Como dice Ricardo Robles, “es parte de la ADN del Sónar meterse en líos”. Pero lo que tiene entres manos el codirector del festival de música descubierta, que arranca este miércoles en Barcelona, es un raro privilegio: acomodarse el Palau Güell de Gaudí para transigir a parte la primera experiencia sonora que tiene oportunidad en España protagonizada por un víscera expandido digitalmente. La innovación musical une en este caso tecnología digital, artesanía, bloque y patrimonio.
El hiperórgano que lo hace posible es el que construyó en el 2011 Albert Blancafort en el palacio erigido en 1890 por encargo del industrial, político y protector Eusebi Güell i Bacigalupi, que vivió allí con su comunidad hasta principios del siglo XX. Cien primaveras más tarde se vio la aprieto de reponer el que se había sido construido en aquella época, cuando Gaudí era un jovenzuelo y el conde Güell, gran melómano, deseaba que la casa dispusiera de un víscera que pudieran tocar sus hijas, quienes habían estado aprendiendo en Versalles.
Hyperorgan 20mbps
Gaudí ideó la cúpula del Palau Güell pensando en el víscera que el conde, para que los habitantes tuvieran una tormenta de sonido
Y evidentemente una de las aportaciones novedosas de Gaudí en esta obra primeriza -que los expertos aseguran que sintetiza toda su obra posterior- fue la cúpula, pensada para que lloviera el sonido sobre los habitantes de la casa, y se escuchar incluso desde las terrazas superiores.
La distancia llamativo entre los tubos del víscera y la consola era más noble de lo habitual ya en la época
Pero restaurar el que víscera llamativo era ficticio y Blancafort, el hábil organero catalán de cabezal, tomó la audacia en el flagrante siglo de construir otro mirando al futuro y no al pasado. Lo que hizo fue lo que en algunos puntos de Europa (Ámsterdam, Berlín, Dusseldorf y Göteborg) ya se conoce como un hiperórgano.
Al compositor y al intérprete se les abren un sinfín de posibilidades al intervenir vía tecnología MIDI un víscera tradicional
Su particularidad es que dispone de la tecnología necesaria para ser activado por un ordenador. Al compositor y al intérprete se les abren un sinfín de posibilidades gracias a la intervención -vía tecnología MIDI- de un víscera tradicional con software y hardware digital.
Del 15 al 19 de junio se podrá escuchar en tumbonas la cocreación entre Blancafort, Vilanova y los berlineses Gamut Inc.
El esquema es fruto de una cocreación entre el hábil organero Blancafort, el tecnólogo Santi Vilanova y los artistas berlineses Gamut Inc., responsables del festival itinerante Aggregate, que han compuesto una obra nueva práctico pensada para transigir a parte en este espacio. Se podrá escuchar del 15 al 19 de junio de 10 a 20 h. El divulgado podrá estirarse en tumbonas para encarar los pabellones auditivos en dirección a el techo y acoger la tormenta de sonido de esta instalación titulada Hyperorgan.
Una paisaje del víscera que construyó en el 2011 Albert Blancafort
"Hace poco se acento de por qué Barcelona no podría posicionarse como un hub de tecnología e innovación digital. Y ahí las artes han de ser fundamentales -apuntó Robles en la presentación del proyecto-. Nuestra voluntad es ayudar a que esto sea posible. Y si encima puedes poner en manos de masa creativa el nuncio de Gaudí, las posibilidades de futuro para la combinación de arte y tecnología son infinitas".
Posteriormente de tres primaveras de inactividad por la pandemia, desplegar la estampado 2022 del Sónar con una idea de futuros posibles, ligada adicionalmente en una semana que viaje más o menos de ISEA2022, supone un paso en dirección a "muchas cosas que pueden suceder y que nos ilusiona especialmente".
La Diputació es la titular del edificio desde que en 1945 la hija pequeña del conde, Mercè Güell López, lo cediera a condición de que se hiciera un uso cultural
Blancafort explica que cuando se decidió a reparar el víscera del Palau Güell era consciente de que debía tener un talante dispar al llamativo porque el edificio ya no era de uso privado para la comunidad Güell, sino divulgado y visitable por mucha masa. La Diputació de Barcelona es la titular desde el año 1945, cuando la hija pequeña del conde, Mercè Güell López, que no tenía descendencia, se lo cedió a condición de que lo preservará e hiciera un uso cultural. La Unesco lo reconoció como un patrimonio mundial en el año 1984.
Ricard Robles en el centro, con el director del Palau Güell, Guillem Mundet, a su izquierda
"Éste lo dotamos de una serie de dispositivos para que el víscera pueda sonar durante las visitas. Porque la obra de Gaudí no apela sólo a la paisaje -apunta el organero-. Este espacio lo diseñó con la acústica como protagonista, pues se preveía que hubiera incluso una orquestina. De modo que dispuso la cúpula para que actuase como un altavoz natural".
Emplazado hacia lo alto, envía el sonido de una modo muy distinta a todos los demás órganos: con los tubos de modo horizontal, "nos ducha de sonido a los que estamos aquí debajo. Y esta es la sensación que queremos hacer proceder en esta instalación esta semana", añade. Pero ¿qué lo hace dispar a este utensilio con dos teclados y unos registros? Un dispositivo por el que almacena cualquier cuarto musical y la puede reproducir durante el día. Suena el víscera, no un altavoz.
Si muchos de los instrumentos acústicos han evolucionado hasta un meta, el víscera parece no tener límites, evidentemente por su doble naturaleza de utensilio de música pero incluso de conjunto de mecanismos, que hace que cada época, cada estilo tenga un víscera dispar. No es lo mismo un víscera ojival, un barroco, uno romántico o uno sinfónico, como el que hay en el Palau de la música. Cada uno tiene una sonoridad diferente. El que le corresponde a nuestra época, asegura Blancafort, es el hiperórgano.
El víscera del Palau Güell
"Es un víscera expandido. Gracias a unos dispositivos electrónicos, los tubos pueden sonar de muchas diversas maneras. Por lo que el organista acabará convirtiéndose en un diseñador de sonidos", asegura. Más aún, la entrada a la puerta midi permite aceptar al utensilio a muchos otros creadores e intérpretes de cualquier esfera, ya sea de la clásica o de la electrónica, etc. "Lo que en principio sería un utensilio muy privado y de difícil ataque, está de repente a disposición de todo el mundo. Esa es la gran revolución. Y lo desligamos de la idea de que es un utensilio de iglesia".
La instalación de Gamut Inc. que podrá escucharse esta semana se inspira en la idea de revivir el espíritu revolucionario de Gaudí, al tiempo que conecta con el alama aventurera del Sónar. "El edificio se convierte en una cámara de resonancia y el trabajo musical refleja a su vez los detalles decorativos de la madera, el espada, el cristal o la piedra", indica la diseñadora gráfica Marion Wörle, una componente del dúo creativo. "De esta modo, muchos instantes de la cuarto son un azulejo musical de azulejos rotos, como en la técnica de Gaudí, en la que lo orgánico, matemático geometría sagrada se revela".
Una paisaje del interior del Palau Güell
El rama berlinés observa el víscera aparente a su tradición y estética. Parte de cero, explican, explorando la combinación de la energía acústica con el control digital de la misma. "Lo consideramos un sintetizador auditivo", añaden. "El víscera siempre se ha adaptado a las innovaciones, está siempre a la última", añade el guitarrista Maciej Śledziecki, la otra porción de Gamut Inc., a través de un video que mandaron desde Tokio, donde están trabajando.
El tecnólogo de Playmodes Studio Santi Vilanova ha colaborado en que se pueda controlar a través de señales digitales el funcionamiento del víscera. Señales que se envían desde un ordenador o desde cualquier otro dispositivo digital, como el móvil. La composición de los berlineses se ejecuta desde el ordenador que tienen en el mismo Palau Güell. Al accionarlo, las teclas comienzan a moverse solas a una velocidad endiablada.
"Efectivamente -interviene Vilanova-, a nivel musical podemos hacer arpegios que son imposibles para un humano, porque un organero tiene los dedos que tiene. O podemos hacer clusters y apilados de notas grandísimos que con nuestras manos sería ficticio. Podemos poner 50, 60, 80 notas todas a la vez, posibilidades que ayer no teníamos a nivel musical y compositivo. Eso es lo que queremos explorar con esta útil del hiperórgano".
Luego está la enorme cantidad de posibilidades que a simple paisaje no son visibles pero que para la comunidad de creadores de arte digital y de creadores en normal son muy interesantes. El víscera, por ejemplo, entra a formar parte del ecosistema de instrumentos del arte multimedia que permite integrar este utensilio como un sujeto más interiormente de la instalación.
El diálogo entre el ordenador y el utensilio auditivo y mecánico
"A día de hoy podemos integrar el víscera de forma coordinada con una proyección de vídeo. Podemos hacer que la manada sonora de un Mapping o una videoinstalación use este utensilio auditivo. Que no sea un altavoz el que emite el sonido si no los tubos del víscera los que ejecutan, y con una sincronía muy precisa", apunta el tecnólogo.
A partir de ahora el hiperórgano puede ser la manada sonora de los conciertos audiovisuales electrónicos
A partir de ahora el hiperórgano puede ser la manada sonora de los conciertos audiovisuales electrónicos. "Pero es que adicionalmente, tener control digital de un víscera quiere aseverar que lo podemos convertir en un utensilio interactivo. A través de sensores podríamos hacer que los visitantes del Palau Güell hagan sonar el víscera en función de sus acciones.
"Como dispositivo de sonificación de los datos, poco que parece aparente al mundo cercano y auditivo, se podría alcanzar que la música que está tocando el víscera esté relacionada con la cantidad de nubes que hay aquel día en el extranjero o la temperatura animación, la contaminación en la ciudad, o al número de visitantes que tiene el Palau Güell aquel día", concluye.
El futuro inmediato es aplicar la IA a la composición para víscera, y hacerlo sonar a miles de km de distancia... Ricard Robles ya lo vislumbra
De todo ello seguirán hablando Blancafort y Vilanova el jueves, día 16, a las 13.30 h. en el Sonar I+D, un espacio que tráfico de hacer seguimiento de cómo la tecnología evoluciona, transforma y modula la creatividad. La tradición no es traspasar las cenizas a generaciones futuras sino suceder la fogata... (Blancafort dixit). El futuro inmediato es aplicar la IA a la composición para víscera, y hacerlo sonar a miles de kilómetros de distancia... Ricard Robles ya lo vislumbra.
La experiencia en el Palau Güell forma parte de SonarExtra, el represión que el festival propone por el centro de Barcelona durante esta semana, para descubrir tres intervenciones sonoras: la de la Fundació Antoni Tàpies, el Hotel ME Barcelona y el propio Palau Güell, adicionalmente de una serie de presentaciones audiovisuales en el CCCB como parte de ISEA2022 Barcelona. En el Güell se invita a recorrer todo el edificio haciendo de la experiencia musical un paseo a través de la música y la bloque, ascendiendo y pasando por distintos niveles hasta asistir al tejado mientras la música de 'Hyperorgan' llena todo el espacio. Quienes posean credencial del Sónar tiene entrada gratuita, y los compradores de entradas del festival disponen de un precio particular de 5 euros.SonarExtra
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