Un sorprendente descuido del Pentágono estuvo detrás, según las cadenas CNN y NBC, del breve pero sofisticado desalojo del Capitolio por una amenaza aérea que resultó falsa, en la tarde del miércoles.
La policía de la sede del Congreso -donde hace poco más de 15 meses una turba instigada por Donald Trump protagonizó un cruento asalto- ordenó desalojar el edificio al detectar la enfoque de un avión en el que vio "una probable amenaza".
La aeroplano en cuestión era un artilugio monomotor que transportaba paracaidistas del Ejército estadounidense con destino al estadio de béisbol de Washington, a dos kilómetros y medio del Capitolio.
Según las cadenas televisivas y agencias que dieron la notificación, el avión no tenía "el permiso adecuado" para sobrevolar la zona y el Pentágono no había informado de su plan de planeo a la policía del Capitolio.
Una vez desactivada la amenaza, que en un abrir y cerrar de ojos pasó a justificarse como simple medida de "precaución" pero ya sin la calificación de "amenaza", el equipo de paracaidistas completó como si mínimo su software de caer sobre el estadio del equipo regional, los Nacionales, en homenaje a los soldados estadounidenses: un vistoso espectáculo previo a su partido contra los Diamondbacks de Arizona.
Imagen del Capitolio de Estados Unidos, desalojado este miércoles 
Aunque la mayoría de los congresistas estuvieran de recreo y la policía no tardara demasiado en rectificar su alarmismo original, el revuelo en las redes y el susto en los aledaños del Capitolio fueron considerables.
El turbación en la hacienda de la primera potencia del mundo asimismo fue importante.
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