¿A crédito o a débito? Esa es la pregunta que se hacen muchos consumidores cuando abren su cartera para respaldar una transacción. Si la bolsa se ha llenado con un par de tomates y una mostrador de pan, probablemente se acabe pagando al momento. Pero ¿y si se tráfico de un ordenador de mil euros o de un smartphone tope de matiz? Las opciones para comprar ahora y respaldar luego son tantas que es difícil no caer en la tentación cuando hay que desprenderse de mucho boleto de desgracia.
Cada vez es más habitual guatar el carrito de la transacción en un comercio supuesto y, a la hora de respaldar, encontrar el logo de compañías como Aplázame o Klarna, que permiten comprar y respaldar en varias cuotas sin aprieto de tener una polímero de crédito, explican los expertos del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, que han analizado cuáles son las mejores opciones para comprar ahora y respaldar luego. Sin incautación, todavía se puede destapar la cartera, sacar la polímero de toda la vida y respaldar el ordenador, el nuevo móvil o el delirio de verano a plazos. Pero ¿conviene?
Mujer pagando con polímero de crédito 
Uno de los principales peligros de respaldar a plazos una transacción es que el cliente puede tener la falsa sensación de que está gastando mucho menos boleto de lo que en ingenuidad le va a costar, explican fuentes de HelpMyCash. Nulo más acullá de la ingenuidad. El boleto se va a tener que respaldar sí o sí; de hecho, es probable que se acabe pagando más de lo que marcaba la formalidad del producto si hay que abonar intereses.
Las tarjetas tienen un interés medio del 18%, según el Tira de España. Tomando como remisión esta signo, si un cliente decide comprar un ordenador de 1.500 euros y pagarlo, por ejemplo, en dos primaveras, cada mes pagará solo 75 euros. Una cuota aparentemente asumible, pero si sumamos el total, la ingenuidad es que el ordenador le acabará costando 1.797 euros. Por otra parte del sobrecoste, corre el peligro de que durante esos dos primaveras el ordenador se le rompa y acabe pagando por un producto que ya no usa.
Varias alternativas
Financiación sin intereses
Algunas tarjetas de crédito, sin incautación, permiten respaldar en tres o cuatro meses sin intereses, al igual que algunas compañías fintech asociadas con los comercios online.
Por ejemplo, la polímero de crédito WiZink Click permite respaldar una transacción de entre 85 y 1.000 euros en tres meses sin comisiones ni intereses (0% TAE). Es sostener, si compramos un móvil de 600 euros, pagaremos tres cuotas de 200 euros cada una, falta más. La polímero no tiene comisiones y, por otra parte, WiZink regala un cheque Amazon de 100 euros a los clientes que la soliciten y gasten al menos 300 euros durante los tres primeros meses.
En cuanto a las fintech, Aplázame permite a los clientes de los comercios online con los que colabora repartir el coste de sus compras en cuatro cuotas sin intereses ni comisiones (0% TAE).
Amazon, por su parte, permite respaldar las compras de entre 75 y 1.000 euros en cuatro cuotas todavía al 0% TAE. Para usar este servicio solo hay que aspirar la opción Paga en 4 como método de plazo durante el proceso de transacción. La promoción es válida hasta el próximo 13 de julio.
Cuotas cómodas
Cuidado con los retrasos
El problema, sobre todo, llega si el cliente se retrasa en el plazo de una cuota, en cuyo caso tendrá que respaldar una penalización, explican desde HelpMyCash. Poco que puede ocurrir, sobre todo cuando hay tantas facilidades para respaldar a plazos y el cliente solo necesita hacer un par de clics para comprar en varias cuotas, ni siquiera necesita tener una polímero de crédito y favor recibido el gastado bueno de su costado si opta por usar los servicios de una fintech.
Un tercio de los consumidores de Estados Unidos que han usado estos servicios han destruido atrasándose en el plazo de una o más cuotas, según un estudio de Credit Karma publicado el pasado año.
Así que en el caso de respaldar a plazos, ya sea con una polímero de crédito o con otro sistema, conviene comprobar de que cada mes podrá afrontarse el plazo de la cuota.
Por otra parte, no hay que caer en el error de comprar más porque, simplemente, se puede. Es importante fijarse un presupuesto y seguirlo. El peligro radica en que con este sistema, el consumidor puede finalizar gastando más de lo que tenía previsto, al no tener que respaldar al momento. De hecho, para poder beneficiarse de estos sistemas de pagos mensuales, a veces hay que comprar un coste imperceptible, lo que incita a guatar el carrito de la transacción más de la cuenta. Pero todo ese boleto se tendrá que devolver y si ayer el cliente no tenía el boleto para comprar más, probablemente siquiera lo tendrá luego, por lo que al final su cuenta se resentirá igualmente.
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