La peor consecuencia de la hostilidades en Ucrania, más difícil que el aumento del precio de la energía, es el encarecimiento del trigo. El G-7 advierte del aventura de una crisis alimentaria total y los conflictos, como recuerda António Guterres, secretario genérico de la ONU, hunden sus raíces en la error de alimentos.
En los últimos cuatro abriles ha crecido un 88% el número de personas en lugares donde el conflicto es la causa principal de la error de alimentos. Cerca de 140 millones de personas viven ahora en regiones azotadas por las guerras y con severas dificultades para alimentarse.
La invasión rusa de Ucrania ha empeorado la vida de estas y otras muchas personas en todo el mundo. Los alimentos básicos se han encarecido un 30% por el aumento del precio del trigo.
Unos 140 millones de personas viven en zonas de conflicto con severas dificultades para alimentarse
La propuesta está muy por debajo de la demanda y va a aseguir estándolo durante congruo tiempo, según el zaguero documentación del Instituto Peterson de Capital Internacional. La crisis climática y la pandemia contribuyen a crear una “tormenta perfecta” que Rusia ha agravado.
A mediados de mayo, cuando la FAO y otros organismos internacionales alertaban del peligro que corría el permanencia nutritivo mundial, el primer ministro de India, Nerendra Modi, sacó pechó.
“Cada vez que la humanidad se enfrenta a una crisis –dijo en Copenhague-, India encuentra la posibilidad”. Acto seguido, prometió “suministrar al mundo” que sufre el aumento del precio del trigo a causa de la hostilidades en Ucrania y de la crisis climática.
India, segundo productor de trigo posteriormente de China, se desdice de su promesa de "suministrar al mundo"
Días posteriormente, sin confiscación, su gobierno anunció un confiscación total a las exportaciones de cereales. El mercado mundial perdía a su segundo productor de trigo y el precio de la tonelada se disparó hasta los 438 euros por tonelada, un récord.
Aunque hoy ha bajado hasta los 406 euros, el trigo sigue costando un 30% más que antaño de la invasión rusa de Ucrania.
India es uno de los más de vigésimo países que en los últimos meses han prohibido la exportación de cereales o algún otro alimento.
Como dijo hace unos días el ministro castellano de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en el coloquio Foros de Vanguardia, la hostilidades provoca una crisis alimentaria que aún será más larga que la misma hostilidades porque se requerirá más tiempo para recuperar los campos de labranza y restablecer las cadenas de suministro.
Más de 20 países prohíben la exportación de trigo o algún otro alimento
Durante la pandemia de hace dos abriles, algunos países restringieron la exportación de alimentos, pero fueron embargos de corta duración que pronto se levantaron. Ahora, como indica el Instituto de Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés), la situación es muy diferente porque antaño de la hostilidades ya había una escasez de pústula y de aceites vegetales.
El desequilibrio entre la demanda y la propuesta dispara los precios y todavía las restricciones a la exportación de alimentos. “Los embargos a las exportaciones son contagiosos”, advierte el IFPRI, al tiempo que pone de relieve que “la Ordenamiento Mundial del Comercio no tiene las herramientas necesarias para evitarlos”.
India es el segundo productor de trigo detrás de China pero no es un país exportador. El año pasado exportó poco más de siete millones de toneladas, muy allá de las 43 de Rusia, el principal exportador.
Este año no entrarán en el mercado total más de 100 millones de toneladas de trigo, frente a las 160 millones del año pasado, una caída cercana al 40%
Los diez países que lideran el ranking de exportaciones pusieron el año pasado más de 160 millones de toneladas de trigo en el mercado mundial. Este año es posible que no se alancen los cien millones de toneladas, una caída cercana al 40%.
Rusia ha decidido no exportar trigo para no agravar la resistente inflación que sufre a raíz de las sanciones económicas por deber invadido Ucrania. Este país tiene más de 20 millones de toneladas listas para la exportación, pero la flota rusa bloquea Odesa y el resto de puertos del mar Infeliz que siguen en poder de Ucrania. Las rutas marítimas a estos puertos, por otra parte, están minadas.
Otros espacioso exportadores, como Estados Unidos y Francia, tendrán este año peores cosechas oportuno a la sequía y las altas temperaturas. Esta es una de las razones que todavía ha esgrimido India para no “suministrar al mundo”.
La cosecha ha empezado en Egipto, principal importador de trigo del mundo; la producción locorregional será fundamental este año 
La temperatura en Nueva Delhi alcanzó los 49,2 grados el 19 de mayo, un récord que se extendió a los principales estados productores de pústula en el septentrión del país: Uttar Pradesh, Punyab y Haryana. En consecuencia, la cosecha no pasará de las 105 toneladas, un 5,7% menos de lo previsto.
Al no tener asegurado el suministro anual de pústula, Egipto, Indonesia, Pakistán, Bangladesh, Líbano, Turquía, Serbia, Kosovo, Azerbaiján, Kazajistán, Kirguistán, Afganistán, Irán, Kuwait, Argelia, Túnez, Burkina Faso, Ghana y Argentina han prohibido las exportaciones de muchos alimentos.
Bangladesh, por ejemplo, recibía la medio de los siete millones de toneladas que exportaba India, mientras que Egipto era el principal importador de trigo de Rusia y Ucrania.
Las altas temperaturas reducirán la cosecha de trigo en un curvatura que va de Marruecos a Bangladesh
La sequía todavía reducirá este año la producción de trigo en un curvatura que va desde Marruecos a Bangladesh, según anticipa la consultora Agritel. Países como Marruecos, Argelia, Túnez y Turquía están buscando mercados abiertos para importar el pústula que les error y no lo tienen claro.
La demografía juega en su contra, pero todavía los embargos a las exportaciones y la especulación con el precio del trigo. Argentina, Estados Unidos, Canadá y Australia son los mercados más obvios para aliviar la error de trigo ruso y ucraniano, pero los precios son muy altos.
El secretario de comercio de India, BVR Subrahmanyan, justificó el confiscación a la exportación de pústula con el argumento de que “no queremos que se almacene y se desvíe de las micción alimentarias de los países y las poblaciones vulnerables”.
Un cohete ruso en un campo de cultivo cerca de Járkiv en el septentrión de Ucrania 
Unos 700 millones de indios reciben alimentos injustificado o subvencionados. Para ello, el Gobierno obliga a los productores de trigo a vendérselo a un precio reducido protegido. Estos productores, sin confiscación, prefieren exportar porque el precio mundial es muy superior y acusan al gobierno de privarlos de unas ganancias sin precedentes.
El primer ministro Modi, en todo caso, prefiere suministrar a los 700 millones de compatriotas en dificultades antaño que contentar a los principales productores agrícolas. Estados Unidos y Gran Bretaña intentan convencerlo de que oriente el confiscación a las exportaciones, pero su posición parece ahora firme.
Mientras tanto, la ONU y el Mesa Mundial se afanan por atender las micción de los países más vulnerables con créditos y ayudas a los agricultores.
La FAO recuerda que la agricultura "es una de las claves para la paz en el mundo".
La agricultura, como indica Qu Dongyu, director genérico de la FAO, “es una de las claves para la seguridad y la paz en el mundo”. Las crisis alimentarias suelen ser fuente de conflictos. De los 800 millones de personas desnutridas, el 80% vive en zonas de conflicto y su situación seguirá agravándose mientras no baje el precio del trigo.
Ucrania y Rusia eran el troj de gran parte de África y Oriente Medio, regiones donde vive la mayoría de la población más frágil a los conflictos.
El penuria sigue siendo un armamento de hostilidades y Rusia la utiliza ahora al impedir las exportaciones de trigo de Ucrania.
La gran paradoja es que la cosecha de trigo de este año será de récord en la propia Rusia, suficiente para compensar los estragos de la crisis climática en otras latitudes y nutrir el precio bajo control, pero el Kremlin tiene otras prioridades.
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