La organización del Godó devolverá el importe de las entradas por la lluvia

Arrecia la sirimiri sobre la tierra remojada del RCTB y el divulgado va  y viene por los pasillos del perímetro, desencantado, y los tenistas se sientan en la terraza de la casa-club, otean el horizonte y analizan el parte meteorológico en el móvil. En dirección a las ocho de la tarde la estructura del torneo anuncia que devolverá el precio de las entradas a todos los espectadores que lo soliciten. La reglamento dice que si se juegan 60 minutos, no hay la obligación de devolver el precio de las entradas, pero la estructura del torneo ha decidido que retornará el peculio igualmente se juegue lo que se juegue.

Antaño, a mediodía, Stéfanos Tsitsipás se toma el tentempié y todo lo mira con el mueca contrariado, extenuado y alargado como es él, como preguntándose:

-¿Cuándo parará esta pesadilla?

Para el tenis, los días tormentosos son un trabalenguas. No se puede entretenerse, no se sabe si se puede entretenerse, no se sabe cuándo efectuar el calentamiento, no sabe uno cómo ponerse.

En la sala de prensa, los periodistas se llevan las manos a los bolsillos, observan cómo se va degradando el orden de encaje y averiguan, ya a media tarde, que la viaje se verá limitada a media docena de partidos.

-¿Recordáis poco así?

-Es la primera vez en mi vida que me voy a casa sin acontecer comentado un solo choque -dice Nacho Pelado, comentarista de TVE, a las seis y media de la tarde.

(en la pista Jan Kodes, Grigor Dimitrov invierte un cuarto de hora en rematar su partido frente a Federico Coria, en un partido suspendido en la víspera: 4-6, 6-3 y 6-4).

Poco luego, sale por esa puerta y hasta mañana.

-Una vez, el Godó acabó en lunes -recuerda otro.

Y lleva razón: se refiere a 1997. En aquella ocasión, Albert Costa acabó derrotando a Albert Portas en un lunes.

-Pero eso no va a ocurrir, ¿verdad? -le alega el resto.

Y todos bajan la cabecera y cruzan los dedos, pues ahora toca echar cuentas y persignarse. Todo lo que no se juegue hoy se pasará al viernes. Y eso acabará haciendo que un perico de jugadores deba afrontar dos compromisos en una sola viaje.

Carlos Alcaraz, el miércoles, durante su partido ante Kwon

Carlos Alcaraz, el miércoles, durante su partido frente a Soonwoo Kwon

César Rangel

Entre los damnificados se encuentra Carlos Alcaraz (18), la nueva sensación del tenis, el hombre que ha escalado más de 100 puestos en un solo año y ya ahora, aún un teenager, ronda el Top 10 (es la undécima pala del circuito).

Si el firmamento se abre, Alcaraz se enfrentaría a Munar este viernes, en un primer turno (entreambos se encuentran 1-1 en su cara a cara). Y el triunfador de ese cruce se mediría al vencedor del Tsitsipás-Dimitrov.

El follón es sobresaliente.

-Calma, calma, aún no tenemos una crisis de horario -dicen fuentes de la estructura.

A las 19.30 h, agobiado, David Ferrer comparece frente a la prensa. Es el director del torneo. Y dice:

-La idea es que Tsitsipás e Ivaschka acaben este jueves. Porque, de no hacerlo, el asunto se complicaría mucho. Nunca permitiremos que ningún deportista dispute tres partidos en un día, y por ese motivo, podría ser que el torneo se prolongase hasta el lunes.

Poco antiguamente de las ocho de la tarde, Tsitsipás e Ivaschka aparecen en la pista Jan Kodes, la segunda pista del RCTB. Juegan allí, que no en la Central (Rafa Nadal), porque aquella se drena mejor. 

Los espectadores contemplan el triunfo del helénico, ya en la tenebrosidad, pero aquellos que lo soliciten verán devuelto el precio de sus entradas.

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