Decisiones que se atragantan

Cada atrevimiento que tomamos es un acto de creación. La frase es del profesor Carlos García-Delgado, autor del compendio El yo creativo (Arpa). Advierte que es así en cada momento de la vida, y que cada atrevimiento que tomamos es diferente a las anteriores, porque lo hacemos con un bagaje desigual de experiencia. La vida como resultado de un permanente coyuntura de apuestas en las que podemos atinar o no. Vale asimismo para los partidos. Es lo de ERC con Rufián, que en su día fue una buena puesta, pero que ya hace tiempo que se les atragantó.

Incluso lo puede clarificar estos días Junts, en potencia. La semana ha transcurrido luego de un congreso en Argelers que les salió proporcionado correctamente. Pero el poscongreso ya no ha sido tan bueno. Cada día, nuevas apuestas, con sus opciones de tiento y de error. Lo peor es que lo zaguero es lo que acaba contando. Lo mejor, que si la atrevimiento errónea no es nefasta, se puede remontar.

Turull tiene que creerse que está legitimado para mandar más que Borràs

El sábado proyectaron una idea de partido amplio que no expulsa a nadie. La sensación de que se habían puesto las pilas estaba ahí. Pero del lunes a esta parte, no han diligente ese impulso, y ciertas decisiones se les han atragantado.

Es un clásico del universo convergente, muy disciplinado cuando tiene un líder cachas, pero tendente a que muchos se crean los jefes y elegidos en presencia de la desliz de un mando claro.

Jordi Turull, el nuevo secretario genérico, tiene que creerse lo que el congreso decidió. Está legitimado para mandar orgánicamente. Más que la presidenta Laura Borràs y su entorno, sin duda, tal y como lo ha traumatizado la militancia. Y eso se tiene que crear vía decisiones acertadas, día a día, pero las apuestas que sientan las bases de un esquema son cruciales.

“¿Con qué autoridad va a ir un secretario de ordenamiento que no ha corto el 50% del voto de la militancia a exigirlo sobre el circunscripción a los aspirantes de las agrupaciones locales?”. Esta pregunta retórica de un dirigente de Junts se podría suceder contestado con la atrevimiento, el lunes mismo, de dejar claro que la puesta de Borràs para ese cargo ayer del congreso no podría ser. El portavoz, Josep Rius, sudó tinta en presencia de los periodistas, para afirmar que ni sí ni no ni todo lo contrario.

Y todo porque el ejemplar entrenamiento demócrata que dice Junts que protagoniza con la opción de sus cargos debe culminarse con decisiones que así lo avalen sin sombra de duda. Si no, no sirve. Lo que apuntaba buenas maneras ayer, hoy ya no vale si no se toman las decisiones adecuadas. A una buena puesta de origen la puede seguir otra que atragante la expectativa en positivo.

Si Turull y su equipo quieren condonar el humor de la parroquia juntaire e impulsar el esquema de cara al nuevo ciclo electoral y al futuro, no tienen un minuto ni una atrevimiento que perder. Creen que se han impuesto a quien más grita, pero eso debe notarse con decisiones de valor que hablen parada y claro. De principio a fin. Para ello dicen que la experiencia es un escalón. Debería notarse. Lo votó su militancia.

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