Lo mejor de cada (esta) casa

Lo regular es presentarse a los lectores cuando se empieza a escribir una columna. Igualmente son habituales unas palabras al despedirse. En este caso ni una cosa ni la otra. A partir de ya encontrarán de nuevo a Joaquín Vitral en las dos columnas suyas que estas semanas he estado ocupando que no okupando, y no voy a asegurar mínimo más de él porque si son lectores de La Vanguardia, y si no lo fueran no estarían aquí, ya lo conocen. De Félix Flores, Plàcid Garcia-Planas y Xavier Mas de Xaxàs ídem de ídem.

Los tres primeros han estado informando desde Ucrania en diferentes momentos de estos meses, el posterior se encuentra allí ahora mismo. Están ellos, que es como estar nosotros, porque sus luceros son los nuestros y se la han ganadería a pulso, nuestra confianza, a lo dispendioso de una trayectoria profesional inmaculada, que en este mundo de primera es mucho asegurar. Ellos, y nuestra corresponsal en Berlín, María-Paz López, enviada peculiar a la frontera polaca y a la húngara, han gastado lo que nadie debería ver, lo que nones debería suceder. Y han conseguido contarlo, porque yo, señores, no creo que fuera capaz de hacerlo, de dejar de sollozar, ponerme por un rato la armadura y hacer lo que un periodista debe hacer, para ser los luceros de quienes estamos en lugares tan afortunados como el nuestro. Hacer lo que debe hacer, observar y contar. Lo han hecho y lo hacen. Me siento muy orgullosa de ellos.

Nuestros enviados a Ucrania pisan la calle y pisan moqueta, lo que haga desidia

Quiero nombrar la atención sobre un detalle: su larga carrera. Efectivamente, se tráfico de profesionales con unos cuantos primaveras no de pluma sino de ordenadores a sus espaldas (María-Paz, no me odies por insinuar la época, je, je), si fa no fa, un par de anualidades en lo alto, un par debajo, pertenecen a una reproducción que, como decía uno de mis antiguos jefes, tiene las suelas de los zapatos gastados de pisar comisarías. De pisar la calle, expresión que, en los tiempos de Pelai­ 28, la antigua sede de este diario, se contraponía a pisar moqueta. En estos primaveras estos compañeros, y los otros Pelayos , y los Diagonales, han pisado y siguen pisando lo que “haya menester”, en expresión cachonda de otro patriarca. Nos vemos el miércoles, comme d’habitude.

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