Tsitsipás, cuánta paciencia

Arrecia la tromba sobre la tierra remojada del RCTB y el manifiesto, ya casi al oscurecer, se abre paso para instalarse un asiento en la pista Jan Kodes, la segunda del perímetro (ofrece 3.000 plazas), ausencia que ver con la imponente Rafa Nadal (8.000).

A ámbito, el desenlace del Tsitsipás-Ivashka.

No hay otra alternativa (la pista Jan Kodes drena mejor que la pista Nadal y la tromba, machacona, lleva treinta horas envolviendo la ciudad) y por eso David Ferrer, el agobiado director del torneo, se disculpa en manifiesto y la estructura comunica que efectuará la devolución del valía de las entradas a todos aquellos que lo soliciten (se haya jugado lo que se haya jugado en la excursión del jueves).

En la Jan Kodes, hace fresco a las ocho menos diez de la confusión y la medio está húmeda y el manifiesto aguanta y Tsitsipás, primer protegido y flamante campeón en Montecarlo, se arremanga y se pone a trabajar.

Al fin, juega.

–Tsitsipás ha entendido y ha aceptado siempre la situación. No ha puesto ningún problema –dice Ferrer.

Y el ininteligible lo da todo.

Trae ganancia de la víspera –el 5-1 que había arrancado en la confusión del miércoles, antaño de que su duelo se interrumpiera definitivamente– y redondea el set en un pispás.

Stéfanos TsitsipásTenista

Y lleva prisa y se le nota, pues necesita cerrar el compromiso si no quiere complicarse la vida (si no resuelve el partido en este jueves, se verá obligado a doblar tanto en la excursión del viernes como en la del sábado; este mismo viernes tendrá que enfrentarse a Dimitrov y, si anhelo, al vencedor del Alcaraz-Munar, dos compromisos muy serios).

Pero tanta prisa lleva Tsitsipás que el partido se le enreda.

Ivashka (28 primaveras, 44.º del mundo, tenista sin bandera pues es bielorruso) se aposenta al fondo de la coqueta pista y, espacioso (1,93m) y sólido, se convierte en un tapia.

Ivashka sirve mejor, se refuerza y exprime la ansiedad de Tsitsipás, que quiere arruinar con esto (fastidiado está, ya lleva dos días pasando frío y penurias al oscurecer) y se precipita, pues pretende ser cardinal en cada uno de sus golpes e incluso arriesga con el segundo impulso.

A las nueve menos cuarto, el enredo es mayúsculo: Tsitsipás cede la segunda manga.

–Era extraño estar en otra pista, la velocidad era otra y la paparrucha tenía otro peso. Me sentía desconcertado y necesitaba encontrar mi modo –diría más tarde, delante la prensa.

Tsitsipás celebra su victoria, este jueves en el RCTB

Tsitsipás celebra su conquista, este jueves en el RCTB 

César Rangel

Apóstolos Tsitsipás, padre y preparador del ininteligible, le ofrece consejos al aurícula a su hijo, que se va a su ángulo a secarse el sudor (así de próxima es la pista Jan Kodes),

–Piensa, piensa.

No se encoge Tsitsipás, tenista acostumbrado a grandes escenarios –la Phillipe Chatrier parisina, la Center Court londinense, la Rod Laver de Melbourne, la Billy Jean King neoyorquina– que ahora se justillo en una pista pequeño, bonita y recogida, a un paso de los espectadores, mientras de reojo otea el horizonte.

Se aposenta, regresa al partido y, en el tercer pernio, rompe el servicio de Ivashka, cuyos medios menguan definitivamente.

–Estas situaciones son complicadas para cualquier atleta. Dudo que a nadie le guste suceder por eso. Y no puedes hacer mucho ni culpar a nadie. El tiempo manda.

El partido se cierra a las 21.24 h, con el manifiesto hiperexcitado aunque roto de frío –ni un alfiler más cerca de en el tablas–, hambriento de tenis, vamos a ver qué nos depara este viernes el tiempo y cuántos partidos vamos a presenciar.

Habrá bailable de pistas, con múltiples tenistas saltando de la una a la otra, doblando.

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