Tras una Semana Santa mejor de lo esperado, el sector turístico ya saborea un verano en el que se paciencia, como poco, acariciar los volúmenes de actividad que se consiguieron en verano del 2019, el mejor hasta ahora de la historia del turismo en España.
Pero esa reverso a la normalidad no está exenta de riesgos, entre ellos, el de retornar a cometer los mismos errores del pasado. Según alertó este miércoles la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), la ordenamiento que representa el 85% del tráfico leve en España, en el 2022 los aeropuertos españoles podrían retornar a ofrecer las desagradables imágenes de interminables colas, atascos y retrasos habituales en los abriles previos al estallido de la pandemia y el Josep Tarradellas Barcelona El Prat sería uno de los aeródromos más afectados.
Colas en el aeropuerto de El Prat en una temporada veraniega
Entre los motivos a los que aludió este miércoles Javier Gándara, el presidente de ALA, para alertar de estas posibles situaciones de saturación está la escasez de personal para supervisar el golpe de pasajeros y que estos cumplan con los requerimientos normativos derivados de la emergencia sanitaria.
La pandemia ha generalizado que durante el proceso del control de pasaportes, las autoridades comprueben igualmente que los viajeros cumplen con los requisitos sanitarios , como el certificado covid o una confirmación de deber superado la enfermedad. Esta nueva burocracia está complicando el golpe a los vuelos a medida que se acrecienta la recuperación del tráfico leve internacional, sobre todo teniendo en cuenta que tras el Brexit los viajeros procedentes de Gran Bretaña, la principal fuente de turistas para España, son considerados internacionales. “Sin ir más acullá esta Semana Santa solo en el aeropuerto de Madrid-Barajas, 3.000 pasajeros han perdido su conexión a causa de las largas esperas producidas en los filtros fronterizos”, explicó Gándara durante la presentación de las previsiones del sector.
La situación es susceptible de agravarse en verano ya que, aunque el tráfico leve doméstico sigue liderando la recuperación al situarse en el 83% de los niveles prepandemia, el intereuropeo y el intercontinental tienen una clara tendencia alcista y ya han recuperado el 75% de los niveles previos al estallido de la covid.
Cifras
El 75% de los vuelos de Barcelona pasan por Francia, cuyo centro de control de Marsella podría saturarse
Próximo a la recuperación del grosor de pasajeros susceptibles de tener que acontecer controles, desde ALA igualmente advierten del problema que puede crear para aeropuertos como el de Barcelona, sobre todo, la posible congestión del espacio leve en Europa durante la temporada de verano.
En los próximos meses está previsto que Francia instale un nuevo sistema de navegación aérea en el centro de control de Reims que reducirá su actividad y provocará el desvío de muchos vuelos al centro de control de Marsella, que es secreto en la administración del tráfico leve desde España en torno a Europa y al revés en exclusivo para las conexiones del aeropuerto de Barcelona. “El 75% del tráfico de ese aeropuerto sobrevuela el espacio leve francés, y aunque las compañías podemos trabajar en planes de contingencia que amplien tiempos o planificar aviones de refuerzo, el veterano poder de recital lo tienen las autoridades de control leve”, explicó Javier Gándara.
Colas en el aeropuerto de Adolfo Suárez- Madrid Barajas, con motivo de la operación salida de Semana Santa
Esta situación se mantendrá, al menos, hasta finales de agosto, lo que en caso de no tomarse medidas podría derivar en importantes atascos en El Prat como los vistos en el verano del 2018 y el 2019. ALA avisa de que “esta situación provocará alteraciones en la programación de las aerolíneas y para los pasajeros, por otra parte de traducirse en más emisiones de CO2”.
La ordenamiento igualmente ha puesto de manifiesto el placa impacto de las huelgas en el control de leve como las de las últimas semanas en los centros de control de París o de Milán. “En el momento coetáneo dificultan enormemente remontar el revoloteo en el sector y en caso de darse en aeropuertos españoles podrían desviar las reservas a otros destinos”, señala.
A pesar de estos frenos, las compañías aéreas apuestan por una buena temporada de verano para la que han programado 212 millones de asientos, que son tan pronto como un 0,4% menos que los que se programaron en el 2019. Aunque son conscientes de que la recuperación completa de los niveles récord previos a la pandemia no llegará hasta el año 2023, la coetáneo crecimiento de la pandemia y el escaso finalidad en la demanda que está teniendo la conflagración en Ucrania hace pensar en que la ocupación de las plazas ofertadas podrá pasar el 80% en el verano, frente al 85% de ayer de la pandemia.
Previsiones
La recuperación del turismo internacional puede colapsar los accesos con la plantilla coetáneo
España está en una posición privilegiada para enterarse la demanda que muestra veterano vigor como es la vacacional y de reconocimiento a familiares y allegados, lo que podría colocar al país como el primero en recuperar la actividad previa a la pandemia.
Pero, como igualmente advirtió hace unos días el lobby turístico Exceltur, recuperar la actividad no significa una recuperación total del sector. En el caso de las líneas aéreas el veterano desafío al que se enfrentan en el 2022 es la ascensión de precio del combustible que “inevitablemente tendrán que repercutir en los costes de los clientes”. Aseguran por ello reclaman al Gobierno no excluir al sector de las ayudas públicas.
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