Niels Högel, el ‘enfermero de la muerte’ que mataba a sus pacientes para resucitarlos

Turno de incertidumbre en la dispositivo de cuidados intensivos de la clínica Delmenhorst. El auxiliar técnico sanitario de guarnición acude al casa de socorro, coge tres ampollas de Gilurytmal, un medicamento para las arritmias, y, a hurtadillas, se cuela en la habitación de una paciente para inyectárselos. Nueve minutos posteriormente, la mujer entra en parada cardiorrespiratoria, se activa el protocolo de reanimación, y nuestro protagonista, a luceros de sus compañeros, alcahuetería de resucitarla sin éxito.

La asesinato de Brigitte deja aparentemente desolado al inodoro. Sin requisa, tras aquel abatimiento se esconde un frío y calculador enemigo en serie que mata por “aburrimiento”. Niels Högel, al que sus propios compañeros bautizaron con el sobrenombre de ‘Rambo resucitador’, acaba de arrebatar la vida a su víctima número cincuenta. No sería la última. El ‘auxiliar técnico sanitario de la asesinato’ envenenó a un total de 100 personas.

Miedo a La Parca

Nacido el 30 de diciembre de 1976 en una clan católica alemana de Wilhelmshaven, Niels Högel creció bajo el paraguas de su padre y su abuela, uno y otro profesionales de botiquín, a quienes consideraba un maniquí a seguir. De hecho, los primeros diez primaveras de vida se sintió cuidado, querido y respetado. Pero, la separación de sus padres supuso tal mazazo emocional, que Niels empezó a desarrollar miedos e inseguridades.

De cara al foráneo, se comportaba como un criatura amable, oportuno y servicial; sus profesores le recordaban como “un pupilo sobrado común” que disfrutaba jugando al fútbol. Ahora correctamente, sus temores inconscientes desembocaron en miedo a las staff, a la pérdida, al fracaso, y, sobre todo, a la propia asesinato. Por ese motivo, el pollo decidió seguir los pasos de su padre y de su abuela y formarse como auxiliar técnico sanitario en el Hospital St. Willehad: quería vencer a La Parca.

Niels Högel junto a sus compañeros de hospital

Niels Högel inmediato a sus compañeros de hospital

Archivo

En 1999, Niels se unió a la dispositivo de cuidados intensivos de cirugía cardíaca del hospital de Oldenburg, donde fue testimonio de numerosas reanimaciones a pacientes al borde del fallecimiento. Aquello le entusiasmaba: era lo único que le sacaba de su “aburrimiento” diario.

A partir de ahí, el auxiliar técnico sanitario se calzó el pericia de “Rambo resucitador”, como lo bautizaron sus compañeros de trabajo, y comenzó a perfeccionar su técnica de resucitación. Cuantos más elogios recibía, más aumentaba su autoestima, hasta aparecer un punto que ese inspección continuo se convirtió en una menester para él. Y su único modo de atenuar esa yerro pasaba por planificar previamente las reanimaciones: administraba sobredosis de medicamentos para el corazón en pacientes graves y, en el momento del colapso, los resucitaba.

Niels Högel, el 'enfermero de la muerte'

Niels Högel, el 'auxiliar técnico sanitario de la asesinato'

YouTube

Un total de 106 personas fallecieron a manos del ‘auxiliar técnico sanitario de la asesinato’ sin que ningún de los dos hospitales donde trabajó, Oldenburg (1996-2002) y Delmenhorst (2002-2005), se percatara de estos crímenes. Cero hizo presagiar que se encontraban delante un enemigo en serie: su aspecto no revelaba nadie extraño y se cuidó mucho de no dejar señal de sus acciones. Por otra parte, el pollo seleccionaba a sus víctimas en cojín a la trascendencia de su estado y no por su época o sexo. Eso no le importaba. Hasta que llegó su primer gran falta, que desveló su tétrico plan.

‘In fraganti’

El 22 de junio de 2005, una compañera de Niels sorprendió al auxiliar técnico sanitario mientras manipulaba la vía de un paciente y le administraba un fármaco antiarrítmico, conocido como Gilurytmal (el medicamento reduce el ritmo del corazón), sin permiso médico previo. 

Acto seguido, la mujer puso en conocimiento de las autoridades lo ocurrido y se inició una investigación, que derivó en un seso por intento de homicidio y en una sentencia condenatoria. El tribunal condenó al auxiliar técnico sanitario a cinco primaveras de prisión y a cinco primaveras de inhabilitación profesional en diciembre de 2006.

Al mismo tiempo, y delante la trascendencia y lo mediático de este caso, la hija de una paciente fallecida en Delmenhorst comunicó a la policía sus dudas respecto a la asesinato de su origen. Un equipo de investigadores procedió a desenterrar el cenizas y los examen concluyeron que la mujer había muerto a causa de una inyección mortal.

El enfermero Niels Högel, bajo custodia policial

El auxiliar técnico sanitario Niels Högel, bajo custodia policial

Getty

Por otra parte, como el índice de decesos asimismo se había duplicado en la clínica en esos primaveras, la policía consultó los fallecimientos ocurridos durante el turno del auxiliar técnico sanitario y comprobaron que seis de ellos se debieron a un falta cardíaco. Tras la desenterramiento de estos cuerpos, se certificó que habían sido drogados con Gilurytmal.

Niels Högel, en una fotografía de archivo

Niels Högel, en una fotografía de archivo

YouTube

El segundo seso contra el ‘auxiliar técnico sanitario de la asesinato’ por el crimen de seis pacientes, se inició en 2015 y, a lo espléndido del proceso, el pronunciado reconoció sobrevenir inyectado medicamentos letales a pacientes al borde de la asesinato por dos motivos: el primero, porque era su forma de combatir “el aburrimiento”, y, el segundo, porque necesitaba aceptar los elogios de sus compañeros tras intentar la reanimación. Uno de los expertos que analizó a Niels determinó que demostrar sus habilidades delante los demás “era como una droga”.

Poco ayer de finalizar el seso, el inodoro hizo una doble confesión. Primeramente, dijo a su psiquiatra sobrevenir asesinado a treinta personas, y luego, a su compañero de celda, que había perdido la cuenta al aparecer a las cincuenta víctimas. “Dejé de contar en cincuenta”, soltó en tono humorístico y llegándose a autodenominar “el veterano enemigo en serie de la historia de la posguerra”.

La policía exhuma los cuerpos de algunas víctimas de Niels Högel

La policía exhuma los cuerpos de algunas víctimas de Niels Högel

Getty

Con estos nuevos datos, la policía inició una segunda investigación para esclarecer más de 300 casos sospechosos y se exhumaron 134 cadáveres en 67 cementerios distintos. Poco ayer de que Högel fuese condenado a dependencia perpetua por los seis homicidios de Oldenburg, el director de la investigación, Arne Schmidt, comunicó a la prensa el resultado de las pesquisas: “Podemos probar, al menos, 90 asesinatos”.

La notificación fue un varapalo para las familias de los fallecidos, que se mostraron “devastadas y conmocionadas” delante el desenlace de la investigación. Nadie podía imaginarse poco así.

Las disculpas

El tercer seso contra Niels Högel por otros 97 asesinatos se celebró en octubre de 2018 y se prolongó durante siete meses, en los que 120 familiares de las víctimas acudieron a la perspicacia, que tuvo que ser trasladada a un pabellón más noble conveniente a la afluencia de sabido.

El primer día de audiencia, el árbitro Sebastian Buehrmann pidió achivar un minuto de silencio en homenaje a las víctimas. “Todos los muertos merecen nuestra conmemoración. Hay demasiados para nombrarlos a todos”, dijo el magistrado. 

Durante esos sesenta segundos de silencio, Niels Högel asimismo se levantó de su asiento y permaneció callado, con la vanguardia gacha y las manos entrelazadas. A la pregunta, si reconocía ser culpable de los cargos imputados, el auxiliar técnico sanitario respondió con un escueto “sí”.

Niels Högel, durante el juicio de 2018

Niels Högel, durante el seso de 2018

Getty

Y, durante su turno de palabra, quiso pedir perdón a las familias por el sufrimiento que habían causado sus “terribles actos”. “Me gustaría disculparme sinceramente con todos y cada uno de ustedes por todo lo que les he hecho a lo espléndido de los primaveras”, dijo.

En mayo de 2019, el árbitro Buehrmann declaró culpable a Högel y lo sentenció a una segunda dependencia perpetua sin posibilidad de lograr a la desenvolvimiento condicional a los quince primaveras de condena. De este modo, el inodoro pasa a la historia de la crónica negra como uno de los mayores asesinos en serie de Alemania.

Los nombres y fotografías de los 100 pacientes asesinados por Niels Högel

Los nombres y fotografías de los 100 pacientes asesinados por Niels Högel

YouTube

Una vez emitido el veredicto, Gisela Wehrenberg, viuda de una de las víctimas, quiso dejar constancia a las puertas del tribunal de lo “doloroso” que había sido revivir la asesinato de su marido. “Pero tenía que venir y verle la cara, para poder poner un fin a todo esto”, expresó acongojada. Su consuelo, que Niels Högel muera en prisión. 

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente