Cuarenta mil canciones

Es habitual que para entender las dimensiones de una monograma difícil de imaginar se recurra a comparaciones y equivalencias de proximidad. En nuestro caso, uno de los bienes habituales consiste en referirse al Camp Nou, que suele utilizarse para explicar gráficamente la donación a una manifestación o el éxito despampanante de una obra de teatro o un musical. La equivalencia está clara: entendido como medida, el campnou equivale a cien mil personas y si se aplica a, por ejemplo, las manifestaciones independentistas del Onze de Setembre, los organizadores pueden presumir de acontecer movilizado diez, quince o incluso vigésimo campnous.

Durante la pandemia, cuando los contagios en Europa empezaban a acumular cifras espantosas, se comparaba la suma total de víctimas mortales con poblaciones como Igualada, Manresa o Sabadell. La desarrollo trágica de la invasión desactivó este memorial –poco triste– y actualmente Europa suma dos millones de víctimas, que equivaldrían a 20 campnous . La torre Eiffel igualmente aparece cuando se comenta la mérito de un nuevo rascacielos diseñado para ser el más detención del mundo. Es como si la meditación necesitara ser explicada a través de un ejemplo tangible, posible de visualizar. Puede que lo haya soñado pero tengo el memoria remoto de, cuando era pequeño, acontecer ido con la escuela a ver el medida de París, esculpido en mármol sobre la portada de un edificio, no sé si museístico u oficial. La excursión tenía finalidades pedagógicas y funcionó como un tatuaje de la memoria, de modo que siempre que pienso en un medida memoria la inscripción, elegante y solemne, sobre el mármol parisino.

Es como si la meditación de una medida necesitara ser explicada a través de un ejemplo tangible

Ahora, en pleno fragor de la batalla por denunciar, explicar o diluir el escándalo monumental del espionaje y la invasión ultracorporal de móviles de políticos, abogados y periodistas, la obligación de la comparación ha vuelto para explicar de guisa gráfica y comprensible las proporciones del delito. Siguiendo el sospechoso salida de filtraciones, se ha explicado que al móvil del presidente Pedro Sánchez le han manoseado una cantidad de información que sumaria 2,5 gigas. No todo el mundo está familiarizado con esta medida –no me consta que se pueda organizar ninguna excursión escolar para ver gigas in situ– y por eso muchos medios de comunicación han tenido que ser creativos y han cliché que equivalen a bajarse cuarenta mil (40.000) canciones.

El esfuerzo comparativo es encomiable e invita a preguntarse, como digresión biográfica complementaria, cuántas canciones podemos salir a escuchar a lo dadivoso de toda una vida. Pero es una monograma tan mentalmente inalcanzable que, para asimilarla, necesitaría aprender a cuántos campsnous equivale.

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