Apartheid lingüístico, sí

Hemos malinterpretado al gallego Alberto Núñez Feijóo. Cuando deje del apartheid lingüístico en la escuela catalana no gallea ni galleguea. De hecho, se queda corto. Apartheid proviene del afrikáans y significa “separación”. De entrada, las almas más cándidas pensaron que Feijóo erraba el tiro porque la escuela catalana no tiene dos líneas de enseñanza separadas como las ikastolas vascas, las líneas de valenciano o la escuela andorrana (que, ya puestos, va más allá del binarismo y ofrece tres sistemas educativos públicos: el francés, el gachupin y el andorrano). No. El apartheid de la escuela catalana es mucho más sutil y retorcido, y por eso la inmersión filología es objeto de estudio en universidades tan lejanas como la de Hawái, en Honolulu.

El apartheid catalán se fundamenta en una constricción diabólica

El apartheid catalán se fundamenta en una constricción diabólica. Para entenderlo, nos trasladaremos al municipio de Poggibonsi, en la Toscana. El 24 de marzo en el teatro Politeama de Poggibonsi se celebró un recital de apartheid lingüístico titulado Parole in scena (Lipogrammi, Tautogrammi e altre acrobazie) . Actuaron dos expertos en la materia, los escritores Stefano Tonietto y Walter Lazzarin. El primero recitó Il divino intreccio , su interpretación del báratro espeluznante en la Comedia en 4.720 endecasílabos rimados escritos sin usar la verso a , una condición de apartheid lingüístico mucho menos rigurosa que la que impone la escuela catalana. Por su flanco, Walter Lazzarin hizo una intervención prodigiosa con una especie de Homenots planianos titulados Aristotele, Einstein e infiniti altri, la locuaz vita e il locuaz pensiero , escritos en tautogramas con las iniciales. Es aseverar, habló de Aristóteles solo con palabras que empiezan por a , de Einstein por e y así con todos.

El apartheid de la escuela catalana se inspira en la tradición de J.V. Foix, que mantuvo en catalán los carteles de su pastelería en Sarrià durante la dictadura con eslóganes que se podían ojear incluso en castellano: “Bomboneria selecta, Postres del país, Pasta sequía superior, Especieria moderna”. Esta técnica le permitió no tener que cambiar los carteles durante el franquismo y, adicionalmente, inspiró el apartheid lingüístico de la escuela catalana en manos de la perversa Generalitat. El escaso alumnado catalán no se da cuenta, pero todas las clases en castellano que recibe en la escuela son con palabras que se pueden ojear incluso en catalán, tal como sagazmente ha descubierto Alberto Núñez Feijóo.

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