El escándalo del espionaje al independentismo con el sistema Pegasus desvelado por el canadiense Citizen Lab puso en el punto de mira a la ministra de Defensa, Margarita Robles, como máxima responsable del Centro Franquista de Inteligencia (CNI). Y la convincente reacción de la ministra en defensa del servicio de inteligencia gachupin –“¿Qué tiene que hacer un Estado cuando determinado vulnera la Constitución y declara la independencia?”–, provocó que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, exigiera su dimisión o su cese, al entender sus argumentos como una argumento de dicho espionaje. Además el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, se declaró “estupefacto” frente a las palabras de Robles, advirtió que el espionaje político es incompatible con la democracia, y demandó la vanguardia de la ministra, como reiteró ayer en la comisión de Defensa.
Robles justifica el espionaje: "¿Qué tiene que hacer un Estado cuando determinado declara la independencia?"
Pedro Sánchez, no obstante, no cedió a la presión y no aceptó inmolar a Robles como estancia de caza anciano para el independentismo, ni para su socio de coalición en el Gobierno, Unidas Podemos, con quien la ministra de Defensa mantiene una constante pugna, agravada por la aniquilamiento en Ucrania. A las puertas de las elecciones autonómicas en Andalucía y, sobre todo, de la cumbre que la OTAN celebrará en Madrid el mes que viene, el patrón del Ejecutor arropó a su ministra –“Por supuesto”, defendió–, y algunos en el PSOE incluso advirtieron que Robles salió “reforzada” del choque.
Si la Moncloa pone el foco en la jefa del CNI, la ministra de Defensa lo dirige al ministro de la Presidencia
Pero el espionaje cibernético desvelado el pasado lunes además a Sánchez y a Robles, hace ahora un año, hizo virar todos los focos en torno a la directora del CNI, Paz Esteban, frente a la agonizante brecha de seguridad sufrida por el propio presidente del Gobierno. Ni el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ni la portavoz del Ejecutor, Isabel Rodríguez, quisieron el pasado martes descartar ausencia sobre el futuro de la responsable del servicio de inteligencia: “Cada momento tiene su afán”.
Margarita Robles compareció ayer en la comisión de Defensa del Congreso y cerró prietas las filas con Paz Esteban. “La directora del CNI está teniendo que sujetar estoicamente unas imputaciones que no se corresponden con la existencia”, advirtió Robles. Pero, ayer de entrar en la sala, la ministra de Defensa pareció querer redirigir el tiro en otra dirección, cuando la prensa le preguntó de quién depende la seguridad del teléfono del presidente del Gobierno.
LV_“Me siento orgullosa de los trabajadores del CNI”
“La superioridad de una democracia es que todo está en la ley, todo está en las normas y, luego, no hay más que echar un minuto de tiempo y apañarse las cosas”, señaló Robles. “No hay más que mirar las normas, en las normas está perfectamente recogido todo”, insistió, para aclarar las dudas al respecto. Así pareció sugerir, en todo caso, que la responsabilidad sobre la seguridad de las comunicaciones del presidente del Gobierno no radica en su unidad. Si la Moncloa puso la víspera el foco del caso Pegasus en la directora del CNI –que esta mañana comparecerá frente a la comisión de Secretos Oficiales del Congreso–, Robles lo puso ayer de nuevo sobre la Moncloa. En concreto, sobre el coetáneo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.
En la data en que están acreditados los ataques cibernéticos al teléfono móvil de Sánchez, en mayo del 2021, Bolaños era el secretario común de la Presidencia del Gobierno. Y de este cargo en la Moncloa –que ahora ocupa Francisco Martín–, depende una denominada Dispositivo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, a la que se pretende atribuir la responsabilidad de la seguridad del móvil del patrón del Ejecutor frente a el caso Pegasus.
Ahora adecuadamente, pese a que esta mecanismo se encarga de entregar los terminales móviles de trabajo al presidente del Gobierno y otros altos cargos de la Moncloa, así como de su conservación y mantenimiento, o de reemplazarlos si se estropean o se pierden, no se ocupa de implementar las medidas de ciberseguridad en los mismos. No cuenta con las capacidades necesarias para hacerlo. Esta ocupación corresponde al Centro Criptológico Franquista (CCN), el organismo del CNI con competencias en ciberseguridad.
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