La escasa inversión en Catalunya acreditada por el propio Profesión de Hacienda, la desatiendo de respuestas sobre el caso de espionaje con Pegasus a más de una sesentena de personas del entorno independentista, y una mesa de diálogo con telarañas son motivos más que suficientes para que Esquerra se encone para incluso negarse a charlar con el Gobierno sobre los presupuestos del 2023. Pedro Sánchez ha cubo el pistoletazo de salida a las cuentas del próximo año tras publicarse hoy en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la orden para su elaboración. Los dos últimos presupuestos los ha consentido con el consentimiento de ERC. Esta vez, y hoy por hoy, los republicanos parecen mucho más reacios y creen “increíble” apoyarlos.
“Aquellos acuerdos que hemos suscrito desde ERC con el Gobierno del Estado –el PSOE, el PSC, Podemos- no se están cumpliendo. Si no se cumplen no hay confianza, y si no hay confianza (…) es increíble montar a nuevos acuerdos”, ha opinado este mediodía la secretaria universal adjunta y portavoz de Esquerra, Marta Vilalta. Esta imposibilidad de nuevos pactos afecta a los presupuestos que se confecciones, pero asimismo a buena parte de iniciativas legislativas que pretenda poner en marcha el Ejecutor central.
Mientras la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, opinaba esta mañana que la relación con la Generalitat es de “normalidad y máxima cordialidad”, ERC la contradecía. La experiencia como aliada del Gobierno no está siendo buena para los republicanos. La sensación en el partido de Oriol Junqueras es que Sánchez cree que ya hizo suficiente con los indultos a los presos por el 1-O. El antecedente más flamante es de la escasez de inversiones. Vilalta se ha encargado de recordarlo durante la rueda de prensa de hoy: “¿Puede contar la ciudadanía de Catalunya con las inversiones que hemos pactado? ¿Con el cuartos que tiene que venir desde el Estado?”.
Solo un 36% de las inversiones previstas para 2021 por la Moncloa se ejecutaron. Con este hecho como muestra, la republicana ha manifestado que “el tiempo de las buenas palabras se ha rematado, porque la confianza ya no existe”. Una frase que ha tomado prestada de Pere Aragonès, que se expresó en términos muy similares el viernes cuando la Generalitat plantó a la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, en un acto en Terrassa en el que anunció la pretensión de trastornar para la finalización de la carretera B-40 en el Vallès Occidental, esquema asimismo conocido como cuarto cinturón.
Para la secretaria universal adjunta de ERC, por otra parte, Calviño no hace más que apañarse razones donde no las hay para documentar la desatiendo de inversiones en Catalunya. La ministra ha señalado los constantes rifirrafes entre los socios del Govern –ERC y Junts- como el motivo principal. El ejemplo, la ampliación del aeropuerto, que se detuvo hace casi ya un año. La respuesta de Vilalta ha llegado seguidamente: “Son excusas de mal pagador, y nunca mejor dicho”.
La ministra de Capital, Nadia Calviño, en una atención a los medios en el Junta de Barcelona. 
“Mientras no cumplan con todos los compromisos negociados, es evidente que no hay confianza, y si no hay confianza no puede sobrevenir nuevos acuerdos”, ha insistido Vilalta. “No será porque nosotros no hemos hecho lo que nos tocaba”. En todo caso, y en el caso concreto de la B-40, la portavoz ha asegurado que “quien planta a la ciudadanía es el Gobierno del Estado, porque no cumple con las inversiones presupuestadas”.
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