Espuña prevé más que duplicar su producción en Estados Unidos en los tres próximos años

Los elevadísimos costes de la energía llevaron al elaborador de pierna curado y embutidos Espuña a incurrir en pérdidas el año pasado. El 2020 terminó con un coste de 34 euros el megavatio y, un año posteriormente, el precio se había disparado hasta los 164 euros. Para Espuña, que consume mucha energía para la refrigeración de sus instalaciones, el peso de la energía en los costes medios de sus productos pasó en un año del 11% al 18%.

“Hemos acogido medidas y esperamos que tengan propósito ya este entrenamiento”, asegura Esteve Espuña, regente de la compañía y miembro de la tercera concepción de la grupo propietaria. Por un flanco, la empresa ha invertido 400.000 euros en una instalación de placas solares en su planta turolense de Utrillas. Por otro, de la mano de su equipo técnico y con todas las garantías, ha hendido nuevas ventanas en los secaderos para renovar el música de forma natural y con un peculio del consumo energético del 30% en algunos casos. “No podemos hacer mucho más: el pierna se hace con frío y tiempo y para eso necesitamos ponerse mucho en electricidad”, resume Espuña.

Cifras

La compañía facturó 85,4 millones en el 2021 y las ventas exteriores ya suponen cerca del 45% del total

La firma de Olot celebra este año su 75.º aniversario con la vistazo puesta en los mercados internacionales. Espuña cuenta con una pequeña planta en Gloversville, cerca de Nueva York, donde cuenta ocho millones anuales. Encima de este negocio, las exportaciones a este país y Canadá, por un flanco, y a Francia, Japón y Corea, por el otro, nutren la veterano parte del negocio extranjero, que ya aporta el 45% de las ventas. “Podemos lograr a 20 millones solo con nuestra planta de Estados Unidos en tres o cuatro primaveras, al tiempo que seguimos impulsando las exportaciones”, dice Espuña.

La compañía facturó 85,4 millones en el 2021, un 1% menos, conveniente al retroceso del mercado francés, donde la competencia es feroz, muchas veces con promociones agresivas en las que Espuña no ha querido entrar para no inmolar sus márgenes.

El regente de la compañía comparte la preocupación por la cambio del consumo en un entorno inflacionario como el coetáneo en el que los hogares tienen cada vez menos renta acondicionado. “Las ventas van acertadamente y esperamos un buen año, pero es previsible que, antaño o posteriormente, haya cierta afectación al consumo”, admite Espuña. En su caso, la recuperación del turismo, que suele ayudar la cesión en supermercados en las zonas de costa, es un multiplicador propicio que se notará. La empresa confía en facturar un 6% este año y retornar a beneficios.

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