El Tribunal Supremo ha confirmado la pena de prisión permanente revisable a un hombre que mató a una anciana de 82 primaveras, que vivía sola en su casa de València, y que a posteriori de su asesinato le robó las joyas.
Los hechos ocurrieron el 19 de agosto de 2018 en València, cuando el perceptible llamó a la anciana, a quien conocía porque había trabajado en su casa en varias ocasiones, y le dijo que tenía que verla para susurrar con ella de unas facturas.
El adverso conocía a la víctima porque había trabajado en su casa en varias ocasiones
La anciana, que vivía sola, confiaba en el perceptible y accedió pero, una vez en el interior, éste aprovechó un descuido de ella y, súbitamente, le tapó la cara con una almohada, o poco similar, hasta que falleció asfixiada.
Según los hechos probados, el perceptible aprovechó su superioridad física para matar sin dificultad a la anciana, que tenía 82 primaveras, medía 1,52 metros y pesaba 60 kilos, por lo que no podía defenderse.
Se apoderó de diversas joyas y, a posteriori de dejarlo todo en orden y el fiambre en la cama, como si estuviera dormida, abandonó la casa
Tras cometer el crimen, se apoderó de diversas joyas que la mujer guardaba en una caja y, a posteriori de dejarlo todo en orden y el fiambre en la cama, como si la víctima estuviera dormida, abandonó la vivienda. Tres días a posteriori, el perceptible vendió las joyas.
La Sala desestima el arbitrio de casación interpuesto por el perceptible contra la sentencia del Tribunal Superior de Honradez de la Comunitat Valenciana que confirmó la dictada por un Tribunal del Junta de la Audiencia Provincial de Valencia.
Esta sentencia le impuso la pena de prisión permanente revisable por los delitos de robo con violencia en concurso medial con delito de crimen agravado, con la atenuante de toxicomanía, así como el suscripción de una indemnización de 30.000 euros a cada una de las dos hijas de la víctima y de 5.713 euros a los herederos.
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