Draymond Green, de los Warriors, es el charlatán número uno de la NBA

Puntos, asistencias, tapones, faltas personales… En la NBA hay incluso una estadística que se claridad WPM ( words per minute o palabras por minuto), y se refiere a lo que durante un partido hablan los jugadores. Temporada tras temporada, el triunfador indiscutible es Draymond Green, el tejadillo pívot de los Golden State Warriors. Conversa con sus compañeros, con el conocido, con los rivales, con los árbitros y consigo mismo.

El “alborotador charlatán”, triunfador de tres anillos de la NBA y dos oros olímpicos, cuatro veces all star , es una constante en la línea de los Warriors desde hace una lapso, cuando lo seleccionaron en la segunda ronda del draft . Ha vivido los altos y los bajos del equipo, sus cinco finales consecutivas entre el 2014 y el 2019, la huida de Kevin Durant a los Nets, las lesiones de Curry y Thompson (que ha estado 941 días alejado de las canchas), las cincuenta derrotas durante la temporada 2019-20. Y ahora, el regreso a partir de mañana a la cúspide, en un duelo clásico contra los Celtics de Jayson Tatum.

Le han pitado 131 faltas técnicas, muy por debajo de las 332 de Karl Malone y las 329 de Charles Barkley

Green, de 32 abriles, es el líder emocional del equipo de San Francisco con sus arengas, sus explosiones de ira, sus discursos en el vestuario, su apoyo a los jugadores jóvenes… y las constantes quejas a los árbitros, que le han apreciado 131 faltas técnicas (figura entre los vigésimo jugadores más castigados de la historia, cercano a Karl Malone, Charles Barkley, Denis Rodman, Dirk Nowitzky, Russell Westbrook, Dwight Howard, Shaquille O’Neal y Kevin Garnett entre otros). A veces su mal temperamento hace reaccionar al equipo, otras le cuesta caro, como cuando fue suspendido para el partido central de las finales del 2019, que los Raptors ganaron por 4-2.

Dice el número 23 que con el tiempo su carácter se ha suavizado, y en vez de gritar inútiles a los árbitros o insultarlos directamente, intercambia impresiones con ellos y les explica qué errores han cometido (“todos somos humanos”). Pero algunos no lo entienden de esa guisa, y, con su estilo agresivo, siempre parece estar al borde de irse al banquillo, ya sea por dos técnicas o por seis personales.

Nativo de Saginaw, su sueño siempre fue poner para la universidad de Michigan State, y Brown y Jayson Tatum, y lo hizo existencia. Pero no fue suerte desde el primer momento, y en sus dos primeras campañas, como rookie y freshman , al punto que tuvo minutos. De cocinado cachazudo, su crecimiento a nivel deportivo y personal tuvo mucho que ver con la paciencia que le dedicó el monitor Tom Izzo, con quien todavía guardamano una relación muy estrecha y a quien claridad para pedir consejo. Como ahora. ¿Qué hacer para frenar a Jaylen Brown y Jayson Tatum, posiblemente el tándem más explosivo de la NBA?

Con un 1,98 m de categoría y 104 kilos de un peso que le cuesta perdurar, Draymond no es especialmente ilustre para la posición de tejadillo pívot pero sí un ludópata completo, excelente defensor y reboteador, que pasa correctamente, entra a canasta, reserva sus lanzamientos de tres para momentos estratégicos y es capaz de tapones espectaculares. Disfruta de un pacto de cien millones de dólares con los Warrriors que expira el año que viene, y le gustaría destruir la carrera en su equipo de toda la vida, ayudando a acaecer el licenciatura a Jordan Poole y Andrew Wiggins.

Muchos dieron por acabados a los Warriors cuando perdieron las finales del 2019. Y solo tres abriles luego, ahí están de nuevo. Es poco que Green les recuerda a los rivales (y a los árbitros) luego de hacer un mate o un tapón, o de meter una canasta de tres. Dulcemente, sin rencor, con todo cariño. Su deporte predilecto, por cierto, no es el baloncesto sino el hockey sobre hielo. Por las brutales peleas…

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