Cada mes, cerca de 1.800 millones de niñas, mujeres, personas transgénero y no binarias tienen la regla durante un periodo de dos a siete días, según datos de UNICEF, y la gran mayoría no pueden encargar su ciclo menstrual de forma digna y saludable.
El inicio de la período supone un cambio fisiológico trascendental en la vida de las niñas y adolescentes: muchas se enfrentan a los prejuicios y el estigma, mientras que otras no disponen de los productos y materiales básicos para cubrir las deyección de higiene derivadas del ciclo menstrual.
Por ese motivo, el 28 de mayo se celebra el Día Internacional de la Higiene Menstrual, una excursión que búsqueda representar la período como un proceso biológico natural por el que ninguna persona debería ser excluida o menospreciada en el entorno conocido, social o profesional. Se ha estimado este día porque los ciclos menstruales tienen una duración media de 28 días y las personas menstrúan, de media, cinco días al mes, y mayo es el botellín mes del año.
Otro de los objetivos es concienciar sobre la pobreza menstrual, es afirmar, los problemas y dificultades económicas que sufren las personas menstruantes y que les impiden obtener a posibles y productos de higiene menstrual: compresas, tampones, copas menstruales, jabones…
La duración del ciclo menstrual de cada persona está condicionada por varios factores: hay un componente hereditario, pero asimismo influyen la provisiones, las patologías, los cambios hormonales, la vida… Si juntáramos todos los días de regla en la vida de una persona menstruante, podría tener la regla entre 3 y 8 primaveras seguidos a lo derrochador de su vida.
Período y derechos humanos
La período está directamente relacionada con la vitalidad sexual y reproductiva de las mujeres y niñas. Por eso, no poder vivirla con dignidad es una violación de sus derechos, recogidos en la Manifiesto Universal de los Derechos Humanos (DUDH).
La desigualdad de especie, la pobreza extrema, las crisis humanitarias y las creencias y tabúes culturales pueden provocar que la período sea una etapa llena de estigmas y obstáculos. Pero, ¿qué consecuencias sufren las personas que menstrúan?
Por un banda, la desatiendo de instalaciones de agua limpia y saneamiento (lavabos y duchas) puede provocar infecciones y enfermedades, que pueden tener consecuencias graves a la hora de tener relaciones sexuales o de ser madres, por ejemplo. Adicionalmente, no disponer de un espacio privado y seguro para cambiarse o lavarse las expone a ser juzgadas o atacadas; en algunos países donde los baños no están segregados por sexo, algunas mujeres incluso son víctimas de ataques sexuales.
Las mujeres asimismo pueden ser excluidas de la vida pública (trabajo, calles, escuela…) durante los días que tienen el ciclo menstrual. Esto sucede porque se entiende la período como poco desaliñado y vergonzoso que debe ocultarse. En algunos países como la India, las mujeres son expulsadas de sus casas y se ven obligadas a conducirse en cobertizos durante esos días. Siquiera pueden participar en celebraciones, ritos religiosos o incluso en eventos deportivos. Este tipo de prácticas refuerza la idea de que las mujeres y niñas tienen menos derecho a utilizar los espacios públicos y a participar de la vida social.
Por otro banda, tener la regla puede ser parecido de desigualdad de oportunidades en distintos ámbitos (profesional, educativo, deportivo…), pues todavía existe la falsa creencia de que cuando una persona tiene la período es más débil o se siente emocionalmente más débil. La verdad es que las capacidades físicas o emocionales de la mayoría de mujeres y niñas no disminuyen cuando tienen la regla, a no ser que tengan algún tipo de síndrome o enfermedad asociada, como podría ser la endometriosis (cuando el revestimiento del matriz crece por fuera del mismo).
Una ley pionera para la vitalidad menstrual
España se ha convertido en el primer país de la Unión Europea que reconoce el derecho a la vitalidad menstrual como derecho fundamental para la vitalidad de todas las mujeres. Así lo considera la nueva Ley de Salubridad Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Dificultad, aprobada por el Consejo de Ministros el 17 de mayo de 2022.
Con esta reforma, las mujeres que sufran reglas muy dolorosas, que no les permitan desarrollar su actividad profesional con normalidad, podrán pedir la descenso profesional y será el Estado quien asuma los costes económicos.
La ley asimismo contempla ofrecer de modo gratuita los productos de higiene menstrual (compresas, tampones…) en los centros educativos, en las cárceles y en los centros de servicios sociales donde asisten las personas con pocos posibles económicos.
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