Los propietarios de edificaciones históricas buscan facilidades para sustentar sus patrimonios

La asociación Monumenta, que reúne a 150 socios propietarios de castillos, monumentos, casas solariegas, monasterios y ermitas, edificaciones de indianos y otras casas catalogadas en Catalunya, investigación más comprensión y facilidades por parte de la Dependencia para poder suministrar estos patrimonios.

Los socios de este lobby, que suman unas 300 de las cerca de 12.000 propiedades catalogadas que hay en Catalunya, dicen estar en “una lucha constante” con las administraciones, según el secretario de la asociación, Antonio Manuel de Agustín Justribó. Lamenta que no se encaucen además cerca de sus edificaciones las ayudas públicas destinadas al mantenimiento de las propiedades que no están catalogadas cuando están obligados a mostrar públicamente sus casas protegidas.

Monumenta agrupa 300 propiedades catalogadas, desde castillos hasta casas de indianos

La delegación principal de Monumenta es “ofrecer herramientas al propietario para ayudarle a la conservación y transmisión del cesión corriente, tanto si decide independientemente rajar su casa al manifiesto y ocasionar una actividad económica, como si su intención es que siga siendo una propiedad de uso estrictamente privado”. Ofrece colaboración tanto técnica como institucional a todos los propietarios de casas históricas y catalogadas “en la respetuosa y capaz conservación de sus edificios”.

Monumenta cuenta con un servicio de consultoría para resolver problemas como los derivados de la conservación, el mantenimiento o la puesta al día de los edificios. Incluso ayuda a los propietarios a rentabilizar sus edificios o a cambiar sus usos.

Para defender sus intereses se sumaron además a la European Historic Houses Association, una estructura internacional con sede en Bruselas. Las nuevas normativas europeas para optimizar climáticamente estas edificaciones les preocupan especialmente por las limitaciones con las que se encuentran para cumplirlas.

Acaban de celebrar su asamblea anual proponiendo “un cambio de época” en Torre del Veguer de Sant Pere de Ribes, una ecléctica edificación fortificada medieval que conserva nociones del siglo XIV y en la que se recuperó la elaboración de vinos­.

El presidente de la entidad y propietario del castillo de Riudabella, José Pedro Gil Bronceado de Mora y Martínez-Gil, afirma que “no nos queda más remedio que cambiar la perspectiva social sobre las edificaciones históricas y catalogadas, y popularizarlas”. Entiende, por otra parte, que se hace necesario fomentar la personalidad de cada edificación.

Joaquín Gay de Montellà, el propietario de Torre del Veguer, recuerda que “la mayoría de nuestros edificios tienen muchos metros cuadrados, y algunos están gravados con impuestos sobre capital inmuebles de hasta 30.000 euros anuales”.

El presidente de Monumenta además se queja de las pugnas que dice que mantienen las conselleries de Empresa i Turisme y Civilización de la Generalitat a la hora de facilitarles las cosas para impulsar los negocios turísticos en sus propiedades. En este sentido, apunta que “solo nos quedan dos expectativas: o aceptablemente creamos apartamentos rurales independientes o aceptablemente aparthoteles”, pero que las trabas con las que se encuentran se lo ponen muy difícil por las exigencias de la Dependencia. Actualmente pasan por sus casas unas 200.000 personas al año. En ellas se puede “disfrutar de la tranquilidad y de la exclusividad”, según el presidente de esta asociación.

José Pedro Gil Bronceado de Mora está buscando otras expectativas para poder suministrar su castillo de Riudabella (Conca de Barberà). Es una construcción del siglo XV edificada sobre una villa romana que cuenta con apartamentos turísticos para dos y seis personas y con una explotación agrícola. Pero han empezado a sustituir viñedos por placas solares para poder hacer rentable la propiedad. El presidente de Monumenta afirma que “en 1986 me pagaban 130 pesetas por el kilo de uvas, y el año pasado solo 0,40 céntimos”, lo cual, con el encarecimiento del combustible, la electricidad o los fertilizantes, “es del todo inasumible”. Ello le lleva a preguntarse: “¿Cómo el sector vitícola va a sobrevivir así?”.

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