Lo mejor de la aprobación de las “palancas” económicas es que los periodistas dejaremos de utilizar este término durante un tiempo, no sin antaño ruborizarnos por tener servido de soporte participante al poder, utilizando sus expresiones como si fueran nuestras, fusionándonos terminológicamente con quienes en efectividad debemos fiscalizar. La aprobación por parte de los socios de la liquidación de activos planteada por la directiva de Joan Laporta demuestra una vez más que el relato de la amenaza de ruina del club ha vencido sobre otras consideraciones, en peculiar esas que se proclaman con rostro solemne cuando eres concurso y ninguneas cuando ya estás internamente. Léase transparencia y sentido demócrata. Ayer votaron entre 500 y 700 socios compromisarios. Poquísimos. El acto se hizo en día no festivo y de forma telemática cuando ya no hace desatiendo por prescripción médica, condiciones que no promueven precisamente la máxima billete sino una novedosa clandestinidad institucional que investigación consolidarse.
El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta
Los socios han competente la liquidación de dos grandes porciones del principal negocio del club (merchandising y derechos de televisión) para destacarse cientos de millones de euros necesarios para moverse con más holgura en el presente. El futuro ya se verá. A los socios se les ha enseñado solo el titular y ningún de esos matices que vienen con la repaso profunda del texto, muy en la vírgula de los tiempos que vivimos. La visión es superficial, la desinformación se impone. Acto de fe, se le apasionamiento. Y lo fue, pues la exposición de argumentos de algunos directivos flojeó de forma amenazador y las metáforas pretendidamente didácticas cayeron en un infantilismo que pudo dar la impresión de devaluar la consideración que se tiene de la capacidad de absorber información del socio. Servidor sospecha que el resultado de la votación hubiera sido el mismo sin tanta (y tan insoportablemente larga) escenificación.
Publicar un comentario