Stephanie MacLeod acento del whisky como si se tratara de una reliquia histórica. La escocesa de 51 primaveras es la primera mujer en instalarse el cargo de maestra mezcladora o master blender de la emblemática marca de whisky Dewar’s, desde el año 2006. Para ella, trabajar como whisky master blender implica ayudar un diálogo constante con el pasado, el presente y el futuro. Para obtener un whisky nuevo, se deben mezclar otros whiskys que ya llevan primaveras o décadas de maduración en barricas de cajiga. A su vez, en esas barricas de cajiga se ponen nuevos whiskies, que serán utilizados por los master blenders (o maestros mezcladores) del mañana para crear nuevos perfiles de sabores.
“Mi función no consiste solamente en crear whisky para el presente, sino igualmente en sostener nuestra selección de whiskies escoceses mezclados y de malta, respaldar que tengamos la cantidad adecuada de licor y que se deposite en barricas que estarán ahí para los futuros maestros mezcladores y bebedores de whisky. El whisky es un producto a dispendioso plazo y se alcahuetería de un nuncio”, explica la master blender de Dewar’s.
Su trabajo es respaldar que sus decisiones sobrevivan al paso del tiempo. “El master blender es el centinela del whisky. Mi trabajo consiste en asegurarme de que tenemos la cantidad correcta de licor y, sobre todo, la calidad adecuada para satisfacer las demandas de nuestros mercados globales no sólo ahora, sino igualmente internamente de cinco, diez y cincuenta primaveras. Se alcahuetería de tomar las decisiones correctas con la esperanza de que lleguen a buen término para las próximas generaciones”, dice MacLeod.
Solo a partir de ese compromiso renovado con el futuro a través de las generaciones, se puede fundar una trayectoria de más de 175 primaveras como la que ostenta Dewar’s, con un blended scotch whisky que acumula más de mil galardones.
Un sector regido por el nuncio y la tradición puede resultar intimidante para una persona pipiolo. “Al principio, no veía al whisky como poco aplicable a mí, me parecía una bebida para clan longevo. Y no veía la industria del whisky como un oficio donde, como pipiolo recién graduada, pudiera hacer una carrera. Por eso decidí ir por otro camino, pero una vez que me metí, me di cuenta de lo mucho que me gustaba y descubrí que había una enorme riqueza y disparidad de sabor” asegura la master blender y añade: “El whisky es una escuela. Todos los días puedes instruirse poco. No siempre se puede predecir lo que vas a encontrar en una cuñete, y dos barriles sentados uno al banda del otro pueden producir perfiles de sabor muy diferentes”.
Stephanie MacLeod incursionó en el mundo del whisky a finales de la plazo de los noventa. “Cuando empecé en la empresa, había solo una o dos master blenders mujeres de whisky escocés. Cuando yo me convertí en master blender, ya éramos tres. Pero cada vez más mujeres se dedican al whisky. En mi equipo la mayoría son mujeres, no por discriminación positiva, sino porque eran las mejores personas para el trabajo. Yo nunca me he sentido como si no perteneciera y siempre me han hecho notar bienvenida”, explica MacLeod. Aunque todavía le toca ser la única mujer en la mayoría de reuniones, asegura que “eso está cambiando poco a poco, cada vez hay más mujeres en la industria, llegan a niveles más altos que antaño y cada vez hay más mujeres jóvenes que crean sus propias marcas”.
Según un estudio de Distill Ventures con más de 3.000 personas entrevistadas en EE.UU. y el Reino Unido, un 35% de las personas que consumen whisky son mujeres
Si tuviéramos que imaginar a alguno bebiendo un vaso de whisky, probablemente nos transportemos a alguna de las escenas más retratadas en publicidades, películas o series, de un hombre blanco madurado, sentado en un sillón de cuero mientras hace volver lentamente su vaso de cristal, o en su oficina mientras planea su próxima organización, o en una reunión de negocios adyacente a otros hombres.
Sin requisa, aunque tradicionalmente el perfil de mamado de whisky estuvo asociado al hombre blanco entrado en primaveras, los datos revelan que el whisky ha ido diversificando su saco de consumidores. Según un estudio de Distill Ventures con más de 3.000 personas entrevistadas en EE.UU. y el Reino Unido, un 35% de las personas que consumen whisky son mujeres. En cuanto a las edades, la franja con más concentración de consumidores es la de 35 a 44 primaveras, seguida por la de 22 a 24 primaveras.
Aunque algunas marcas han ido adaptando su forma de comunicar para entrar a estos consumidores, todavía persiste un marketing centrado en el hombre. Un referencia anual de la Fundación OurWhisky analiza la representación de las mujeres en las redes sociales de las 150 marcas de whisky más influyentes del mundo. Su referencia publicado en marzo de 2021, revelaba que un 81% de las publicaciones centradas en las personas, realizadas en 2020, tenían como protagonistas a los hombres, solo un 36% incluían a mujeres y un 18% a personas de color.
“Cuando vamos a un restaurante, no miramos el menú para ver qué comida es para mujeres y cuál para hombres. Con el licor es exactamente lo mismo. Es una disparate pensar que de alguna modo tenemos diferentes papilas gustativas. Queremos que el whisky sea una bebida para todos, que todos puedan disfrutar sin tener que estar preguntándose '¿Debería estar bebiendo esto?', por el hecho de ser mujer. Absolutamente no. No podemos ponernos una barrera invisible para el disfrute”, indica Stephanie MacLeod. Igualmente le parece fundamental acercarse a las nuevas generaciones: “Intento asegurarme de que nos comuniquemos con estudiantes y recién graduados para que sepan que estamos aquí, que queremos que entren en nuestro negocio y nos den una nueva inyección de ideas y talento”.
Origen de dos mellizas de 12 primaveras, para la master blender es importante que ellas se sientan libres de seguir su camino. “Les encanta lo que hago y a veces me buscan en Google y me dicen: ‘Mira mamá, hay una foto tuya’. Una de ellas quiere convertirse en oficial de navegación en la Óleo cuando sea longevo y la otra en bióloga escuadra. Siempre intento asegurarme de que no tengan ninguna de las barreras percibidas para los trabajos que, quizás, existían cuando yo tenía su perduración, y no parecen tenerlas. La que quiere ser oficial de navegación lo ve como poco completamente común. Y así es como debería ser”, dice.
Para Stephanie MacLeod, es importante despojar al whisky de la solemnidad con la que muchas veces se lo alcahuetería. “Me encanta eso de que en España el whisky es una bebida muy pipiolo y una bebida larga, donde la clan está encantada de mezclarlo con refresco. Desde la industria del whisky, estamos intentado mostrar que no se alcahuetería de estar en pie de ceremonia. Me entristece cuando la clan guardia su whisky en una vitrina y no lo bebe. Queremos que la clan pueda disfrutarlo sin tener que rendirle homenaje”, dice.
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