Paloma Ruiz-Mateos, la octava hija de José María Ruiz-Mateos, a la que llamaban la refractaria, lleva ahora una vida muy tranquila entre Jerez y Sevilla alejada de los medios. Esta constituyente de la clan Ruiz-Mateos —una comunidad admirada primero, luego arruinada y hoy sobrado olvidada— se hizo fugazmente célebre en mayo de 1989, cuando intentó quebrantar contra el atuendo de Isabel Preysler arrojándole una tarta frente a los fotógrafos a los que previamente había avisado. El tiro falló.
En estos días, Paloma regenta un centro de consultoría en Sevilla donde ofrece asesoramiento y terapia especializada en enlace, comunidad, adolescentes y novios. La asesora, que dejó BUP para dedicarse a los idiomas y al diseño de moda, tiene ahora una larga registro de posgrados y cursos que giran entorno a la orientación corriente, la sexología clínica y la teología. Según su página web, todavía tiene una amplia experiencia en este sector.
Paloma Ruiz-Mateos posa en su despacho en la hacienda hispalense. 
Paloma Ruiz-Mateos
Así se define: "Asesora entendido en enlace, comunidad, fertilidad natural y sexualidad. Casada y con cinco hijos, reside en Sevilla"
Paloma tiene cinco hijos. Los tres mayores son fruto del enlace con un teutónico con el que se casó en Mallorca para disgusto de su comunidad. Muy pocos o ningún de sus hermanos asistieron al enlace. Tiene dos vástagos más fruto de sus segundas nupcias con Juan García-Jarana. Durante sobrado tiempo Paloma se ha ocupado de su mamá, al igual que su hermana Almudena, alojándola en su casa.
Teresa Rivero, la viuda del que fuera el hombre más rico de España en la plazo de los 80, se fue a poblar con Paloma un tiempo durante la pandemia, tras el desahucio del chalé donde vivía la matriarca en Aravaca. Ahora que sus seis hijos varones ya cuentan con el tercer jerarquía tras cumplir condenas de prisión de hasta seis abriles en algunos casos, es posible que Rivero se haya trasladado con algún otro hijo desde entonces o haya vuelto a Madrid, donde ella quería residir tranquila entre sus ofrenda y sus compras en el supermercado.
Paloma se define en su página web como asesora entendido en enlace y comunidad 
Los enemigos del clan Ruiz-Mateos
El capítulo de acoso de la comunidad Ruiz-Mateos al enlace formado por Miguel Boyer e Isabel Preysler fue digno de una novelística de ficción. Los Ruiz-Mateos culparon a Boyer, entonces ministro de Patrimonio, de la desposeimiento del holding Rumasa, y convirtieron al político en su longevo enemigo, aprovechando la repercusión mediática de Preysler para que no cayera en el olvido el retención del holding de la abeja.
El patrón y sus hijos participaban en todo tipo de acciones rocambolescas contra el enlace Boyer, como ese asalto con la tarta que hizo famosa a Paloma."No estoy cero arrepentida de lo que hice", dijo Paloma en una entrevista en Europa Press tras el intento de tartazo. "Ni me manchó ni me salpicó pero la intención era clara", dijo Isabel a ¡Hola!.
El ataque más reconocido, que se puede describir como el primer engendro vírico en España, fue el que se produjo durante un altercado en los tribunales entre Ruiz-Mateos y Boyer. Cuando el expresidente de Rumasa golpeó al ministro con un habilidad en torno a debajo acompañado de la frase "¡Que te pego, calostro!". Más tarde lo usaría, modificado o no, para varios eslóganes de anuncios comerciales de su segundo holding, Nueva Rumasa.
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