El Raval de Barcelona no siempre ha tenido el mismo nombre. Durante primaveras, estas pintorescas callejuelas del casco antiguo de la Ciudad Condal formaban parte del “alfoz chino”; un término adaptado de su equivalente en ingles “Chinatown” que hacía relato a todos aquellos barrios con una importante cantidad de población de origen oriental y donde reinaban pobreza y marginalidad. “No todo es malo en el Raval; cuando se tiene menos, la gentío lo comparte todo, cuando hay dificultad es cuando sale la solidaridad y lo positivo del ser humano, y eso es lo que representa el personaje de Gilda”, asegura Enric Ribes, director de la película Cantando en las azoteas, protagonizada por Gilda Love, uno de los últimos transformistas del alfoz.
A partir de la segunda centro del siglo XIX, el Raval se convierte en un entramado de prostitución, bares musicales, cabarés y casas de tolerancia que le otorgan una mala éxito a nivel internacional. A sus 96 primaveras, Gilda Love se describe como cómico de transformismo, “la cachonda de Cádiz” y superviviente de la Barcelona canalla. Se instaló definitivamente en el Raval en el 67, posteriormente de varios primaveras viajando por Europa: Bélgica, Holanda, Alemania y Francia.
Ribes y la cómico se conocieron hace más de siete primaveras en una de sus actuaciones: “Desde que la conocí he querido contar la historia de esta persona tan humana e interesante”, explica. El director describe Cantando en las azoteas como una película híbrida, con personajes e historias reales y algunos utensilios ficticios, pero siempre mostrando la verdad de Gilda.
En Cantando en las azoteas aparece la pequeña Chloe, de escasamente dos primaveras e hija de un amigo preso de Gilda. La cómico tendrá que ocuparse de la pupila: “Chloe representa un espejo puro; no importa un variedad, no importa una condición social, lo importante es ser una buena persona”, asegura Enric Ribes. El director ha añadido que los ecos y críticas recibidas hasta el momento han sido muy positivas y que lo que más ha interesado a los espectadores ha sido la parte humana del film y del personaje de Gilda.
La película se estrena este viernes y estará en cartelera en Cinemes Girona, Balmes Multicines o CineBaix.
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