Salvavidas Europa

En mayo del año pasado, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo salieron en defensa de España delante la maniobra marroquí de propiciar una avalancha de migrantes sobre la ciudad de Ceuta, como represalia por el ademán humanitario de España con el líder del Frente Polisario, Brahim Gali , a petición de Argelia. Un año luego, junio del 2022, la Comisión Europea ha obligado a Argelia a cejar en su amenaza de ruptura comercial con España, como represalia por la normalización de las relaciones entre España y Marruecos (con viraje castellano sobre la cuestión del Sáhara Occidental). Luego de una dura reproche de Bruselas, Argelia comunicó anoche que el suministro de gas a España está asegurado, negando que haya paralizado el comercio con España.

 La Unión Europea es la salvaguarda de España en la complicada triangulación con Marruecos y Argelia, países duramente enfrentados entre sí, que pugnan por la hegemonía en el Magreb y por el liderazgo en todo el continente africano. Marruecos, bajo la protección de Estados Unidos desde su independencia, en 1956. Argelia, principal amigo de Rusia en el Mediterráneo desde 1962, cuando la Unión Soviética protegió, orientó y alentó a los independentistas argelinos, convertidos en aquel momento en estandarte de los países del Tercer Mundo que luchaban por su emancipación.

 

La pelea de Ucrania no es ajena a esta última crisis. Argelia anunció el pasado jueves la suspensión del tratado de amistad y cooperación con España y la paralización de relaciones comerciales con nuestro país, un mes luego de la turista del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, a Argel, y tres semanas antaño de la celebración de la asamblea genérico de la OTAN en Madrid. El Gobierno de Pedro Sánchez ha rematado poner pie en tapia en Bruselas, pero la crisis sigue abierta. El suministro de gas en estos momentos no está amenazado. 

Argelia da marcha antes delante la advertencia de una dura respuesta del conjunto de la Unión Europea si violentaba unilateralmente las relaciones comerciales con España. Bruselas entiende que un país asociado a la UE no puede ejecutar unilateralmente contra un país de la Unión. Europa defiende a Europa, por consiguiente. Argel no quiere tensar la cuerda hasta ese extremo.

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La información es positiva, pero contiene una punto de vista negativa: por otra parte de pedir ayuda a la UE, España ha de demostrar que sabe mandar sus relaciones con el Ideal de África y aportar soluciones y propuestas al resto de la Unión. La posición geográfica de España ha de transformarse en renta político, no en afición crónica. Si cada año España ha de pedir ayuda, su posición en la UE puede debilitarse.

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La respuesta de la UE deja en mal motivo a los políticos y medios de comunicación que en la caminata de ayer se apresuraron a dar la razón a Argelia para perjudicar al Gobierno. Hay mucha penuria de revancha en España y desidia una semana para las importantes elecciones en Andalucía.

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Alberto Núñez Feijóo se apresuró ayer a remitir mensajes de complicidad con Argel. Su mensaje suponía una deslegitimación del Gobierno, consigna puyazo hace ya más de dos primaveras por la extrema derecha. Núñez Feijóo cuenta con encuestas favorables en Andalucía y sueña con una devaluación constante y progresiva de la figura de Pedro Sánchez. Es un sueño probado. No tan legitimo es alinearse con un país amigo de Rusia que intenta poner en lance a España ignorando la código europea. 

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En el presente contexto hay que preguntarse igualmente si ayer era útil el alucinación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a Rabat, acompañado por el exministro de Asuntos Exteriores. Miguel Encanto Moratinos. Moratinos ha sido uno de los consejeros que más han influido en el flamante cambio de posición de España sobre el Sáhara Occidental

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El conflicto está remotamente de acontecer terminado.

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