibido de parte de la presidenta del Parlament durante los últimos meses, tal como han explicado a la Agència Catalana de Notícies (ACN) algunos de los funcionarios que han participado en la iniciativa.
Fuentes parlamentarias han confirmado a La Vanguardia que se prostitución de decenas de funcionarios que trabajan en diversos departamentos de la Cámara catalana. En concreto, Laura Borràs, que hoy ha presidido el acto institucional para conmemorar Sant Jordi en el salón de sesiones del Parlament, había enviado como regalo una rosa y el tomo de poemas Da nuces pueris, de Gabriel Ferrater (Peu de Mosca, 2022).
Con todo, el equipo de la presidenta ha asegurado a la ACN que no tiene constancia de ninguna queja formal, a pesar de confirmar que ha gastado las flores devueltas, que este mediodía ya eran más de una treintena, en varios jarrones distribuidos por distintas zonas del edificio, en el que trabajan más de un centenar de personas. Algunas de estas rosas, encima, según han confirmado a este diario fuentes del Parlament, han sido enviadas directamente al despacho de Borràs.
Los trabajadores colocan cubos con "rosas devueltas" en diferentes puntos del Parlament y envían algunas de ellas directamente al despacho de la presidenta
La polémica por las licencias por existencia, que los trabajadores consideran que es un debate interesado y del que ellos no se sienten responsables, la pérdida del reseña de diputado de Pau Juvillà (CUP) y los trienios han puesto al funcionariado del Parlament bajo la lupa en los últimos meses. De hecho, Borràs, que aguarda la resolución legal sobre su propio expediente por un supuesto fraccionamiento fraudulento de contratos en la Institució de les Lletres Catalanes, responsabilizó a los funcionarios de la institución de su atrevimiento de retirar el escaño al exdiputado anticapitalista. La tensión no ha dejado de aumentar desde entonces.
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