Necesitó el Barça de todo su carácter de campeón y del talento de sus estrellas para citarse con el Positivo Madrid en la final de la Jarretera Endesa. Lo hizo tras extinguir al Joventut en un cuarto partido tenso y potente hasta el postrer segundo. La derrota nunca es plato de buen distinción pero la ovación de Badalona a los suyos al final del duelo confirmó que se perdió con honor. Pero un enorme Mirotic, secundado por sus dos amigos del alma, Higgins y Calathes, señaló sin piedad el camino de la final
Fue un derbi eléctrico desde el brinco original, con una energía inacabable en la rastra y una tensión en la pista de aquellas que hacen afinidad, por mucho que las muñecas de los jugadores no acompañaran. Se aplicó el Joventut con una enorme intensidad en defensa, un tablado que no suele sentarle demasiado perfectamente a este Barça, como demostró por ejemplo el Bayern hace poco. Respondieron al liza defensivo los azulgrana y la emoción era tan ilustre como el deseo que pasaba el señalador.
Ya desde el primer cuarto, los porcentajes en el tiro empezaron a dejar mucho que desear. El Barça anotó dos triples en nueve intentos en ese periodo original y la Penya no olió canasta en cinco. El partido se jugaba debajo del aro y el más válido se imponía en cada ruindad. Los contactos eran continuos, era un derbi de los de verdad. Bienvenido.
Con las fuerzas igualadas el Barça entró en colapso en el segundo acto. Los triples de Bassas ahora sí entraban y Parra y Tomic se adueñaban de la pintura, teñido el resurtida de verdinegro. Al otro flanco de la pista, Sanli se torcía el tobillo, Davies cometía su tercera error personal y el Barça no anotaba sus primeros puntos hasta el sexto minuto del cuarto. Un tablado casi apocalíptico que Tomic traducía en un impactante 27-15 desde el tiro independiente (minuto 17).
La Penya se había disfrazado de contratiempo de tren de mercancías y arrasaba con todo lo que osaba ponerse en su camino. Encajado el contratiempo, se serenó un tanto el Barça que pudo irse a vestuarios con una desventaja de menos de diez puntos pero sin dejar las mejores sensaciones. Su carta de tiro era una especie de Poltergeist: 4/18 en tiros de dos y 2/16 en triples para un total de 6/34 en tiros de campo y 19 puntos al refrigerio. Para gimotear. Encima, por segundo duelo consecutivo, no había ni huella de Jokubaitis, quién sabe por qué marginado por Jasikevicius.
Los azulgrana mostraron poco más de energía en la segunda centro y en dos minutos firmaban un 0-6, el mismo saqueo que en todo el segundo acto. Mirotic respondía a los abucheos con puntos y el Barça lograba incluso ponerse por delante en el señalador. Duran reaccionaba con presteza y situaba por sorpresa a Tomic y Birgander, sus dos torres, juntas en la pista. La superioridad en la pintura serenaba a la Penya, que ni siquiera tras el 39-43 que subió Laprovittola ya en el postrer acto se puso nerviosa. Quedaba mucho derbi.
La hora de las estrellas
Mirotic lideró el triunfo azulgrana perfectamente secundado por sus íntimos Higgins y Calathes
Pero con las estrellas del Barça en modo campeón al Joventut se le hizo engaño en el tramo final. Respondió con arte cuando Mirotic puso el 46-54 y llegó a igualar a 56, pero la segunda acometida azulgrana ya resultó mortal. El clásico estaba servido en la final.
Ficha técnica
60 - Joventut Badalona (14+14+11+21): Acertado (0), Vives (4), Parra (8), Willis (14), Tomic (15) -equipo inicial-, Busquets (0), Paul (0), Ribas (5), Ventura (2), Bassas (7) y Birgander (5).
63 - Barça (13+6+21+23): Calathes (12), Higgins (13), Abrines (0), Mirotic (20), Sanli (4) -equipo inicial-, Davies (5), Martínez (0), Smits (0), Laprovittola (7), Hayes-Davis (2) y Kuric (0).
Árbitros: Juan Carlos García González, Antonio Conde y Joaquín García. Eliminaron por cinco faltas al lugar Parra.
Incidencias: Cuarto partido de las semifinales de la Jarretera Endesa disputado en el Palau Olímpic de Badalona en presencia de 10.787 espectadores
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