Desde su revolucionaria Evil dead, realizada en 1981 con la calderilla del faltriquera como presupuesto, Sam Raimi fue progresivamente escalando prestigio en el seno de la industria (Darkman o el película del Oeste casi moderno Rápida y mortal ya tenían detrás una respetable infraestructura) hasta alcanzar la honor, entre 2002 y 2007, con la espléndida trilogía de Spider-man. A posteriori siguió trabajando (más como productor que como director), pero sin aportar ningún título relevante a su filmografía, aunque la sarcástica Arrástrame al báratro era francamente graciosa.
Por eso, y por el aprecio que le tenemos por las muchas horas de tranquilidad que nos ha regalado, era confortante entender que el tío Sam volvía, por la puerta prócer, a la galaxia Marvel con la segunda proeza consagrada al carismático doctor Strange. Poco, sin retención, nos preocupaba: desde 2007 ha llovido mucho y, hoy, los incondicionales del cine de superhéroes están acostumbrados a consumir otras formas, otras texturas y otros ritmos, muy distintos a los del hombre araña raimiano, todavía contaminados por una narración limpia, de alcurnia clásica, más próxima a una comedia de Blake Edwards que a los blockbusters de Scott Derrickson, Taika Waititi o los hermanos Russo.
Benedict Cumberbatch como Doctor Stephen Strange en la secuela de Doctor Strange 
Pues adecuadamente, como era de temer, Raimi ha cedido a la parafernalia visual de nuestros días con un caudal inclemente de círculos, bolas o látigos de fuego en casi todas las escenas de actividad y un alcaldada de diálogos anestesiantes en torno a los temas de las realidades (o irrealidades) paralelas, los múltiples universos y sus múltiples Otros Yo (de Strange o de Wanda, ahora superiora buena, ahora malvada Pécora Grana), etcétera. Exceso de equipaje que solo seducirá a los muy marvelianos, a quienes adicionalmente se agasaja con jugosas apariciones estelares.
Pese a ello, Raimi deja su huella en algunos momentos. La decorado de Strange enfrentándose a un pulpo hércules en plena calle recuerda a Spider-man luchando contra Octopus y está magníficamente filmada y montada. Y cuando la historia se inclina con destino a el terror, nuestra memoria conecta con Ash y el Necronomicón de El ejército de las tinieblas (hay un manifiesto homenaje a Ash precisamente). Momentos Raimi muy bienvenidos.
Ficha técnica
Dirección: Sam Raimi
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Elizabeth Olsen, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams
Producción: EE.UU., 2022. Fantástica
Puntuación: **
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