La mayoría de los investigadores en España está en el sector divulgado. La oportunidad de tener un trabajo estable está detrás de esa sinceridad. Pero la innovación y el exposición se impulsan fundamentalmente a través de las empresas privadas y en este ámbito, la presencia de investigadores en todos los ámbitos es muy limitada por las precarias condiciones de trabajo y la desatiendo de oportunidades laborales. Esta disfunción lastrará el avance crematístico y el bienestar social del país y vaticina una fuga de talento delante el aumento de estudiantes de grados y doctorados.
Esta es una de las conclusiones principales del estudio “Fortuna humanos para la investigación en España y Portugal”, realizado por los investigadores Laura Cruz Castro y Luis Sanz Menéndez (CSIC), Tiago Santos Pereira (Universidade de Coimbra) y Cláudia Sarrico, (Universidade do Minho). El estudio forma parte del dosier Investigación e innovación en España y Portugal, del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”.
La desatiendo de investigadores en la empresa privada lastran la innovación y la productividad
Según este trabajo, el principal desafío en España consiste en aumentar el número de investigadores que trabajan en el sector privado, entregado que la I+D en la empresa impulsa la innovación. “Los gastos del sector privado en I+D y la contratación de investigadores en el mundo de la empresa están interrelacionados y dependen de las estructuras industriales de cada país”, indica.
En este sentido, España se está quedando “rezagada” con respecto a sus socios europeos. En Austria, Francia, Alemania y Finlandia, el porcentaje del personal investigador en el sector privado rebasa la media de la EU-27, que se sitúa en el 55%, mientras que en España, la proporción de personal investigador empleado en el sector privado roza el 38% del total. En España un porcentaje significativo de ellos trabajan en la establecimiento.
¿Qué supone esto? Contar con un decano número de investigadores en el sector privado mejoría su potencial para absorber las tecnologías y el conocimiento disponibles e incorporarlos a sus procesos de producción y comercialización con miras a aumentar la productividad.
El desafío de incrementar el número de investigadores empleados en el sector privado resulta evidente al constatar que los gastos en I+D como porcentaje del PIB en España equivalen aproximadamente a la porción de la media de la EU-27. Y eso que Europa no está a la capital mundial ni mucho menos. La media de la EU-27, que representa el 1,67% del PIB, es muy inferior a la de sus principales competidores de Europa, como Estados Unidos (2,05%) y Japón (2,60%).
Contar con un decano número de investigadores en el sector privado mejoría su potencial para absorber las tecnologías
Los autores de este noticia constatan el incremento de estudiantes de formación superior (graduados y doctorados) en los últimos primaveras por encima, incluso por encima de la media europea. Pero el sector divulgado no puede absorberlo, por lo que es preciso una decano implicación de la empresa privada.
Este desequilibrio entre la propuesta y la demanda de investigadores puede tolerar a los trabajadores de entrada cualificación a marcharse si no logran encontrar oportunidades de exposición profesional en su país, indica el citado trabajpo. Este engendro ya se produjo, en cierta medida, tras la crisis financiera mundial del 2008.
Si no hay capacidad para absorber a los nuevos graduados y doctorados se irán del país
Por otra parte, advierten que la colaboración entre ciencia y empresa, y las asociaciones público-privadas serán cruciales para que España pueda absorber de forma apto los nuevos flujos de financiación europeos. “Las políticas de recuperación tras la pandemia de covid-19, que igualmente ha afectado al sistema de investigación e innovación, constituirán una excelente oportunidad para mejorar la demanda de posibles humanos en ciencia y tecnología. Estas políticas son fundamentales para certificar que España no deba enfrentarse continuamente a una fuga de cerebros y que, por el contrario, sus posibles humanos sean cada vez más una fuente de competitividad y bienestar”, indican.
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