Lucy Sante aparece de detrás de una de las estanterías de la Estante Finestres de Barcelona. Se arregla su cabellera rubia con las manos y sonríe al ver que el lugar tiene terraza. “Un café con lactosa, por ayuda”, pide al camarero amable. Esta decorado, que aceptablemente podría parecer el inicio de una película, se manejo en existencia de su aproximación con La Vanguardia para conversar sobre su nuevo obra, Retrato Underground, que llega de la mano de Libros del K.O., editorial que ha traído a España gran parte de su obra. En él recopila 51 artículos publicados entre 1993 y 2020 que abordan temas tan variados como fotografía, cine o poesía, por otra parte de memoria personal y sus siempre apasionantes historias de Nueva York.
No desidia siquiera el crimen, así como una directorio de los fugitivos más buscados de la ciudad en los ochenta. Un material de no posible acercamiento. “Las escenas a posteriori de un crimen dicen mucho más de lo que parece. No son solo morbo. Son una ventana para conocer cómo la clan vive efectivamente, y eso es poco que me interesa especialmente”, confiesa.
"Las escenas a posteriori de un crimen dicen mucho más de lo que parece", asegura Lucy Sante
Más allá de estos truculentos pasajes, conforme el leedor va pasando páginas, puede escucharse la música que narra Sante. “En los 70, toda Nueva York tenía una cadencia propia. La música danzaba en el distinción y se respiraba en el concurrencia, incluso en el cine. Muchas veces te gustaba una película o ibas a verla por la partida sonora. Encima de los crímenes, considero que hubiera sido un delito no brindar un importante espacio a las melodías con las que ha crecido una gestación, la mía. Somos la gestación del pop rock y eso tenía que hacerlo evidente de algún modo. Es una conmiseración que ahora la música no esté tan presente como ayer”.
Durante la entrevista, la autora sonríe a todo el mundo que le dedica una vistazo. “Llevo unos días en España presentando y estoy encantada”, confiesa, y admite que “estar en un empleo como este, rodeada de libros, es poco que me hace atinado”. Eso, y la nueva etapa fundamental que está viviendo y a la que ella misma hace remisión. “Pese a que yo misma estoy todavía situándome, me parece que es importante replicar a todo lo que guardaspaldas relación con mi cambio de mercaderías. Creo que puede ayudar a más de una persona, aunque no pretendo ser una líder ni falta de eso. Solo relación mi experiencia”.
Lucy Sante en la anaquel Finestres de Barcelona presentando 'Retrato Underground'
Todo se precipitó “para aceptablemente”, remarca, en 2021. “Se puso de moda una aplicación con la que uno podía ver cómo sería si fuera otra persona. La usé y me vi siendo una mujer. No era poco que no hubiera hecho ayer pero sí que por primera vez vi un resultado conseguido. Yo, que siempre evitaba los espejos, me reconocí y entonces supe que ya no había marcha a espaldas. Comprendí que tenía que dejar a espaldas a Luc para ser quien verdaderamente era, Lucy [...] Estaba preparada para afrontar que nadie lo entendería pero, para mí sorpresa, me he sentido muy apoyada. Quiero pensar que, aunque quede repaso, el mundo es un poco menos hostil que en mis primaveras de pubertad.
Lucy retrata con destreza los personajes de los bajos fondos neoyorquinos de la época 
Con todo, demora que su escritura se mantenga “imperturbable” aunque “eso es poco que imagino que se verá con el tiempo”. Se ríe recordando poco que le preguntó su ex pareja: “me dijo si a partir de ahora me dedicaría a la novelística romántica, como si una mujer no fuera capaz de escribir sobre otras cosas, como los bajos fondos de Nueva York”. Un tema que precisamente es recurrente en su carrera, hasta el punto de convertirse en una especialización.
Desde los diez primaveras supo que quería escribir. “A esa años un profesor me dijo que podría dedicarme a ello si persistía, y aunque era muy chavea, sabía que de un modo u otro sería actor. Por un flanco me apasionaba la fotografía, especialmente si el responsable de la instantánea era un tipo desconocido. Pero, por otro, igualmente me planteé a los catorce ser crítica de música y, de más decano, explicar lo que sucedía en existencia en los barrios que no se ven y que tapan los altos rascacielos de la ciudad. En todo caso, la valor la tomé a los dieciocho, cuando tuve que plantearme si quería ir a la universidad o a una escuela de arte. Acabé eligiendo Columbia”. Con todo, nunca abandonó la cámara y durante casi 25 primaveras enseñó historia de la fotografía en Bard College.
Lucy Sante y su empeño en reverberar el otro Nueva York
Una pasión que, al igual que la música, se hace evidente en su obra, en el que recoge varios artículos que guardan relación. Destaca el de Vivian Maier, “porque muchas veces le doy vueltas al hecho de que estuvimos a punto de perdernos su obra. Se la guardó para ella. Tal vez, no se le ocurrió que una mujer podía destacar con la cámara. O es probable que sí que lo supiera pero que decidiera evitar un posible rechazo”. Más allá de la misteriosa fotógrafa, en sus escritos, “la mayoría de ellos autobiográficos”, aparecen igualmente personajes de la talla de Sophie Calle, Jacques Rivette o Patti Smith, de la que escuchó conversar por primera vez en 1971 y a la que no ha perdido la pista. No se olvida siquiera de mencionar a Arthur H. Fellig, más conocido como Weegee, un fotógrafo ucraniano destacado por sus descarnadas imágenes sobre el Nueva York más desconocido.
En cuanto al futuro, la escritora se muestra entusiasta. Ha empezado un tratamiento hormonal y adelanta que está escribiendo sus memorias como transexual. Encima, prepara un obra sobre The Velvet Underground. “Empezó siendo un obra sobre Lou Reed pero nunca fui muy dada a las biografías, así que acabé ampliando el foco. Creo que esto resulta interesante puesto que hay muy poco escrito sobre esos momentos de bullicio de la ciudad, tanto a nivel social como musical, así que es un oposición que afronto con ilusión”.
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