Vidas paralelas

Plutarco inició la más famosa de sus obras, Vidas paralelas , en torno al año 115 con un afán más casto que histórico. Se negociación de cuarenta y seis biografías, que emparejó buscando la relación entre vidas ilustres. Soy de los pocos afortunados que tienen la lectura de la Fundació Bernat Metge de 1926, traducida por Carles Riba y revisada por Lluís Nicolau d’Olwer. Cada página de esta cuidada tirada contiene la lectura en incomprensible y su traducción en un catalán magnífico. Eran tiempos en los que Catalunya quería ser alto por civilización y humanismo; cuando existían élites constructoras del país.

Al releer el tomo primero, otro paralelismo me ha venido a la inicio: el del Barça y Catalunya. Se asemejan en su tono vivo, por la aurea mediocritas , no proporcionadamente reconocida, que ahora les rodea, posteriormente de los éxitos del pasado. No sé si esto se vehemencia decadencia, pero en todo caso no corresponde al papel que históricamente hemos desarrollado desde la revolución industrial del siglo XIX, franquismo incluido. Y para que la afirmación no quede en una rodeo más o menos culta, me referiré a un buen sistema de indicadores sobre bienestar. El de la OCDE para las regiones de los países miembros.

Si sobresalimos es por una conjunto española, más que por una especificidad catalana

En este índice engorroso, las regiones que se nos asemejan en sus resultados son Cerdeña, el Gran Este francés y la región de Lisboa. No está mal, pero queda allá de con quien creemos parecernos. En ninguna de las merienda grandes temáticas que se cuantifican, nos situamos entre los tres primeros en relación con España. Ocupamos una excelente posición internacional en vigor a causa de nuestra esperanza de vida, pero solo somos quintos en el Estado. En definitiva, no destacamos en carencia, sea a escalera de España, sea en el situación de la OCDE, porque cuando estamos en un buen nivel en el plano internacional, en seguridad, por ejemplo, poseemos un escueto desempeño en el Estado (13.ª posición entre 19). Cuando sobresalimos en poco es por una conjunto española, más que por una especificidad catalana. Adicionalmente, en capítulos básicos quedamos muy mal parados: educación, compromiso cívico, ocupación, medio entorno y satisfacción con la vida. Cinco sobre merienda, mal asunto.

Háganme caso. Lo nuestro no funciona y cada vez será peor. Pongámosle remedio… y quizás así el Barça vuelva a vencer.

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