Ana Milán se convierte en la Elena Francis de la era Tik Tok

Cuando acento Ana Milán, sube el pan. De acuerdo que el ripio es de cuarta, pero sirva para señalar que no existen muchos ejemplos a su nivel en cuanto a la capacidad de suscitar estados de opinión en redes sociales. Hablador y mordaz, le faltaba el accidental procaz para culminar la trimurti y relacionarse en canal llamando a las cosas por su nombre. 

Ana Milán se une a su íntimo amigo Sebastián Gallego – universitario en Derecho y hoy en una conocida agencia de papeleo de talentos– para enrolarlo en el consultorio La vida y tal – Mejor eso que morirse, la interpretación Matrix del fabuloso consultorio de Elena Francis y uno de los mejores estrenos de la plataforma Podimo, número 1 en podcast.

Un consultorio interactivo

Entreambos revelan sus vivencias románticas y pasionales más íntimas al contestar las consultas, algunas alucinantes, de los oyentes

En La vida y tal Ana y Sebastián reciben consultas de personas anónimas en torno a las relaciones personales, más de sexo que de aprecio, y ellos improvisan un servicio conocido digno de El Show de Truman. Se ríen de sí mismos, siempre, y cuentan intimidades inauditas. Un descubrimiento que asimismo puede encontrarse: sobre un sofá de terciopelo recuerdan anécdotas como la de aquel apasionado que al quitarse la ropa interior Ana le advirtió que los tres no cabían en la misma habitación o cuando Sebastián confundió a un apasionado testimonio de Jehová como miembro de los boy scout.

El podcast va ya por su tercer episodio.

El podcast va ya por su tercer episodio.

Podimo

¿Por qué escogiste a Sebastián?

A: No lo dudé ni un segundo en cuanto Podimo me planteó el tesina y me dio carta blanca. Quería tener la visión millennial pero, sobre todo, la de Sebastián, que es una mente preclara, brillante y con un sentido del humor exquisito. No conozco a nadie con sentido del humor que no sea tremendamente inteligente. Fue un flechazo, un impulso.

¿Te ocurre con él como dicen algunos, que aprenden más de sus hijos que al revés?

Nos nutrimos mutuamente. Por ejemplo, Sebastián está al corriente de la última frase dicha en Sálvame, la más nuevo canción de Andrés Suárez o de la firma del vestido que llevaba la reina Letizia. Soy su caja negra y él, mi caja blanca.

Es sostener, es utilísimo filtro natural de titulares.

¡Absolutamente! Él me dice si tengo que ver un trozo del Deluxe, estudiar tal entrevista, qué compendio ha publicado aquel autor o si se ha separado no sé quién. Dice que me ama porque soy la única persona que al ponerle una canción, la audición entera.

Sebastián, ¿cómo conociste a Ana?

Ana es la viejo fan de David Summers que pueda acontecer. Cuando presentaba Password le dieron una sorpresa: aquel día le ocultaron quién venía al software y ella anunció al vocalista de otro asociación. Implosionó al verlo. Pues acertadamente, hace unos primaveras yo era becario en comunicación de Atresmedia, acudía a la rueda de prensa de Enamorar es para siempre y como sabía que ella era superfan de Hombres G, escribí un tuit: “Hoy conoceré a Ana Milán y para mí eso es poco como cuando ella conoció a David Summers”. Ana lo leyó y me localizó entre los periodistas. “Así que tú eres Sebastián”. Y desde entonces. 

Ana MilánActriz

En estos tres episodios que lleváis dejáis la vergüenza completamente aparcada. Esa aquiescencia es incluso más ventajosa que no tener sentido del ridículo, ¿no?

A: Pues yo tengo muchísimo sentido del ridículo y soy tremendamente vergonzosa pero he llegado a la conclusión de que eso no vale para ausencia y que puedes ayudar a mucha más parentela si obvias la vergüenza y te expones para que entiendan que te pasan las mismas cosas. Entonces, me la brinco. Hay veces en que mientras estoy contando poco, me pegaría un tiro entre las cejas. Menos mal que mis padres no están vivos porque mi principio me diría ‘¡Nena, pero cómo cuentas eso!”. Lo hago pero con vergüenza.

¿Existe algún tema tabú que no trataríais?

A: No, no. La parentela pregunta y nosotros contestamos. No tenemos ni idea de qué van a preguntar; el pacto fue no entender ausencia antiguamente del software. Por una parte, tu instinto de supervivencia te dice que si escuchas antiguamente los audios, te preparas la respuesta y estás más brillante, pero nos pareció más honesto no hacerlo.

Tras casi 10 primaveras de amistad, ¿se ha diluido poco la encantamiento por conocer a Ana mejor que nadie o al revés, ha crecido el hechizo?

S: Noooo, la encantamiento va cambiando. Hemos pasado por 300 etapas pero cada una es mejor que a precursor; tenemos un nivel de confianza tal, que sabemos qué ha estado haciendo el otro; si no te lo cojo, el porqué… Y creo que se nota en el podcast. Creo que aporta mucho asimismo que seamos de distintas edades -aunque yo soy 'viejoven' desde siempre-, tengamos diferentes gustos y orientación sexual, con criterios dispares para la civilización, etc.

Ser capaces de reíros de vosotros mismos y aventajar la vergüenza es asimismo una mano.

S: Yo en el primer episodio estaba atacado. Cuando confundo a los boy scouts con los testigos de Jehová, me dije ‘Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora puede suceder lo que sea, pero suéltate’. 

Sebastián GallegoJurista y relaciones públicas

Ana, ¿cuál es el perdonavidas indiscutible que menos te pone?

Brad Pitt y George Clooney. No tienen ausencia que hacer conmigo. Me encantaría ser amiga de los dos porque me caen muy acertadamente y me encanta cómo llevan sus carreras pero puedo tener a cualquiera de ellos delante y no me temblará ausencia. Me despediría y me iría a mi casa tan fresca. Cero. Es más: aunque lo intentaran, no podrían. Por un costado, no me gustan los rubios y por otro… no me gusta Clooney. Pobrecitos. Deben estar jodidos. Lo siento, para cuando lean esto (risas).

¿Y quién te pone que no le pone a nadie más?

Cuando era jovencita, veinteañera, me ponía mucho Andrés Aberasturi.

¿?

(Risas). Pero mucho, ¿eh? Me hubiese casado a los 20 con Aberasturi seguro. Ahora me sigue pareciendo muy interesante pero ya no me pone tanto.

Horizontal

Andrés Aberasturi podría haberlo tenido todo con Ana Milán. De haberlo sabido, claro. 

Terceros

Proporcionadamente, quizá llegamos a tiempo con tu otro gran aprecio platónico: tengo el teléfono de David Summers, ¿le mando el WhatsApp que tú nunca le enviarás?

¿Si yo asimismo lo tengo! pero es que nos hemos hecho amigos y cuando eso ocurre, ya no hay ausencia que hacer. David ya lo ha hecho todo por mí, darme una sorpresa, poner públicamente en Twitter que me ama… ¡Ya está! No necesito descansar con David. Bueno, no sé si regalo cómo se duerme con algún…

¿Tanto hace?

¿Qué no duermo con algún? Mucho, mucho. Buuuuh… Dos primaveras hará.

Yo hablo textualmente de descansar, ¿eh? La caballerosidad me impide indagar más allá pero me interesa eso que acabas de sostener. ¿La amistad interfiere si no en la amor sí en los planes para llevarte a algún a la cama?

Sí. Primero porque te juegas el afecto de algún que ya te importa y segundo, que la seducción se ve estrecha. Me gusta en primeras circunstancias, cuando te estás conociendo y la postura es la conquista. En mi vida me he besado con un amigo.

Paranoia de aprecio 

Algún le propuso enlace llevándola a la casa del sur de Francia donde Colin Firth se enamora de una bisoño portuguesa en 'Love Actually0, una de sus películas favoritas 

Ana, ¿cuántas veces piensas en tus ex y en qué ocasiones?

A: La mayoría de parejas que he tenido han sido grandes maestros y los quiero mucho, en la distancia. No a todos, claro, solo a los que han sido buenas personas y en eso, debo sostener que he tenido buena suerte. Pienso hace poco en todo lo que me han enseñado; tengo 48 primaveras y les estoy dando el sitio que les corresponde. He sido una mujer muy amada y han hecho cosas preciosas por mí. Qué suerte poder decirlo.

Eso acento acertadamente de ellos, de tu criterio y de ti misma, porque lo has debido. ¿Qué es lo más romántico que han hecho por ti?

Desde coger un avión para venir a darme un beso a pedirme enlace en un sitio que… Mira, una de mis película favoritas es Love Actually. Localizó la casa donde Colin Firth se refugia y se pone a escribir una novelística tras el shock de encontrar a su novia con su hermano. En aquel puesto comienza a enamorarse de la chica de servicio, una bisoño portuguesa que interpreta Lucía Moniz. Aunque parece que es Portugal, en efectividad esa casa está en Marsella. Pues la encontró. Y la alquiló. Y me llevó allí para pedirme enlace. ¿No es increíble?

Sebastián es una fuente inagotable de modismos: yo no soy un cash converter, ese calzoncillo que te hace el culo a dos aguas, quiero un novio para entrar a morar, son uña y esmalte… ¿Estas expresiones las has ido recopilando toda la vida?

S: En mi asociación de amigos me dicen “Venga, Sebastián, suelta otra” pero no las llevo pensadas, van saliendo entre lo que se me ocurre y lo que habré escuchado por ahí. Para el primer podcast llevaba un cuadernito con tres o cuatro frases de este tipo pero luego no utilicé ninguna, ¿para qué si salen solas? (risas).

¿A qué crees que obedece el éxito de vuestro consultorio?

S: A que hablamos de todo y que no juzgamos a nadie sino que agradecemos que participen en el software porque ellos son los protagonistas. Y nosotros nos abrimos por completo, sin tabúes, entramos a todo. Cuando Ana me lo propuso, sentí vahído porque a mí no me conocía nadie, pero me decidí porque me animó a abrirme al cien por cien. A ser nosotros mismos. Y eso la parentela lo nota en casa.

¿Estás preparado para que algún ex te llame tras escuchar los podcast?

Vamos, ¡es que lo estoy deseando!

Y la trifulca se convertirá en material del venidero podcast.

¡Cómo lo sabes! (risas)

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