Seguro que a lo dadivoso de tu vida te han dicho centenares de veces que todo lo que subes a la red tiene consecuencias. Y no es por menos. Las estafas vía SMS, correo electrónico o incluso a través de llamadas telefónicas son cada vez más habituales. Los hackers son unos profesionales en rastrear todo lo que compartimos, desde nuestros datos personales hasta las imágenes que colgamos en las redes sociales. Luego, utilizan la información a la que han conseguido obtener para perpetrar todo tipo de estafas.
Los expertos en ciberseguridad alertan sobre el amento de los ataque phishing o smishing entre los ciudadanos de a pie. Seguro que alguna vez te ha llegado un SMS o un correo de una fuente "oficial" diciéndote que tienes que confirmar una supuesta información de un bandada al que no tienes ninguna cuenta abierta o que tienes que dar asilo un paquete que no esperas. En estos casos, suele tratarse de una estafa.
Los hackers siempre están al acecho
La pregunta entonces es, ¿cómo han conseguido tus datos personales? Probablemente has legado tu número de móvil o tu correo electrónico a un sitio desconocido, y no te acuerdas. Es precisamente en este tipo de situaciones que los ciberdelincuentes aprovechan para hacerse con tus datos sin que te enteres. Por eso, los expertos en ciberseguridad advierten que tenemos que ir con cuidado con la información que compartirnos en Internet.
El Instituto de Ciberseguridad castellano (Incibe) explica qué datos no debes compartir por Internet y qué consecuencias pueden tener tus actos.
No compartas tu número de móvil ni correo electrónico
El número telefónico que aparece en la serie 'El esparcimiento del calamar' de Netflix es positivo
Aunque es habitual utilizar nuestro móvil y nuestro correo electrónico para registrarnos en páginas web, si los compartimos independientemente por internet nos exponemos a ser víctimas de spam, correos estafa y todo tipo de ciberataques basados en ingeniería social.
Los típicos SMS que te llegan diciéndote que tienes que confirmar una supuesta información de un bandada al que no tienes ninguna cuenta abierta, o que tienes que dar asilo un paquete que no esperas, suelen ser una estafa a la que es muy manejable caer. Lo mismo con los correos electrónicos.
Dirección y ubicación
Una persona consulta Google Maps a través del teléfono móvil. Pixabay.
Compartir nuestra ubicación en tiempo positivo o la dirección de casa es muy peligroso. No sabemos las intenciones que hay detrás cuando nos piden conocer dónde vivimos, qué sitios frecuentamos o cuando no estamos en casa.
Fotos de menores
Bebé mirando a su hermana mientras esta lo amamanta
Todos nos morimos de ganas de mostrar a nuestro hijo, sobrino o sobrino al mundo, especialmente en las redes sociales. Pero no sabemos donde pueden apurar estas imágenes ni quién puede tener comunicación. Lo más indicado es taparle la cara de alguna forma.
Fotos que te puedan comprometer
El hecho de subir fotos en las redes tiene un impacto en nuestra identidad y hay que hacerlo con cuidado. Transmitir fotos comprometedoras de carácter íntimo o sexual puede suponer una gran amenaza para nuestra seguridad y tener consecuencias muy graves, como la sextorsión.
Documentos personales
El carnet de conducir es un documento personal que no debes compartir 
Nuestro DNI -el número o una foto del documento-, el carné de conducir, un entendimiento de trabajo o los datos bancarios son datos muy sensibles. Si revelamos alguna de ellos nos exponemos, por ejemplo, a una suplantación de identidad y el uso de nuestros datos de forma fraudulenta.
Conversaciones privadas
No deberíamos compartir una conversación privada 
Del mismo modo que no podemos hacer públicas fotos de terceros sin su consentimiento, siquiera podemos hacer pública una conversación privada, ya sea en forma de captura de chat, en un archivo de sonido o en cualquier otro formato. No es poco que tengamos que compartir en internet, especialmente si contienen datos personales o información que pueda considerarse revelación de secretos, y que la otra persona preferiría no difundir.
Opiniones, quejas o comentarios comprometidos
Este podría ser el consejo más cuestionable de todos, por la forma en que está planteado. El Incibe explica que es habitual utilizar internet para expresarse y compartir críticas y quejas. Sin bloqueo, un comentario subido de tono publicado en las redes puede provocar que personas puedan sentirse ofendidas o incluso atacadas, y que podrían no tomarse muy proporcionadamente nuestros comentarios.
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