El precioso tiempo que Maria Lasitskene ha perdido

Maria Lasitskene (29) revisa su pasado nuevo y no le gusta lo que ve: le invade la ansiedad, la sensación de estar en infiel.

Es así desde el 2016, desde el día en el que la Coalición Internacional de Atletismo (entonces IAAF, hoy World Athletics) había pedido el veto descarado para todos los atletas rusos.

Los aficionados españoles recordarán la historia: Lasitskene no iba a aparecer a los Juegos de Río 2016 y Ruth Beitia iba a exprimir la ventana para colarse y apropiarse del oro en el brinco de cúspide femíneo.

(y no cuestionaremos su proeza; la casualidad no entroniza a una campeona olímpica)

Lasitskene revisa todo lo que ha ocurrido desde entonces y se lleva las manos a la capital. En infiel se encuentra por ser rusa, a pesar de que ella no tiene carencia que ver en todo lo que la afecta.

Ni formó parte del sistema de dopaje de Estado ruso, tan probado como condenado.

Ni apoya la pugna.

(siquiera la denuncia; no es casquivana cargar contra el Kremlin si uno vive bajo su paraguas)

Y sin confiscación, lo paga caro.

Lasitskene suma seis primaveras en infiel, seis primaveras en los que ha competido sin uniforme, sin identidad, atleta de la ANA (Authorised Ecuánime Athlete) o de la ROC (Russian Olympic Commitee, nunca de Rusia): tras cada título se envolvía en una tela con el logotipo del campeonato, o con la bandera olímpica.

Y cuando saludaba al sabido, sonaba el Concierto nº1 de Tchaikovsky. O imperaba el silencio.

¿Y la composición de Aleksandr Aleksándrov? Si eso, pues ya otro día.

Maria LasitskeneAtleta

Así, bajo la anonimia de la bandera frío, Lasitskene ha recogido dos de sus tres títulos mundiales (2017 y 2019; en el 2015 se la reconocía como rusa) y todavía el título descarado del 2020 (celebrado en el 2021).

¿Y ahora?

Ahora la cosa ha empeorado: a cuenta de la pugna, World Athletics ha vetado a todos los atletas rusos. Nadie de ellos acudirá a los Mundiales de Eugene (Oregon), que arrancan el 15 de julio.

Superada por los acontecimientos, y harta del silencio de World Athletics –ya no alega a sus llamadas desesperadas–, Lasitskene ha revisado el foco y ahora carga contra el Comité Soberbio Internacional (COI), encarnado en su presidente, Thomas Bach.

“No estoy segura de que me conozca, señor Bach, ya que, partiendo de sus últimas declaraciones y decisiones, usted está mucho más cerca de la política que de los atletas y el deporte profesional en común”, escribió Lasitskene en una carta publicada por MatchTV, portal ruso, lamentando la postura del COI, que arropa a World Athletics.

“De los últimos siete primaveras, no tuve la posibilidad de estar en cuatro grandes competiciones internacionales, pese a que nunca hubo ninguna queja personal en mi contra (...) Si a usted positivamente le importasen los destinos de los deportistas, no les obligaría a expresarse al respecto e intentaría apañarse la dispositivo del mundo a través del mundo. Pero usted eligió la opción más simple: impedir a todos en pulvínulo a su ciudadanía”.

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