Miriam Georg: "Existe una amenaza constante de volver a tiempos pasados"

A Miriam Kraehe asimismo se la conoce como la escritora de los cuatro nombres. Adicionalmente del suyo propio, los lectores asimismo pueden encontrarla en las librerías como Mújol Kirsch, Mina Gold o Miriam Georg. Este pseudónimo es el que más alegrías le está dando recientemente, pues con él se convirtió en una de las autoras más leídas de Alemania durante el confinamiento. Todo gracias a la novelística Una destino sobre el río Elba, que se acaba de traducir al gachupin de la mano de Espasa.

Antiguamente de asomar a susurrar del vademécum, la autora explica a La Vanguardia el porqué de sus múltiples identidades. “Son fruto de un cúmulo de casualidades. Mi definitivo patronímico, Kraehe, no resultaba demasiado melódico así que con la editorial decidimos cambiarlo por otro que me convenció más. Un tiempo más tarde, escribí una nueva novelística romántica, aunque esta mucho más moderna y para que las lectoras no sufrieran una desilusión frente a el cambio de artículos, decidimos que volvería a cambiarme el nombre. Y, finalmente, acabé adentrándome en la novelística histórica y volvió a suceder lo mismo”.

La escritora tiene tres pseudónimos: Mújol Kirsch, Mina Gold o Miriam Georg, encima de su nombre llamativo, Miriam Kraehe

“No es poco que me confunda a la hora de trabajar”, asegura. “Puedo escribir dos novelas en un mismo día y no supone un problema ya que todas ellas beben de mundos diferentes, aunque lo mejor siempre es poder dedicarme en monopolio un par de meses a un mismo vademécum”, remarca. Y es que la alemana confiesa a este diario que en un mismo año puede asistir a terminar dos o tres novelas. “Llevo con este ritmo desde hace cuatro primaveras y es demasiado. No creo que pueda seguir así mucho más tiempo, resulta agobiante”.

Fruto de este esfuerzo nace su nuevo vademécum, Una destino sobre el río Elba, que tiene como protagonista a Lily Karsten, hija de una de las familias navieras más importantes del Hamburgo del siglo XIX, cuyo sueño es convertirse en escritora. Poco difícil, pese a su privilegiada posición. Es mujer y su destino, o mejor dicho el que quieren para ella, es el de ser mamá y esposa del excelso Henry von Cappeln.

Miriam GeorgEscritora

Su mundo cambia cuando aparece en su vida Johannes Bolten. De su mano, la inexperto conocerá los bajos fondos de la ciudad y el puerto, donde malviven estibadores, limpiadores, rufianes y familias humildes que luchan por sobrevivir día tras día. Una nueva ojeada de la ciudad en la época que la escritora reconoce que desconocía por completo. “Me sorprendió. Creía conocer aceptablemente la ciudad pero es evidente que no, al igual que mi entorno. Tuve que documentarme mucho y observar a todas horas. Son conocidos los suburbios y barriadas de la Inglaterra de la época, pero no tanto de Hamburgo […] Por suerte, topé con mucho material fotográfico de la época y me empapé de la esencia de lo que aquí se vivía. Esas imágenes son tesoros porque muestran un mundo que ya no existe. Yo he tratado de rescatarlo en mi novelística”.

Con este marco como telón de fondo, Lily y Johannes se irán poco a poco conociendo, aunque tengan todo en contra para enamorarse. Ella está a punto de ir al altar y él conserje un terrible secreto. Sin incautación, el corazón no entiende de normas ni de clases sociales. Un Romeo y Julieta a la alemana. “No es que yo sea la veterano fan de las historias de acto sexual en los libros, pero es verdad que creo que suelen aportar mucho a una ficción”.

Miriam GeorgEscritora

El feminismo asimismo es otro punto esencia del vademécum. “Cuando empecé con la investigación, el feminismo se convirtió en un punto principal. Tenía que incorporarlo de algún modo ya que la protagonista era una chica inexperto de la época y eso me permitía hacer un retrato del momento. Era importante mostrar esa sinceridad y esos inicios, aunque solo se refleje el principio de esa lucha que todavía hoy sigue en pie […] Creo que todavía queda mucho camino por recorrer. Y tenemos pruebas de ello en nuestro día a día, por ejemplo, cuando vemos lo que pasa en Estados Unidos con el Tribunal Supremo, que plantea eliminar el derecho al monstruo. Eso asusta y creo que es dar pasos en torno a a espaldas. Con esto se demuestra que no existe ninguna seguridad y que existe una amenaza constante de retornar a tiempos pasados y no deberíamos”.

En este sentido, explica que “hace unos días, hablaba con un amigo mío que no conocía la expresión de techo de cristal y me enfadé. Pensé que cómo podía ser que no la conociera. Positivamente me sorprendió. Es una persona inteligente, está formado y sin incautación no la conocía. Me asustó mucho ver que en mi propio círculo de amigos hay cualquiera que desconoce estas realidades”.

La historia está escrita de “forma muy audiovisual”, como ella misma reconoce, aunque admite que “no creo que pueda escribir un guion adaptado ya que no tengo experiencia y creo que sería un desafío folmarla, por eso de rodar escenarios que no existen y de los que vive el vademécum”. No obstante, tiene varios proyectos en el tintero como, por ejemplo, una segunda parte de esta historia”.

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