Fred Tatien, nuevo duro del cine español

Fred Tatien era virtualmente desconocido hasta que se estrenó con su primer papel protagonista, a los 50 primaveras. El actor francés encarnó con efectividad al duro detective Manuel Bianquetti, que sabe derrengar a golpes a un contrincante cuando la ocasión lo requiere pero a la vez deja ver sus emociones en sus momentos de soledad.

Quien haya pasado , La maniobra de la tortuga, de Juan Miguel del Castillo, basado en la novelística de Benito Olmo, seguramente se quedó impresionado con este duro que recuerda a Jean-Paul Belmondo, aunque en la entrevista que concedió al sitio web de los Globos de Oro Tatien mencionó como su inspiración a Tejido Ventura, que protagonizó clásicos como L’armée des ombres de Jean-Pierre Melville o La bonne année de Claude Lelouch: “Era muy robusto físicamente, con una voz y una observación muy importantes. Esa parte muy segura lograba que no le hiciera desliz hacer demasiado para imponerse. Le bastaba moverse un poco o cuchichear de forma muy tranquila”.

Con 20 primaveras ya hacía cine, pero tuvo que dejarlo; a los 40 decidió intentarlo de nuevo y empezó de cero

Tatien estudió en el conservatorio de Tolosa y actuó en la película Je t’aime quand même (1994), de Nina Companeez. Las circunstancias le fueron llevando por otros caminos: “Cuando me fui a conducirse a España a los 26 primaveras, lo dejé todo y trabajé de camarero, luego de maquillador e incluso fui dependiente”. A los 40, decidió intentarlo otra vez. Tuvo que entablar desde cero ya que sus experiencias como actor habían sido sobre todo en el teatro.

Vivía en Barcelona y allí participó en cortos de estudiantes, hasta que llegaron papeles en largometrajes como La propera pell, de Isa Campo e Isaki Lacuesta; Lone Wolves, de Sergi Arnau, y Offensive, una filme en inglés de Jonathan Ford. Luego llegaron La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar; un episodio de El ocupación del tiempo donde exhibió su talento para la hecho y Black Beach, de Esteban Crespo. En los créditos figura como Fred Adeniz. Y aunque los papeles iban creciendo, con una billete en la exitosa Cerdita, de Carlota Pereda, ser protagonista aún le parecía inalcanzable cuando las puertas se le abrieron de trastazo: “No pensaba que a mi época me iba a ocurrir”.

“Tuve que hacer seis pruebas con una cámara en casa durante la pandemia. Fue un proceso abundante. Juan Miguel quería ver cosas muy concretas del personaje, una parte sensible y todavía otra más dura”, explica, y agrega: “Tenía miedo que al ser francés no encajara en el personaje, pero el director tenía claro que era yo. Aún no me lo creo”.

Tiene irresoluto de estreno Un hombre de hecho (Netflix), de nuevo como secundario. Y si hubiera interés en arrostrar al cine la otra novelística de Olmo que protagoniza Bianquetti, La tragedia del giganta, estaría más que dispuesto a retornar a interpretarle: “El personaje me gusta, aunque no soy partidario de las segundas y terceras partes”.

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