La situación de las cosechas de trigo y cebada empieza a ser crítica para algunos agricultores de la Catalunya Central conveniente a los últimos meses de sequía. La profusión de estos últimos días no ha podido guardar las cosechas, según el coordinador de la Unió de Pagesos en la Catalunya Central, Josep Guitart, por lo que se pueden ver afectadas entre un 25 un 50%. La profusión que ha caído estos últimos días no será suficiente para guardar los campos ya cosechados, aseguran.
Las cosechas de algunos agricultores, como Jordi Segarra, se encuentran en estado crítico. “Si las lluvias hubieran caído quince días ayer, el cambio sería radical y tendríamos una buena cosecha”, se lamenta.
Un campo de cereal de Sant Joan de Vilatorrada
El cambio climático está afectando a los campos
Según Segarra, es muy difícil retener cómo efectuar, dada a situación del cambio climático: “Es complicado encontrar el punto medio, a pesar de que ahora hay variantes que se adaptan más”. Aún así, los agricultores prevén que la siega se avance unos 10 días.
La chasco entre los agricultores se acentúa porque las expectativas de que la profusión salvara las cosechas eran altas por el precio del trigo y la cebada. Ahora, la situación es delicada, con campos muy dañados por las temperaturas extremas de los últimos días.
Imagen detalle del estado del trigo.
“Las temperaturas extraordinariamente altas han sorprendido a la cosecha y la han harto directamente”, explica para ACN el coordinador de la Unió de Pagesos en la Catalunya Central. Según ha explicado, durante el invierno los campos han pasado tres meses y medio sin agua, mientras que esta primavera “ha llovido la cantidad certamen para ayudar lo sembrado”.
De hecho, en los campos en los que todavía hay zonas con la planta en crecimiento, el agua ha favorecido el rendimiento para que el conreo sea superior. A pesar de todo, los agricultores no se muestran demasiado optimistas y temen una nueva subida imprevista de las temperaturas. “Puede ser un verano muy complicado si no cambia la tendencia”, explica el coordinador de la Unió de Pagesos en la Catalunya Central.
Aun así, las temperaturas “totalmente desorbitadas para la época” de los últimos días han provocado un estrés “extraordinario” sobre la cosecha, explica Guitart. Y estas, acompañadas de la época de sequía vivida meses detrás ha afectado gravemente los conreos.
Iba a ser un buen año para los agricultores
El agricultor de Fonollosa, Jordi Segarra explica que “debería tener sido un año bueno, y el precio al que se tenían que retribuir las cosechas hacía que el agricultor pudiera ganarse la vida”, explica. “El precio tenía que ser mejor, pero evidentemente si estás al 50% de la cosecha, ahora el beneficio es 0 bajo 0”, lamenta.
Por otra parte, Segarra critica la subida generalizada de los costes, no solo de la gasolina o de los funguicidas, sino todavía de los adobos que, en este caso, se han incrementado entre un 120 y un 130% con respecto al año pasado. Si la tendencia continua “el adobo se situará a un pecio desorbitado que quizás no se podrá ni comprar”, se lamenta el agricultor.
Por otro costado, Segarra no sabe si el negocio podrá seguir siendo sostenible. “Nos tienen como la oveja negra de todo el esquema. Cada día vamos a peor, con más control y más impuestos, lo que hace difícil tirar alrededor de delante”, asegura.
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