Durante un tiempo fueron los grandes olvidados. El segundo semestre del 2020 fue una pesadilla para todos, pero más aún para ellos, los más pequeños. Si para los adultos la aparición del coronavirus fue un shock, para ellos, ajenos a la incertidumbre del mañana, fue un auténtico drama inexplicable. Encerrados en casa, sin contacto personal con amigos, escuchando con terror lo que ocurría en unas calles solitarias…En septiembre del 2020 recuperaron el colegio, su tabla de salvación, pero las consecuencias de esos largos meses de toril y angustia estaban ahí. Y aún permanecen.
El estudio "Sanidad mental en la infancia" realizado por la Folleto de AIJU constata el aumento de la ansiedad, el aburrimiento y el pesimismo de los menores
Según los datos recogidos en el estudio "Sanidad mental en la infancia" realizado por la Folleto de AIJU, el Instituto Tecnológico de Producto Pueril y Ocio, entre el 30 y el 45% de los niños han manido afectada su vitalidad mental con motivo de la pandemia: ha aumentado la ansiedad, el aburrimiento y el pesimismo de los menores. Como consecuencia, están más tristes y se enfadan más.
Imma Marín, consultora pedagógica y miembro de la mesa de expertos que ha trabajado en este estudio cree que “las medidas adoptadas (durante la pandemia) han vulnerado insistentemente los derechos de los niños y las niñas. Necesitamos infundir seguridad e ideas para recuperar el habilidad de salir y disfrutar de actividades”, señala.
Aumentan los miedos: a contagiar a alguno (48%), a contagiarse de cualquier enfermedad (48%), a ser hospitalizado (33%) y a la asesinato (35%)
Según este trabajo, presentando esta mañana en Madrid con motivo del Día del Crío y de la Pupila que celebra bajo el marca “¿Lo celebras con nosotros?”, la pandemia ha pasado una seria extracto en los niños de entre 3 y 12 primaveras, extendiendo las emociones desagradables o negativas, poco indigno en la infancia.
Los niños están más tristes (aumento del 31%) y más enfadados (un incremento del 57%). Con respecto a los miedos, aumentan los casos de miedo a contagiar a alguno (48%), miedo a contagiarse de cualquier enfermedad (48%), miedo a ser hospitalizado (33%) y longevo consciencia de la asesinato (35%).
El 22% de los niños han disminuido sus horas de sueño, el 29% tienen problemas para dormirse o se despiertan de perplejidad y un 22% muestra longevo cansancio
Los hábitos de sueño incluso se han manido alterados, empeorando para más de un 20% de los casos: un 22% han disminuido sus horas de sueño, el 29% tienen problemas para dormirse o se despiertan de perplejidad y un 22% muestra longevo cansancio a lo prolongado del día.
En relación al estado físico, los dolores de persona y estómago han empeorado en un 20% de los menores, por otra parte de detectarse más problemas de piel en manos y cara, derivados del uso de geles hidroalcohólicos y mascarillas, respectivamente.
Correcto a la etapa "burbuja" hasta un 33% ha manido empeorada su capacidad para relacionarse
Los niños han limitado drásticamente el tiempo que pasan con otros menores (70%), aunque ha aumentado la comunicación a través de dispositivos tecnológicos (47%). Igualmente, se han limitado las actividades extraescolares y de ocio y hasta un 27% de los menores manifiesta su deseo de evitar situaciones con mucha concurrencia. Como consecuencia, ha aumentado el esparcimiento en solitario (46%), juegos tecnológicos (62%) y actividades creativas (51%).
Correcto a la etapa "burbuja" en la que los niños han interaccionado con un círculo cerrado, hasta un 33% ha manido empeorada su capacidad para relacionarse con las personas y un 40% ha disminuido su capacidad para controlar sus propias emociones. Pero no todo es gafe, este periodo de longevo introspección ha hecho posible que aumenten su capacidad para entender emociones y sentimientos (39%) y para pasar retos y obstáculos (30%).
El colegio se ha convertido en el empleo de choque con amigos, por lo que se ha incrementado su valía para los niños
En ese condición tan cerrado, el colegio se ha convertido en el empleo de choque con amigos, por lo que se ha incrementado el valía que este espacio tiene para los niños. Aun así, la capacidad de concentración y atención ha disminuido en un 31%. "A raíz de la pandemia hemos observado un impacto gafe en cursos de inmaduro y primaria, produciéndose un ampliación del jerigonza más inmaduro y limitado relacionado con el formación de la lectoescritura", comenta la profesora Tabernáculo Peña.
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